Alto de Los Leones

 
 

Una estupenda y muy bonita ruta esta que hoy hemos hecho Rosa, Elena, Antonio, Juanjo, Carlos y yo, en la que además iba a probar mi nuevo brazo en una ruta un poco mas seria después de las salidas del fin de semana pasado con Elena y Gregorio en El Pardo y con Rosa en la CDC. Nada que reseñar al respecto, salvo que ha funcionado muy bien.

Así que a las nueve de la mañana nos reunimos en el punto indicado por Juanjo, la salida 49 de la carretera de La Coruña, junto a la rotonda del restaurante La Sopa Boba., los arriba mencionados y tras los consabidos saludos.

Con una temperatura fresquita que rondaría los doce o trece grados centígrados, comenzamos el pedalear a buen ritmo marcado por Juanjo camino de Guadarrama. Rápidamente nos presentamos en las primeras rampas de ascenso al embalse de La Jarosa donde comenzamos poco a poco a quitarnos ropa, que si bien antes no sobraba ahora nos hacía sudar mas de la cuenta. Juanjo y yo tomamos un ritmo alegre que me sirve para ir midiéndome. No estoy bien pero tampoco mal del todo. Esto marcha.

A la llegada al embalse tomamos por la derecha e iniciamos el ascenso por la pista que en otras ocasiones hemos recorrido en descenso. La pista presenta algunas rampas fuertes pero en absoluto imposibles, y cada cual a su  tran-tran llegamos al punto donde debemos coger a la derecha un camino de tierra que nos llevará directamente al Alto de Los Leones.

En la subida coincidimos con otros tres bikers con los que subimos hasta arriba del todo. Charlando con ellos nos cuentan que uno de ellos apenas tiene sensibilidad en las piernas por un problema en la espalda que le ha llevado al quirófano un montón de veces. Que tesón, desde luego, nuestras felicitaciones y admiración para este caballero.

Tras invitarles a participar de nuestro grupo nos separamos, pues ellos no han terminado de subir. Se dirigen hacia Abantos, ahí es nada. Algún día tenemos que hacerlo nosotros.

Nuestro camino sin embargo es ya más cómodo y relajado. Primero una paradita en las antenas del repetidor del Alto de Los Leones, después otra en el mismo puerto, donde Juanjo nos explica la manera de llegar a El Espinar, otra ruta que deberíamos hacer, teniendo en cuenta además el comentario de Carlos sobre la posibilidad de regresar en tren y probar antes las delicatesen del bar de la estación de dicha localidad, que según cuenta es una pasada.

Un tramo de descenso de uno o dos kilómetros por la antigua NVI, el único punto delicado de la ruta, nos lleva a la pista que hacia la izquierda debemos tomar para ir hacia Cercedilla. Como se comprenderá, todos bajamos con mucha precaución, a causa del tráfico, pero especialmente yo, que tardo un poco mas que el resto, y es que si algún miedo me ha quedado es el de la velocidad en carretera.

Giramos a la izquierda y nos alejamos de lo negro cantando aquello de “La Loren, la Loren, el cornejo (con erre) de la Loren”, cual verano azul.

La pista ahora discurre a media ladera conservando prácticamente la cota. Un camión y un cuatro por cuatro amarillos del servicio de extinción de incendios nos preceden. Hacia abajo se abren unas vistas estupendas desde las cuales podemos observar la parte baja de Cercedilla, Los Molinos, Guadarrama y en la lejanía hasta Madrid, pero inmediatamente debajo de nosotros tenemos una vista que nos transporta a una maqueta de ferrocarriles, pues el paisaje es atravesado por la vía férrea que conecta Cercedilla con Segovia, que es surcada por un tren. Parece enteramente una maqueta.

A estas alturas el tiempo sigue respetándonos, pero una nube agarrada a la cumbre de la montaña nos empieza a mojar levemente. No nos preocupa, pues vamos protegidos con chubasqueros. Además la cosa se queda en cuatro gotas que desaparecen en cuanto comenzamos nuestro descenso hacia la vía antes mencionada, que cruzamos en nuestro camino de regreso a Los Molinos, Guadarrama y finalmente los coches.

Esta vez la cervecita cae en la terraza del bar restaurante que está al lado de la casa de Juanjo, ya estrenado en otra ocasión por Rosa, Elena, Marcial y yo mismo, adornada esta vez con choricitos, tostadas de atún, queso con tomate y muslitos fritos de pollo, todo delicioso.

Un rato agradable de charla para comentar la jugada, algunas risas y finalmente la despedida hasta el próximo día.

Habra que repetirla con otros que en esta ocasión no habéis podido asistir.

Un saludo

Enrique

 

Perfil y mapa de la ruta