Bola del Mundo II

 

 

La convocatoria conjunta de Rosa y Enrique para subir a la Bola del Mundo desde Cercedilla fue aceptada por otros tres valientes; Elena, Claudio y Juanjo, que junto a Rosa y al que esto escribe, subimos, vaya que sí subimos. 

Quedamos a las 09:30h en el polideportivo de Cercedilla y puntuales nos encontramos los antes mencionados, mas Marcial, apoyo logístico de Rosa y amigo de todos, al que nos encanta poder saludar cada sábado.

Preparadas las bicis comienza la función recorriendo los primeros metros por un suave y corto descenso antes de llegar a las primeras rampas que unen Cercedilla con el comienzo de El Calvario. Con mucha tranquilidad afrontamos estas rampas y al poco iniciamos nuestro calvario particular.

Calvario pero menos, porque la temperatura es súper agradable. El bosque, con sus árboles y riachuelos nos regala una refrescante sensación que nos invita a pedalear con tranquilidad y subir charlando. Alcanzado el Pino Encadenado, giramos a la izquierda y nos disponemos a afrontar las rampas más duras y difíciles de esta primera parte de la ruta. A la inclinación del camino se suma la multitud de piedras sueltas y raíces que hace que todos, excepto Juanjo, pongamos en algún momento el pié a tierra, pero ya se sabe, en El Calvario se puede poner el pié sin que te llamen globero J

Así que, un poco después llegamos al final de El Calvario, donde Elena y yo aprovechamos a pedir en el restaurante Ochoa que nos llenaran las botellas de agua. Muy amablemente, un señor que dijo ser primo hermano de Paquito Fernandez Ochoa nos las llenó, y tras agradecerle proseguimos nuestro camino.

El tramo de aproximadamente 2 km de carretera que lleva hasta el aparcamiento del Pto. De Navacerrada puede engañarte si no tienes claro que la inclinación no es poca, así que subimos al tran-tran. Ya en el aparcamiento, una breve parada y recomendaciones para aquellos novatos en la subida hasta La Bola. Se trata de no desesperarse, subir suave y no mirar en exceso las rampas. Piensa siempre que después de una rampa muy dura, puede venir otra peor, pero no olvides que si superas la doble ese que está antes de la estación superior del telesilla, habrás superado lo peor y llegarás.

En plato pequeño y piñón grande, todos comenzamos a pedalear por esa inmensa pendiente. Cada uno a su ritmo, excepto Juanjo que acompañó y animó a Elena en todo momento, fuimos superando las rampas del 9%, 10%, 15/ e incluso 17%, hasta llegar al final. Juanjo incluso tuvo la fuerza de una vez arriba, bajar para acompañar a Rosa y a Claudio, al que un tirón en la pierna izquierda le hizo sufrir un poco mas de la cuenta.

Arriba pudimos admirar el espectacular paisaje de ambos lados de la sierra. La llanura sur, muy poblada, contrasta con la menos poblada y significativamente mas alta llanura norte.

Una vez tomado resuello, decidimos terminar la ruta por el Camino Schmid, para comprobar el nuevo estado. Se nos unen dos simpáticos bikers, uno de Madrid y otro de Málaga a los que invitamos a participar de nuestro grupo, y los que nos acompañan ya todo el camino hasta Cercedilla.

El  camino Smichd está “en obras”. Quiero decir, lo están ensanchando, aplanando y haciéndolo mucho mas accesible a todas las personas. Hay diferentes criterios sobre la oportunidad del gobierno de Castilla-León al acometer este trabajo, pero la verdad es que aunque en principio podría puede parecer una buena idea, una mayor afluencia de gente hará que se degrade rápidamente, porque el personal es bastante incívico, y al final habrá que ver cuánto tiempo pertenece abierto al libre tránsito. En estos tiempos que corren es una amenaza permanente la posibilidad de que las autoridades correspondiente limiten cada vez mas nuestro libre acceso a los montes que realmente merecen la pena ser visitados.

