Anillo Verde

 

Ocurría que Elena tenía ganas de hacer el Anillo Verde de nuevo, que Gregorio todavía no lo había podido completar y que Antonio TAB también quería conocerlo, para recorrerlo próximamente con sus compis de trabajo, así que tras convocarlo Gregorio, nos dimos cita en el Urogallo a las 09:30, esperando contar también con Rosa, que muy amablemente se disculpo con Elena por teléfono por encontrarse un poco flojilla, así que finalmente Elena, Gregorio, Antonio y yo mismo nos pusimos en marcha a eso de las 09:40.

Para variar un poco les propuse hacerlo en sentido anti horario, pues Elena y yo ya lo habíamos hecho en el sentido de las agujas del reloj. Por esto comenzamos nuestro paseo recorriendo la CDC en dirección a la salida de Batán, para proseguir por Carabanchel.

Al principio la temperatura era bastante fresquita. 9ºC marcaba el termómetro de mi velocímetros, y seguro que era verdad, porque las manos se quedaban un poco rígidas, sobre todo los dedillos.

Charlando, poco a poco iban cayendo los kilómetros, a una velocidad medio entorno a los 17,5 km/h.

Atravesando sucesivamente Carabanchel, Orcasitas y otras zonas del sur de Madrid llegamos al parque del Manzanares y tras cruzar el Manzanares y las vías del tren que salen de Atocha por un estrecho y peligroso túnel, llegamos a la zona más fea de todo el recorrido, un conjunto de chabolas, donde además de la miseria y la pobreza se ve claramente la guarrería de sus habitantes, pues la suciedad invade todo.

Desde ese punto iniciamos un continuo ascenso que nos llevaría hasta Vallecas Pueblo, San Blas, Moratalaz, Las Rosas, Canillejas, circulando paralelamente a la M40 para llegar al km cero del anillo, donde nos hicimos unas fotillos de recuerdo.

A partir de aquí proseguimos por Sanchinarro y Las Tablas para atravesar la carretera de Fuencarral y luego la de Colmenar. Desde este punto, un rápido descenso por La Coma hasta el río Manzanares, que cruzamos por segunda vez.

Un último esfuerzo ya en las puertas de la CDC, oliendo las cervecitas de el Urogallo nos llevó a acelerar el paso, manteniendo durante los últimos kilómetros una velocidad sostenida entorno a los 30 km/k, que nos puso enseguida en el punto de inicio, fin para nosotros a las 13:37 después de haber recorrido 64 km aproximadamente.

Para finalizar el paseo, como no, unas cervecitas adornadas con una tapa estupenda de arroz con cangrejos y otra de carne estofada de este Urogallo que cada vez es más familiar para el grupo.

En resumen, otra estupenda mañana en la que se echamos de menos a muchos incondicionales y asiduos bttexploradores.

Un saludo Enrique