Calblanque

 
 

 20 de Agosto de 2007.

 Le dijimos a Gregorio que después de Mazarrón pasaríamos por La Manga del Mar Menor porque Elena quería probar eso de mar caldoso y Gregorio no perdió la ocasión de recomendarnos una visita al Parque Regional de Calblanque, así que después de un tranquilísimo día de playa decidimos acercarnos para ver como era el asunto. Y fue fenomenal, tanto que Marta y yo nos decidimos a bañarnos en una playa de verdad, con sus olas y esas cosas. Mas tarde regresamos con la idea de buscar un camping y hete aquí que justo al lado de la pista que lleva desde la autovía Cartagena-La Manga al Parque Regional Calblanque se encuentra el camping-caravaning La Manga, así que aquí nos quedamos.

Claro, al día siguiente ocurrió lo inevitable. Marta y Elena preferían dormir un poco mas en la mañana, así que yo me preparé la bici y me fui dispuesto a investigar la recomendación de Gregorio.

El Parque Regional de Calblanque es una reserva natural que contiene playas abiertas con dunas fosilizadas, calas de aguas cristalinas, sierras béticas y un buen número de especies animales y vegetales propias de este entorno. La pista que conduce hasta la costa es una pista ancha en tramos asfaltada que debe ser recorrida, sobre todo en verano, por centenares de coches.

Con mi Canondale ascendía por dicha pista que presenta una leve inclinación, parando en cada cartel que veía para sacar la correspondiente foto. Llegado a la zona del aparcamiento, decidí dirigirme hacia la playa de las Cobaticas, una amplia playa que a esas horas de la mañana aparecía desierta.

Continué después por un sendero con pasos trialeros que al principio me permitían no desmontar pero que al poco se convirtieron en zonas no ciclables, así que cada poco tenía que desmontar y empujar la bici, pero no me importaba, porque me encontraba sólo en un paraje que aparecía como virgen, pues ya me encontraba en una zona donde me imagino que únicamente los visitantes amantes de la tranquilidad acceden.

 El paseo prosiguió hasta que la estrecha senda por la que iba dio un repentino giro de 180º para regresar justo al lado de unos acantilados preciosos. Una segunda playa apareció ante mi, solitaria, así que no pude resistir la tentación y me di un chapuzón, pues en esos momentos la humedad del ambiente me hacía sudar la gota gorda. Que bien me sentó el baño. En las fotos aparece la playa, completamente desierta así que pensando que esto se encuentra a apenas 10 Km. de La Manga, esto de Calblanque es un verdadero lujo.

 El regreso tuvo que ser por el mismo camino de ida, pues la hora ya no me permitía investigar otras opciones, pero seguro que habrá mas ocasiones para hacerlo.  

Un apunte sobre Calblanque

A pocos kilómetros del Mar Menor persisten espacios vírgenes en los que pasar un día de sol y playa. El Parque Natural de Calblanque es una idílica alternativa de la zona. A él se accede desde la autovía Cartagena-La Manga, en la salida de Calblanque.

En el año 1987 fue declarado espacio protegido y hoy ofrece un exclusivo conjunto de playas, salinas y acantilados. Su recortada costa oculta calas y pequeñas playas de arena fina que escondidas entre peñascos, ofrecen privacidad para los aficionados al naturismo.

Si el visitante se aleja de las dunas, conviene que cambie de calzado, porque la orografía se vuelve rocosa; grandes superficies de piedra volcánica negra bordean perfiles llenos de acantilados.

El viajero tendrá que tener cuidado también cuando se acerque al cordón de dunas fósiles, consideradas como el mayor valor natural de este paraje, cerca de las Salinas del Rasall. A poco que se camine hacia el interior, el paisaje se antoja de nuevo cambiante: llanos pelados, donde es difícil encontrar la sombra, pero también zonas de vegetación, que se han recuperado y que ahora lucen sabinas, palmitos y multitud de jaguarzos. Lo poco que queda de pino carrasco se encuentra en los cabezos del Horno y de la Fuente.

 

Perfil  y mapa de la ruta