Circular Valmayor III

 

 

El sábado día 16 de mayo, Antonio T/B nos propuso una ruta que discurre alrededor del Embalse Valmayor. La convocatoria ha sido todo un éxito por la concurrencia de bikers a la misma, diecinueve (19) para ser más exactos (parecíamos un batallón de romanos), pero además también por los lugares por donde ha transcurrido.

Nos convocó, como es ya habitual, en la archifamosa rotonda de “Los chupachups” o también como se la conoce de “Los percheros”, en Colmenarejo, a las 9,30 AM. No voy a decir los nombres de todos los que han concurrido a la misma, pues me resulta imposible el ir nombrando a todos los bikers que se han presentado, porque hay algunos cuyos nombres no sé, pero sí me gustaría mencionar al nuevo miembro del grupo, Alberto y su amigo Luis, y como no la sorpresa que hemos tenido con la presentación por parte de Pedro de una biker llamada Yolanda y que nos ha demostrado a todos lo extraordinaria, campeonísima y fuerza que tiene para subir las cuestas sin respirar y sin despeinarse el flequillo, sobre todo al final de la ruta cuando todos estábamos ya cansados y ella tan pichi.

Mencionar, no obstante, que hemos echado de menos, como no, de nuestros asiduos bikers: Juanjo, Enrique y Elena. Juanjo porque tenía cita con el senderismo, Enrique que todavía se encuentra convaleciente y Elena, porque sin su Enrique ella no viene.

Ya todos reunidos, empiezan a surgir pequeños problemillas de puesta a punto de algunas locomotoras, “que si la horquilla su suspensión, que yo qué sé, y vemos que se va uno a por creo que una bomba especial para horquillas, no sé si para quitar aire o para poner porque le faltaba”; en fin unas palabrerías inentendibles para mi cerebro de mujer, ja, ja, ja, ja. La victima en cuestión fue Gregorio y le estuvieron toqueteando, sí toqueteando, pero a la máquina, no seáis mal pensados.

Arreglada esa incidencia, eso creíamos, iniciamos nuestro recorrido por la rutita propuesta, y ya vamos disfrutando de la misma, tomando senderitos con piedras, pedrazas, cascotes...... y todo lo habido por haber de dificultades a cuál la mayor, pero como nosotros somos un escuadrón de guerreros romanos muy buenos, por cierto, no hay nada que nos detenga, hasta que mira por dónde, al biker Gregorio que se le toqueteó (la horquilla, la horquilla...., pero que mal pensados que sois), resulta que no se siente cómodo con la misma, pues va diciendo que siente a la bicicleta así como “muy bailona” y le veo que empieza a dar saltitos con la misma probando la dichosa horquilla, lo que me recuerda a la canción de Gorgi Dam de “bimbó, bimbó...”; así que toca parada y arreglo de la incidencia para dejarla a su gusto.

Una vez puesta a gusto del señor biker Gregorio, continuamos con nuestro recorrido hasta llegar a las inmediaciones del Embalse de Valmayor, lo que toca de nuevo parada porque al parecer uno del grupo se le había roto la cadena, me parece que se llama Luis, así que Pedro, que es el Mac Guiver del grupo, ha ido en su ayuda, pero por lo que yo sé al final han abandonado la ruta los dos Luises, el de la cadena rota y el amigo de Alfredo.

Mientras que estábamos esperando, han pasado otro grupo de bikers, a los que poco tiempo después hemos visto continuado el camino en la misma dirección de los mismos, hasta llegar a un punto en donde veo, no sólo al grupo mencionado, sino también a Gregorio y algunos de nuestro grupo subidos en una ENORME piedra del tipo de las que utilizan los escaladores. Y yo me digo ¿pues como han podido subir ahí? Pues mira qué es difícil, así que según vamos llegando nos vamos parando y agolpando en la misma, y pensando qué hacemos si escalar o nadar en el Embalse, veo que algunos de los nuestros optan por nadar y Gregorio desde arriba de la piedra me aconseja que suba a la misma, a lo que a continuación le paso la bicicleta y con mucha dificultad se consigue subirla y seguidamente me toca a mí echarme un cable para poder subir. Pero en nuestro grupo no existe la palabra dificultad, porque todo se va solucionando, y así vamos continuando por senderitos, trialeras, navegación, malabarismos. Sí sí malabarismos que algunos del grupo, como Fernando que para no mojarse se ha subido a un tronco para no cruzar por donde discurría un arroyo; y según le veía me recordaba a los malabaristas circenses, cuando van cruzando a través de una barra y con una pértiga en los brazos, pero en este caso era con una bicicleta. Le miraba y como soy muy bruta, he preferido navegar con mi bicicleta a través del agua, y tan ricamente que la he cruzado.

Y seguimos rodando y rodando, subiendo por piedras, bajando por piedras, y llegamos a un punto en el que tres o cuatro del grupo optan por seguir un camino en parte cubierto con agua del Embalse y otros nos desviamos para no meter la bicicleta en el agua, a lo que yo al final me quedé con ganas de haberles seguido en esa maniobra. Ya llevábamos bastante recorrido cuando se decide hacer unas fotitos y parar para tomar unos sus barritas energéticas, otros unos chutes, que según decían iba en vena directamente y te animaban.