Por el momento, las obras mencionadas han alcanzado prácticamente el 50% del recorrido que une Navacerrada y Fuenfría. Nosotros lo recorrimos sin problemas en la parte ensanchada, y con muchos tramos de pie a tierra en los tramos no ensanchados. Al final llegamos a Fuenfría, desde la que comenzamos un vertiginoso descenso, que en algún momento alcanzó los 63 km/h, en las últimas rampas de la carretera al llegar a Cercedilla.

No os causará extrañeza que os diga la cantidad de cosas que se me venían a la cabeza cuando veía a Elena y Rosa, que me precedían en el descenso, pensando que podría pasar si alguno de nosotros tuviera una caída a esa velocidad, visto lo visto en el grupo, así que desde aquí hago un llamamiento para que las bajadas por caminos anchos o carretera nos las tomemos con mas tranquilidad.

Afortunadamente nada pasó y después de despedirnos de la pareja de simpáticos bikers nos dirigimos a los coches donde tras una breve despedida nos fuimos raudos, cada mochuelo a su olivo, esperando que pronto llegue el sábado que viene para seguir disfrutando de compañía y afición.

Otra visión de la ruta

Enrique y yo estuvimos de acuerdo en proponer al grupo la subida a la “Bola del Mundo” porque nos parecía: en primer lugar, una ruta muy interesante dado que transcurre por unos lugares en donde la belleza paisajística lo es todo y con una temperatura ideal para pedalear, además de sus dificultades técnicas en la subida y, en segundo lugar,  por el reto que supone el hacer una subida hasta 2.265 m. de altitud, en donde muchos tramos la pendiente de inclinación es bastante pronunciada y en algunos como si fuera una pared.

El punto de encuentro lo propuso al final Juanjo en el polideportivo de Cercedilla, después de haber propuesto otras alternativas, y hay que decir que fue un gran acierto por parte del mismo el fijar ese punto. Acudimos los cinco magníficos de turno Enrique, Elena, Juanjo, Claudio y yo, aunque somos en el grupo bastantes más. El “Santo Job”, conocido por el nombre de Marcial me acompañó hasta el lugar y nos hizo una foto a todos juntos.

Como de costumbre y después de los saludos de rigor con besos grandotes incluidos, nos pusimos en marcha con los pedales debajo de nuestros pies y nuestra sangre alborotada de lo que nos iba a esperar, pero con gusto claro. Iniciamos la ruta, como la mayoría de las veces, por una subida, subida, subida y más subida, ¡ufffffffffffff!, de pensarlo ya estoy cansada. No describo esta primera subida porque es la del Monte El Calvario y ya se encuentra la descripción de la misma en otras crónicas del grupo, lo único volver a comentar las archifamosas dos rampas llenas de piedras que tiene este Monte, y que por más que intento contarlas para comprobar si han quitado alguna piedra, no me salen nunca las cuentas.

Finalmente, después de salvar todas las dificultades en esta subida, llegamos al Puerto de Navacerrada, y allí comenzamos a subir por la calle que lleva hasta la cabina del telesilla de la Bola del Mundo. Es una subida, que a pesar de su pendiente de inclinación brutal en muchos tramos, se puede decir, que con un poco de esfuerzo es posible escalarla, a no ser como le ocurrió a Claudio que en la mitad de la misma, le dio un calambre en la pierna y tuvo que bajarse de la bicicleta y seguir durante unos metros a pié hasta que se le fue quitando y volviendo otra vez a la bicicleta para terminar de subirla montado; pero Claudio no fue el único que tuvo que poner el pié, yo tuve que ponerlo también en el suelo durante unos 50 ó 60 metros cuando llevada las tres cuartas partes del camino hecho al ver dos curvas seguidas, cuya pendiente de inclinación se hizo mucho más acusada, pero enseguida me puse en la bicicleta para terminarlo como se había empezado.

Elena justo aquí estuvo casi a punto de hacerlo también, pero al final fue muy valiente y no se bajó, Juanjo la animó a que continuara y hay que decir de Elena que fue una campeona. Y como siempre, tengo que mencionar a nuestros campeones Juanjo y Enrique, siempre están ahí para darte tus consejos, para enseñarte a superar las dificultades que nos encontramos en nuestros caminos.

