Colmenarejo - El Escorial - Colmenarejo

 
 

De acuerdo a la convocatoria de Antonio Tiratealbarro el pasado domingo 30 de julio nos reunimos a las 09:30 de la mañana Tiratealbarro (Antonio), Toñones (Antonio), mi hijo Jorge y yo. Paco Isaac se descolgaba a última hora de la ruta por problemas relacionados con las fiestas nocturnas J , ya se sabe que trasnochar y montar en bici algunas veces se hace muy complicado.

Así que los cuatro citados comenzamos la ruta siguiendo las indicaciones de los dos Antonios. Así salimos de Colmenarejo y comenzamos a bicicletear por pistas en las que se alternaban tramos anchos con curvas y trampas de arena que ponían su grado de dificultad técnica.

Al cabo del rato llegamos a una cuesta de aproximadamente un kilómetro con una inclinación bastante pronunciada. La inclinación se juntaba con trampas de arena que hacían la subida aún mas penosa, pero al fin todos pudimos salvarla sin mayores problemas, aunque Tiratealbarro todo el día estuvo con problemas en el cambio.

La ruta pasa por Zarzalejo Estación, donde pudimos rellenar con agua de una fuente nuestras botellas y camel back. Curiosamente el agua salía bastante templada, lo que fue explicado por algunos lugareños que nos indicaron que el agua llegaba hasta la fuente bastante cerca de la superficie, y con los calores que padecemos el resultado era ese.

Tras descansar un ratillo proseguimos nuestro camino hasta El Escorial. En principio la idea era subir a la silla de Felipe II, pero dada la distancia y los calores decidimos dejar la subida para otra ocasión y dirigirnos directamente al Escorial.

El camino hasta El Escorial pasa por los restos de una calzada romana, con una bajada impresionante que Jorge trialeó perfectamente mientras que los Antonios y el que escribe esto decidimos no jugarnos una rotura de huesos y bajamos andando. Y es que los años no pasan en balde.

Las vistas de El Escorial fueron preciosas. La verdad es que la majestuosidad del Monasterio se funde con la de la sierra y juntas ofrecen un paisaje sublime. Siempre me ha encantado esa vista, así que por un buen rato pudimos ir presenciando una postal serrana con el Monasterio de protagonista.

Ya de vuelta hacia Colmenarejo atravesamos varias cercas que estaban abiertas, aunque debían haber estado cerrada, y todas las cerramos, como buenos excursionistas que somos. Algunos tramos llanos se sucedían con bajadas alegres en las que nos divertimos. Nos acordamos de algunos que olvidan sus nombres en las bajadas.

Casi al final llegamos a un embalse que se encuentra en la cabecera del embalse de Valmayor. Un sitio muy agradable donde se pueden alquilar barquitos y piraguas y en el que hay un merendero en el que dan ganas de sentarse y tomar una cervecita. Aquí pudimos ver algunas tortugas de agua descansar plácidamente en un tronco de árbol tirado en medio del agua y además aprovechamos para dar aire a la rueda trasera de Jorge, que para variar volvió a pinchar.

El último tramo recorrió una estrecha senda cubierta enteramente de árboles en la que se sucedían troncos, subidas, bajadas, curvas.., en fin, muy divertida, y así tras superar sin problemas la última dificultad del día, una subida de aproximadamente 1 kilómetro, llegamos al punto de reunión, donde nos despedimos.

La ruta es muy bonita, variada y entretenida. Suponemos que con tiempo mas húmedo y frío será mucho mas agradable, aunque esta vez ya lo fue, pero ahora la sierra en sus cotas bajas y debido a la falta de agua se presenta mucho mas amarilla y menos verde que lo que nos tiene acostumbrado.

No obstante ha sido una estupenda ruta y agradecemos a Antonio Tiratealbarro su convocatoria.

Un saludo Enrique