El Atazar II

 

 

13 de Junio de 2009. Calorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr

Esa es la palabra que mejor describe el día de ayer, y es que aunque desde el principio sabíamos que el sol iba a apretar, los 42ºC que tuvimos que soportar en los últimos cuatro kilómetros de subida fueron la puntilla.

Aunque inicialmente Eduardo había propuesto las nueve como hora de reunión en la plaza del pueblo de El Atazar, al final no salimos hasta una hora mas tarde. En esta ocasión nos reunimos Rosa, Elena, Eduardo, Javier, Dani, Oscar, Carlos, Juanjo, Marcial y yo, para hacer una ruta ya realizada el año pasado.

Desde los 900 metros aproximadamente de El Atazar, la ruta se inicia con una fuerte subida de aproximadamente 8 kilómetros y desde ahí en un continuo sube y baja, que mas bien sube, se alcanzan casi los 1700 metros de altitud. El resultado es que en los cincuenta kilómetros de longitud la altitud acumulada alcanza los 1600 metros, con muchas rampas de mas del 10% de inclinación.

Ni que contar que con semejante perfil, y con un calor “in crescendo” a medida que pasaba la mañana, tuvimos que esforzarnos, y eso que nuestro ritmo era tranquilo.

Los paisajes, espectaculares. En el Collado de Las Palomas pudimos admirar praderas repletas de lavanda mientras una suave brisa, propia de las alturas, servía para refrescarnos. Las vistas de la sierra de Guadalajara desde esos puntos altos nos mostraban unas montañas todavía verdes, y allí en la lejanía, algunos neveros persistían en Peñalara. Comentamos lo extraño que es ya ver en el Macizo Central restos de nieve aún en estas épocas del año.

Desde el punto mas alto la ruta inicia un prolongado descenso por caminos incómodos, llenos de piedras sueltas. Mi brazo nuevo se quejó en algunas ocasiones por tener que soportar tantas vibraciones, y eso que yo procuraba poner todo el cuidado necesario para elegir la trayectoria menos bacheada.

El descenso termina por debajo del nivel del pueblo de El Atazar, por lo que los últimos cuatro kilómetros transcurren por una pista de tierra, a pleno sol, que continuamente gana altura con algunas rampas bastante serias.

Como de costumbre con estos tíos, Javier, Eduardo y Daniel comenzaron a darle a fin de ver quien llegaba el primero, y se confirmó lo natural, es decir, que Dani con su KTM y veinte y pocos años tuvo que esperar al resto. (Aquí debería decir que Eduardo llegó segundo y Javi tercero, pero como no lo digo seguro que algún correo electrónico recibo con el reclamo)

Luego, por detrás de Oscar y Carlos, llegamos los restantes; Rosa, Elena, Juanjo y yo, muy, pero que muy acalorados. Particularmente yo me bebí casi cuatro litros de agua a lo largo de la ruta.

En lo mecánico, tres pinchazos, dos de Javier y uno de Elena, fueron las únicas incidencias de la jornada, que resolvimos sin problema, y en lo que se refiere al comercio y al bebercio, pues la última foto lo dice todo.

Un abrazo para todos y hasta pronto.