Finalmente llegamos a la Bola del Mundo y nos pusimos a degustar las galletas –cómo no- de limón de Juanjo. Ofrecí barritas energéticas pero prefirieron y yo también, por las referidas galletas ¿qué tendrán esas galletitas?.

Aprovechando nuestra subida a este puerto de montaña, me gustaría comentar que:

“La Bola del Mundo, o Alto de las Guarramillas, es una montaña de la Sierra de Guadarrama (sierra perteneciente al Sistema Central) ubicada en el límite de las provincias españolas de Madrid y Segovia. Tiene una altitud de 2.265 metros y es la montaña más occidental del cordal montañoso de Cuerda Larga. Muy cerca de la cumbre, en la cara este, está el Ventisquero de la Condesa, una zona con emanaciones de agua que constituye el nacimiento del río Manzanares. En su cima hay unas antenas para la emisión de la señal de radio y televisión y su envío hacia la vertiente norte de la Sierra de Guadarrama.

Estas tres grandes antenas están cubiertas por un radomo calefactado en forma de cohete para protegerlas del hielo, son visibles desde varios kilómetros a la redonda y constituyen la mayor peculiaridad de esta montaña, la cual es de muy fácil acceso desde el Puerto de Navacerrada. En la actualidad el número de antenas se ha reducido bastante tras haber sido derribadas en diversas ocasiones por los fuertes vientos de la zona, y no es de extrañar que en un futuro desaparezcan totalmente cuando pierdan su función y sean sustituidas por las emisiones de satélite”.

Después de este paréntesis, decir que a esa altura hicimos amistad con dos bikers que se unieron al grupo para efectuar el descenso. Dicho descenso lo hicimos por el camino Schmid y que a continuación describo porque pienso que puede ser útil para todo aquél interesado en estos caminos:

“Este sendero es uno de los clásicos de la sierra, fue señalizado por uno de los socios del Cub Peñalara-Eduardo Schmid - en 1926 y desde entonces se ha usado para ir desde el Puerto de Navacerrada al de la Fuenfría. El trayecto discurre por el pinar de la umbría de Siete Picos y está señalizado con marcas amarillas en los árboles. Comienza en el Puerto de Navacerrada tomando el camino asfaltado, que sube justo a la derecha de la Venta Arias. En pocos minutos estaremos frente al chalet del ejército del aire. A la izquierda, pasando la pista de esquí del Escaparate, comienza la senda Schmid, por debajo de una pista de esquí de fondo. La tomamos y seguimos el siempre visible sendero orientándonos con los círculos amarillos, pintados en los árboles. La vereda desciende hasta el arroyo del Telégrafo, después sube y baja alternativamente hasta que pasada una fuentecilla que queda a la derecha de la senda, llegamos a una bifurcación.

Subiendo por la senda de la izquierda llegaremos a la pradera del Collado Ventoso. Optaremos por el ramal de la derecha para recorrer el camino en su totalidad. Ahora entraremos en un tramo confuso por lo que pondremos especial atención en seguir las marcas amarillas de los árboles. Dejaremos atrás un desvío que surge a la izquierda y hacia atrás para enlazar a continuación con una senda más ancha, que nos conducirá enseguida al ultimo tramo del Camino Schmid. Pasamos junto a una fuente y seguidamente llegamos al puerto de la Fuenfría, punto final del recorrido.

Todo el descenso desde la Fuenfría hasta Cercedilla -con algunas paradas para recoger agua- lo hicimos a una velocidad impactante y emocionante, pues mi velocímetro marcó como velocidad máxima 69,5 km. Cuando llegamos a Cercedilla nos despedimos de estos dos bikers y nos dirigimos hacia los coches y ya allí ya no hay que decir más, pues fueron los clásicos besos de despedida, recogida de bicicletas y hasta una próxima ruta que sea tan emocionante como la que acabamos de hacer.

 Rosa

Perfil y mapa de la ruta

 

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