CDC - Villaviciosa de Odón

 

 

 

Rosa propuso quedar a las 09:30 y menos mal que Juanjo y yo hablamos y la sugerimos cambiar la hora de la cita en el Urogallo a las 10 de la mañana, porque hacía un frío del carajo.

Yo llegué a eso de las diez menos cuarto y  ni me atreví a bajar del coche, así que cuando llegó Carlos le invité a subir al Mitsu y gozar del climatizador a 22ºC. La temperatura exterior, 0º C. Pedro iba a venir, pero el desviador de su bici se rindió, así que quedó en el dique seco.

Al ratito llegó Juanjo, que bajó la bici de su coche y se acercó a saludarnos, así que nos bajamos y nos preparamos mientras llegaba Rosa, que como todos sabemos, tiene unos ovarios como castillos y se venía desde Alcorcón City en bici.

Yo personalmente estaba helado, porque soy un cantamañanas y no me había abrigado lo suficiente, así que ahí andaba, dando pedales alrededor del aparcamiento del Urogallo para entrar en calor. Menos mal que al poco llegó Rosa y tras saludarnos en dos segundos comenzamos a pedalear a buen ritmo, para entrar en calor, en dirección Villaviciosa, guiados por Rosa.

Carlos nos acompañó sólo hasta la salida de la CDC, momento en el que yo tenía tanto frío que finalmente acepté el chubasquero que Juanjo me había ofrecido no menos de cinco o seis veces. Uff, mi vida cambió en ese instante.

Ya mas calentito (es un decir) llegamos a Colonia Jardín y por un camino que sale justoa Imagen a nuestra derecha. Atravesamos por un túnel la M40 y pedaleamos a través de un páramo surcado por multitud de caminos que sin embargo Rosa se conoce de maravilla, lo que nos llevó a cruzar, esta vez por un puente la M50 (menos mal que no hay M60 ni M70) hasta el mismo castillo de Villaviciosa de Odón, y no aparecimos en Navalcarnero porque Juanjo y yo somos sensatos, porque si es por Rosa a estas alturas estaríamos ya por Talavera de la Reina.

Desde Villaviciosa de Odón pusimos rumbo Boadilla investigando la forma de llegar sin pisar ó pisando poca carretera. Por un camino que va justo paralelo a una autovía que se junta con la carretera de los pantanos llegamos casi hasta Boadilla, pero en un último tramo tuvimos que pedalear por la vía de servicio de esa autovía, hasta entrar a Boadilla. Retomamos la tierra en el bosque de Boadilla, lugar bien conocido por mí, pues es donde entreno entre semana, y ya que estábamos tan cerca de casa, pues paramos a saludar a Elena, que nos agasajó con bebidas varias, empanada, patatas y jamón ibérico. Que lujazo de señora que tengo. Despues de un rato de charla aprovechamos además para hinchar el amortiguador trasero de la bici de Juanjo, que estaba totalmente sin aire  y proseguimos nuestro camino, los últimos 10 km, hasta el Urogallo, lugar en el que nos despedimos hasta la próxima.