Acebos de Robregordo II

 

 

Atendiendo a la convocatoria hecha en la peig, el sábado 28 de junio de 2008 acude la crême de la crême de BttExplorer a la KDD, a saber:

 Gregorio e Hijo (Javier),  Enrique y Esposa (Elena), Rosa y Marido (Marcial), Luis Enrique y Hermano (Adolfo), Juanjo y Burra (Sra. De Scott), Carlos y Burra (Sra. De Santacruz),Fernando y Burra (Sra. De Specialized).

A Miguel, que dijo que se iba a pasar pero no aparece, le esperamos un tiempo prudencial antes de partir, tal y como mandan los mas nobles cánones cicloturistas. Marcial que ha venido para el apoyo logístico, moral y espiritual a Rosa, se despide de nosotros hasta la hora del aperitivo/comilona.

 Después de este irreprochable comienzo, pasamos de las palabras a la acción. La ruta comienza con una subida que no tiene nada que envidiar al precio del crudo. Todos nos lo tomamos con calma, excepto Rosa que al principio le imprime un ritmo endiablado.

 La cuesta, como todas las cuestas, es una desagradecida y está llena de piedrecitas y arenilla, con lo cual hay que luchar a la vez contra su inclinación y contra el patinaje artístico de la bici. En una de estas le resbala la máquina a Elena y se mete un trastazo lateral (al lado derecho si no me acuerdo mal) por fortuna sin mayores consecuencias.

 La cuesta además es vengativa y poco a poco junto con el penetrante sol, va pasando factura a los intrépido Beteteros. Rosa se sume en una pájara y se queda rezagada con Enrique y Juanjo, que cuan dos andantes caballeros salvan a la indefensa dama (vamos a llamarla ‘Lady Trek’) de los peligros que la acechan.

 Los demás ponen el molinillo cuan bicicleta de afilador y suben espacio, es decir poquito a poco. La panorámica desde el cerro que corona la acebeda es – pectacular, debido a las recientes lluvias el campo está todavía verde y cuajado de mar - garitas, car - dos y es - pliego. Enrique me discute si es  pliego, es pliegos o es folios, no nos ponemos de acuerdo.

 Coronamos la durísima subida al lado de una fuente / abrevadero donde paramos para  refrescamos y rellenamos los bidones y demás artilugios. Fernando se aposta a la sombra de un pino, se tumba a la semibartola y se come un gel (no de los de ducha sino de los energéticos). Antes de emprender el descenso, Juanjo y Enrique hacen un pequeño (y empinado) desvío para contemplar la vista de la vertiente segoviana de la ruta. Les esperamos antes del punto de descenso, donde mas de uno se va a desquitar de los rigores de la ascensión.

 Al grito de ‘Mariñas el último’ Gregorio se pone a la cabeza del grupo para realizar un vertiginoso descenso (velocidad max. 66,4 Km/H según me juró y perjuró mas tarde). Antes de ello nos advierte de los peligros del firme que aparte de las piedrecillas, baches y arenilla antes mencionadas, también consisten en los palitos que caen al suelo de los árboles que pueden desviar a la bici o salir catapultados en cualquier dirección. De esto último da fe Fernando al cual un tronquillo de pino le impactó cuan misil tierra- tierra en la puntera de la zapatilla. Al igual que Villa, por ello no podrá jugar la final el domingo.

 Para decepción de Javi, que hasta se había traído y calzado las espinilleras para el descenso, el alcalde de turno había mandado ‘adecentar’ parte de la pista para los vehículos, con lo cual un ‘senderito romántico y estimulante’ se ha convertido en una pista lisa y plana. Por suerte esto afecta solo a un tramo, ya que posteriormente hay mas descenso entre bosque, hasta incluso y a pesar del calorazo que hace, hay una zona de barro ‘profundox’.

 Luis y Adolfo, que van con las bicicletas que se utilizaron en la guerra de Cuba, al no disponer de suspensión delantera en la horquilla, se menean mas que las caderas de Marta Sánchez. Por ello creo que la bajada les ha castigado mas que la subida, Adolfo se resiente en las muñecas (supongo que cuando lleguen a casa harán un recuento de empastes). Hay quien sugiere con cierta sorna que de segundo habrá ‘huevos al plato’.

 Gregorio en estas va y pincha la rueda trasera y Fernando en posición erótico – festiva le ayuda a sujetarla y los demás a hincharla…… (vamos a dejar el resto de la frase a la imaginación del lector). Por si esto no fuera suficiente, mientras tanto se van contando chistes acordes a la comprometida escena para el carcajeo, solaz y esparcimiento del personal.

 Los últimos tramos de la ruta son sendos ‘subibajarompepielnas’ en medio de los cuales Gregorio, Enrique y Elena se encuentran con unos viejos conocidos del 4X4 a los cuales saludan con todos los honores, incluido a un pequeño y lindo ‘bambino’.

 Una vez de vuelta a donde habíamos aparcado los coches cerca de la fuente del pueblo de la Acebeda, empieza la parte más interesante de la ruta: primero ‘el botellín preventivo’ y después ‘la comilona en Casa Tito (Lozoya)’. No es por dar envidia al indefenso lector de esta modesta crónica, pero el sabor del primer trago de Mahou vestido de romano a la vera del murmullo del arroyuelo de límpidas aguas que cruza el pueblo ….. no se paga con dinero (aunque el tabernero insista en lo contrario).

 Tras refrescarnos en la fuente del pueblo, cada uno a su manera, y vestirnos de paisano emprendemos camino a Lozoya para la comilona. Rosa no solo se cambia sino que casi se viste de gala para sorpresa del respetable.

 A la comida en Casa Tito asistimos los/las ciclistas (excepto Luis, Adolfo y Juanjo) mas Emi, Puri, Bea, y Elena. Todo el mundo pensaba que éramos 13, pero no, éramos 12 y hasta incluso hubo que hacer un recuento de chuletitas de cordero y morcilla para comprobarlo. De la comida tampoco entro en mas detalles para dejar a la imaginación del lector los numerosos y sabrosísimos manjares y las refrescantes y chispeantes bebidas que regaron el ágape.

 Al final de la comida hubo una sola queja (de Elena): ¡Con todas las calorías que hemos quemado en la ruta aquí las recuperamos con intereses! Así es la vida del torero... dura desagradecida y sacrificada.

 ¡Hasta la próxima! Carlos

 

Perfil y mapa de la ruta