Poco tiempo después Toñones ha dado escolta a un compi que estaba muy cansado, pero realmente la ruta no estaba siendo dura. Durante todo el transcurso de la misma, y como no podía ser menos, me parece que si no recuerdo mal se han producido cinco pinchazos, dos de ellos, pero seguidos ¡eh! se han producido en la bicicleta de Fernando, con lo cual otra paradita, y el tiempo echándose encima, a lo que Claudio junto con otros compis, se han tenido que ir de regreso, con lo cual cada vez nos íbamos quedando menos en el grupo.

Así que continuamos rodando con el grupo que se iba reduciendo a pasos agigantados, tomamos una subidita curiosa y entretenida pero asequible. Más adelante un descenso pedregoso muy emocionante, y según íbamos llegando a un punto Gregorio nos comunica que tiene que abandonar nuestra compañía, pues su bicicleta ha sufrido un percance, se le ha roto un radio, y en esas condiciones es imposible continuar por los caminos por donde discurríamos; pero esto ha dado lugar que Fernando, porque han venido juntos en el coche, le tiene que acompañar y a continuación Carlos, como ya iba con el tiempo justo, aprovecha y se une a Gregorio y Fernando en su abandono de la ruta; por lo tanto, el grupo sigue y sigue descendiendo en cuanto al número de bikers. La verdad es que se ha producido muchas bajas, por incidencias, por cansancio, porque ya era tarde, y por un montón de cosas más.

Después de producirse la despedida con los mismos, volvemos a coger la ruta y hemos hecho un descenso brutalmente pedregoso pero fantástico y que hemos disfrutado a tope. Nos hemos encontrado con una rampa con una pendiente de inclinación brutal y que algunos han optado por la misma, pero con mucha dificultad han subido algunos a pié cuando ya estaban casi al final, y otros hemos optado por tomar una desviación muy cerca de dicha rampa y nos hemos sacado brillo en las uñas por el poco esfuerzo que nos ha supuesto el llegar al mismo punto.

Pero ¡ah....! amigos míos, lo que no sabíamos algunos es lo que todavía nos esperaba ya al final prácticamente de la ruta, cuando ya nuestra fuerzas se iban debilitando, una enorme y continua subida que no veíamos el fin, y en el que muchos de sus tramos con una pendiente de inclinación como las que hemos padecido en otras muchas rutas que hemos hecho, pero con la diferencia que en esta ya estábamos cansados.

Pedro y yo que nos habíamos quedado rezagados, me comenta que estaba pensando en ese momento que de saberlo se hubiera ido con Gregorio y compañía, a lo que yo le respondo que yo estaba pensando lo mismo que él (pero dicho con la boca pequeña porque en el fondo nos gusta sufrir). Y vamos viendo como Yolanda, Alberto, Antonio TAB y Giacomo nos ha dejado bien atrás y, además, como muy bien ha dicho Antonio TAB mi enhorabuena para Yolanda por animarse a venir y que nos ha dado patatitas con carne a todos...  sube las cuestas sin esfuerzo sin despeinarse”.

Finalmente llegamos al punto de partida:

Donde salimos por la mañana 19 bikers, llegamos 6 pero exhaustos y secos, habiendo sudado todo lo sudable, no quedándonos más líquidos en el cuerpo, pidiendo a gritos cerveza, cerveza, cerveza, que me muero de la sed, socorro...

Rosa.

La jugada vista desde otro ángulo...el de otro de los afortunados que pudieron acabarla

"Llegados a Valdemorillo y bajando por una trocha con piedras sueltas, una de ellas tiene la puntería de acertar en un radio de la llanta trasera de Gregorio. Vista la avería y para evitar destrozar la llanta con los baches, decidimos separarnos para retornar por asfalto  Gregorio acompañado de Fernando y Carlos, quedando solo 6 integrantes de los 19 iniciales que empezamos la ruta.
Iniciamos un tramo de los mas chulos con buenas vistas bajando por unas zonas de curvas abiertas y rápidas, llegando a un tobogán en forma de "U" del tamaño de una montaña rusa, el cual imponía lo bastante como para pensárselo lo suficiente. Andrés indicó la vía de escape para aquellos que no quisieran lanzarse por tal desnivel, dicho esto se lanzó cuesta abajo y a Pedro y a mi no nos quedó otra que seguirle pues nos puede la envidia, que subidón!!!.
Seguimos bajando por un single track rápido y con alguna piedra y bastante surco pronunciado donde Pedro tuvo la ocasión de probarlo, pues le resbaló la rueda delantera provocándole una caída afortunada salvo unos rasguños y un susto para todos.
Poco mas adelante, cruzamos el río Aulencia para empezar con el postre: iniciar la subida final a Colmenarejo por una pista de arena recién repasada y con buen firme, de la cual solo podíamos quejarnos del calor que hacia en ese momento, y los 35 kms acumulados que nos limitaba en subida, a todos menos a Yolanda, que parecía como si acabara de subirse a la bicicleta.
Finalmente conseguimos coronarla y sedientos nos dirigimos rápidos a Colmenarejo para llegar a los coches.

Una gran ruta. Antonio T/B

Perfil y mapa de la ruta completa