Conducción del 4x4


 
 

Conducir sobre barro.

 

Llega la época de lluvias  y los terrenos se embarran es el momento esperado por muchos aficionados para salir de ruta.

Es un tipo de firme delicado en el que debemos tener en cuenta algunas consideraciones.

Siempre que no sean demasiado profundas deberemos circular por las roderas, si vemos que tenemos problemas para el avance moveremos el volante a derecha e izquierda, dando pequeños acelerones, con el fin de intentar lograr tracción, aquí es donde unas cubiertas especificas M/T desarrollan todo su potencial evacuando el barro por el efecto de centrifugación. Procuraremos ser muy finos con los frenos pues el conche tendrá tendencia a cruzarse y a que la parte trasera nos adelante.

En caso de atasco recurrimos a las planchas y si no las tenemos utilizaremos piedras, palos, ramas secas, o  cualquier cosa que tengamos a mano, para que nuestras ruedas tengan donde morder.

Es muy importante una vez terminada la ruta lavar el coche a fondo, sobre todo los bajos donde se habrá acumulado gran cantidad de barro, este barro tardara en secar varios días, dependiendo de su espesor y puede oxidar o dañar algún elemento de nuestro coche.

 

Conducir sobre arena.

 

Es otra de las grandes experiencias a bordo de un T/T La sensación de flotar es increíble.

Lo primero que debemos hacer para circular por arena es bajar la presión de nuestros neumáticos, podemos empezar con un 30 o un 40 % del inflado habitual, de este modo aumentaremos la huella del neumático y se repartirá sobre más superficie el peso del coche. Si aun asi no conseguimos avanzar de forma adecuada podemos bajar aun mas las presiones, por debajo del kilo a 0,900 Con estas presiones deberemos ser cuidadosos con la forma de tomar las curvas, pues si lo hacemos de forma violenta podriamos desyantar. Lo mejor es circular con reductoras llevando el motor alegre de vueltas. Los cambios de marcha serán los menos posibles y siempre de forma rápida y precisa pues la arena tiene un tremendo poder de frenado, baste decir que para frenar el coche solo hace falta levantar el pie derecho y en pocos metros estaremos detenidos. Si insistimos con el pedal del freno solo lograremos quedarnos enterrados. Si esto sucede generalmente no vale la pena insistir lo único que lograremos es enterrarnos cada vez mas, complicando el posterior rescate.

Si la cosa ya no tiene arreglo y estamos hasta las estriberas, una eslinga a otro coche situado en una zona con menos arena o una arena mas dura nos podrá dar el tirón salvador,  si esto no funciona o no es posible, tendremos trabajo por delante, con la pala quitaremos la  arena que este delante de las ruedas, en el sentido de marcha del rescate y de debajo del coche, si fuese necesario, luego pondremos las planchas  y así iremos avanzando metro a metro.

 

Conducir sobre nieve.

 

Realmente espectacular, los caminos desaparecen y se pierden los contornos y las referencias.

 Debemos avanzar lentamente sin brusquedades tanto con el acelerador como con los frenos a medida que la nieve se pisa comienza a helarse con el riesgo de deslizamientos indeseados. Es conveniente como en la arena bajar un poco las presiones para amentar la huella.

Es conveniente terminar la ruta antes de anochecer, pues con la bajada de las temperaturas la nieve tiende a helarse y si no llevamos cadenas puede ser un problema serio.

 

 

 

 

 Vadeando.

 

Antes de acometer un vadeo lo inspeccionaremos para determinar la profundidad del agua, fuerza de la corriente y el tipo de fondo que tiene.

Si no lo tenemos muy claro mejor dejarlo.

Imprescindible saber la altura de vadeo de nuestro coche, de unos modelos a otros hay diferencias importantes.

Una vez tomada la decisión avanzaremos lentamente para evitar provocar una ola que nos suba por el capo y pueda inundarnos el motor, o nos doble o rompa alguna de las aspas del ventilador y de paso nos perfore el radiador.

Si por cualquier motivo entra agua al motor y este se para no intentar ponerlo en marcha, inexcusablemente debemos ser remolcados y sacar el agua del motor a través de las bujías o inyectores, antes de intentar ponerlo en marcha.

Después de vadear es conveniente revisar el estado del aceite de los grupos, cambio, etc. pues por los respiraderos se ha podido colar el agua y degradar el aceite.

   

Subidas.

 

La sensación cuando encaramos una fuete pendiente en subida es la de que vamos en un avión a punto de despegar, la visibilidad del terreno es nula ,por lo que es importante saber que nos encontraremos al final de rampa, para lo cual se impone una inspección previa.

Debemos seleccionar la marcha corta, que entendemos mas nos conviene, pues es complicado cambiar a otra marcha en mitad de la pendiente, perderemos tracción  o velocidad y nos quedaremos. Si esto ocurre, freno a fondo  y paramos el motor, engranamos marcha atrás, soltamos freno y embrague, damos al contacto  y bajamos absolutamente rectos. No debemos tener la tentación de tocar el freno  y si lo hacemos que sea de una forma suavísima, casi imperceptible, pues el coche que no tiene peso en el morro se atravesara y podemos volcar.

 

 Bajadas.

 

Una vez seleccionada la marcha corta idónea, segunda o primera dependiendo del vehiculo, dejaremos  actuar a nuestro coche que utilizara el freno motor y no tocaremos el freno y mucho menos  el embrague.

 Si es una zona deslizante nos sacara del apuro un toque de acelerador. No frenemos el coche puede atravesarse y volcar.

 

 

 

 

 

 

 

Inclinaciones laterales.

 

Son las mas delicadas, en situaciones extremas cualquier irregularidad del terreno nos puede jugar una mala pasada.

Circular muy despacio controlando la zaga del coche y evitar este tipo de inclinaciones en terrenos embarrados o de poca adherencia.

El uso del inclinómetro en este tipo de situaciones puede ser útil.