Cuenca 2014

 


 
 

Sábado 15-2-14

Nuestro amigo Carlos viene a España desde México y lo hace con muchas ganas de hacer 4x4 de manera que nos reunimos cuatro coches para visitar uno de nuestros lugares preferidos dentro de la geografía de la piel de toro: Cuenca.

Quedamos en Belinchón a las 15,30 y mientras unos se "despachan" un bocata de panceta otros, que ya hemos comido, tomamos un café. Carlos ha traído un botella de mezcal una especie de orujo mexicano elaborado con  un cactus del mismo nombre, que con sus 45º hace que por donde pasa "rasca" pero luego al segundo trago el paladar se embota y entra como la seda, hasta la señora que atiende el bar se anima a probarlo y lo mejor es que la gusta.

Rápidamente salimos a pista (por llamarla de algún modo)es una especie de lodazal sumamente resbaladizo en el que los coches y los pilotos se dedican a intentar que los bandazos de un lado a otro no terminen en un fuera pista. La velocidad máxima esta entre los 20 y los25 kilómetros hora, si te pasas te pegas una cruzada.

Primero es Carlos el que se sale de la pista y por muy poco so se mete en una acequia, tiene delante un enorme "tarugo" de hormigón que ha estado a punto de tragarse, por lo que hay que sacarlo por detrás, no sin dificultad,  pues el coche que tira para sacarle que en este caso es el mío, patina y patina por el barro, mandándome casi a mi también a la acequia resbalando de costado.

Después le toca Potti, que en el último momento logra esquivar un talud que tenía ganas de "tragársele" . Las ruedas van como donuts ni las BF Mud Terrain dan a basto para drenar tal cantidad de tan pegajosa materia. El barro ha desprendido (ya estaba tocado) uno de mis aletines por el peso del barro acumulado, lo sujeto como puedo y continuamos

Los demás vamos capeando el barrizal con alguna que otra cruzada. Se está haciendo de noche y el campo no está para nocturnas, de modo que después de unos 70 kilómetros de lodo y charcos profundos salimos a carretera.

Llegamos a Tragacete, tomamos posesión de nuestras habitaciones en el hostal El Gamo y nos vamos a cenar yo diría que opíparamente.

Sopitas de ajo, ensalada, morteruelo,  gamo estofado y mucha conversación , son algunos de los invitados a nuestra mesa. Sofía la hija de Santiago de tan solo diecinueve meses nos hace una demostración de como maneja el teléfono de su padre, estos críos nacen sabiendo utilizar los aparatos electrónicos. Después de los cafés y  los licores salimos a fumar un purito al que nos ha invitado Potti y la sorpresa está servida. Nadie se ha dado cuenta, pero mientras cenábamos ha caído una nevada que hace que los coches tengan más de cinco centímetros de nieve encima y lo mejor es que continua nevando.

Nos vamos a descansar pasada la una de la madrugada, estamos un poco cansados y la cosa promete para mañana.

Domingo 16-2-14

La estampa de Tragacete por la mañana es de postal Navideña, todo está nevado. Tras un magnifico desayuno (que bien nos tratan siempre en El Gamo)y tras unos pocos kilómetros de carretera salimos a pista.

Lo que abajo en el pueblo era una nevada de más o menos diez centímetros arriba en el monte se ha convertido en una de veinticinco o más. cualquier intento de abandonar la pista que mas que verse se intuye se paga con una quedada en la nieve. De nuevo Carlos  abre y de nuevo se queda y a punto esta Santiago. Seguimos disfrutando de tanta belleza.

Se nos cruzan algunos gamos que trepan veloces por la ladera de la montaña y llegamos a la zona de las pozas que tantos problemas nos han originado siempre, y que esta vez por supuesto también lo harán. Avanzamos un par de kilómetros hasta que las roderas se convierten es socavones imposibles y no hay forma humana de salirse de ellas e intentar otra trayectoria alternativa y eso que estamos en el llano, la subida aun no ha empezado.

Carlos se ha atravesado de nuevo, no va ni para atrás ni para adelante y hay que sacarlo con el winche de Santiago.

Carlos sigue haciendo maniobras intentando dar la vuelta, mientras Gonzalo y Alvaro los hijos de Potti están grabando el espectáculo con la Go Pro enganchada en un alargador. En una de las maniobras el coche se les echa encima golpea el alargador y la cámara sale volando, arrancada del soporte, pero no sabemos dónde ha tomado tierra, mejor dicho barro o charco.

Todos nos ponemos a buscarla removemos el fango y los charcos por más de media hora y cuando ya desistimos y nos estamos marchando Potti la encuentra enterrada en el barro. La carcasa está dañada, casi seguro el coche la ha pasado por encima, pero la cámara aparentemente está bien solo que un poco mojada, quitamos la batería y la tarjeta de memoria, la limpiamos y la secamos con los aireadores de la calefacción del coche, y dejamos que se termine de secar ella sola. Estas cámaras son duras de pelar y seguro que funciona.

La situación nos obliga a retroceder marcha atrás, hasta encontrar un sitio donde dar la vuelta, circulando  por esas roderas infames y con los pinos acariciando los retrovisores por casi un kilometro.

Continuamos camino, una subida en la que cada vez encontramos mas nieve para luego bajar al valle para encontrarnos con cada vez mas barro, no hay tiempo de aburrirse. 

Llegamos a la zona del aparentemente pequeño e inocente aprendiz de rio, voy delante y no cuento con que es mucho más profundo de lo que parece y con un fuerte escalón en la salida de modo que me quedo con el agua a punto de entrar por la parte inferior de la puerta, y con la ruedas traseras  sin tracción, un buen tirón de Potti y a buscar alternativas unos metros más atrás. Ahora pasamos dando algunos tumbos pero pasamos.

De nuevo comenzamos a subir una trialerilla y la cantidad de agua que baja por el camino hace pensar que estemos circulando por el pedregoso cauce de un rio.

Buscamos una pradera y en un breve momento en el que deja de llover o nevar, cosa que ha estado haciendo todo el día, comemos. Nos deja terminar la comida, pero de nuevo nieva, curiosamente no hace nada de frio a pesar de que el termómetro marca entre dos y cero grados y no hay sol,  pero al no hacer viento la sensación térmica es buena y no se está nada mal en el campo.

Retomamos la ruta que ya va descendiendo descaradamente al llano por una larguísima pista que ha drenado bien la cantidad de agua caída, lo que nos permite darle un poquito al acelerador, aunque después de las pistas que hemos hecho se nos antoja incluso un poco "aburrida" y es que llevamos un par de días  de los que crean afición.

Por fin salimos a carretera y tras unos pocos kilómetros  llegamos a Cañete donde nos tomamos un café y no paramos de hablar del par días tan especiales que hemos pasado y es que amigos como siempre digo al terminar estas crónicas...

¡¡¡Cuenca nunca defrauda!!!.

 

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