Cuenca Febrero 2012

 


 
 

Nuestro amigo Carlos nos hace una visita desde el otro lado del charco y nos  propone una ruta por la serranía de Cuenca.

Por unas causas u otras al final solo seremos dos coches y tres personas las que disfrutaremos de los caminos y paisajes conquenses.

No tenemos prisa, tenemos dos días por delante para hacer lo que nos gusta. Salimos de casa sobre las 8,30, de modo que la ruta la empezamos sobre las once de la mañana. A esa hora  hace frio pero el día  es tan soleado que nos obliga a despojarnos de prendas de abrigo. Nuestra idea es improvisar la ruta sobre la marcha.

La primera visita es para Selva Pascuala en Villar del Humo, para conocer sus pinturas rupestres. Esta todo vallado debido al vandalismo del que fueron objeto estos lugares hace unos años y solo desde lejos podemos admirar el arte de nuestros antepasados, así como las grutas que les servían de refugio, de forma muy limitada, pero aun así merece la pena.

Nos ponemos en marcha subiendo unas trialeras de las que hacen afición, hasta que Carlos nos comunica por la emisora que ha pinchado.  No es un simple pinchazo la rueda esta lista para la basura con una raja de más de 3 centímetros en el flanco. Cambiar la rueda nos lleva un buen tiempo, hay que calzar el gato con las tablas que siempre llevamos, porque si no ponemos un suplemento en la base del gato este no da de si  para levantar el coche. Por si fuera poco la rueda de repuesto no tiene ni gota de aire, pierde por algún sitio, es que como si no estuviese bien talonada. Nos cuesta lo nuestro hincharla con nuestro pequeño compresor pues casi sale más aire del que entra, al final logramos meterle 2,3 kilos y nos vamos.

Hemos terminado metidos en un camino que no tiene salida , solo después de muchas vueltas encontramos "el camino perdido" y es que unas losas de piedra lo hacían desaparecer a nuestros ojos. Solo avanzamos unos metros y nos encontramos que el camino está muy complicado, hay unos cruces de puentes muy bestias y no tienen escapatoria, pensamos en dar la vuelta pero Javi nos convence de que por allí se puede pasar y nos ponemos manos a la obra. Primero paso yo siguiendo sus indicaciones. Pasar paso, pero pago el tributo con el paragolpes trasero "levemente descolgado". Luego lo intenta Carlos pero el Toy largo aquí lo pasa mal y se queda apoyado con la panza y la estribera en un montón de tierra. Bien el winche tiene trabajo ... desenrollamos el cable... lo conecto y ...nada de nada, el winche que no va, por más que miramos y tocamos todos los cables y fusibles imaginables, así se quedo durmiendo el sueño de los justos. Eslingamos el Toy de Carlos, un tirón y a la primea sale, ahora nos queda recuperar el cable, es imposible meter ese cable a mano en el tambor del winche de modo que lo desenrollamos del todo, le quitamos el  tornillo que lo fija al rodillo (que por cierto nos dio mucho trabajo) y el cable al maletero.

Nos da la hora de comer  y allí mismo al sol nos despachamos a gusto.

Reanudamos la marcha. Seguimos con las subidas y bajadas de trialeras muy entretenidas y nos encontramos con las primeras zonas con nieve, el paisaje es alucinante, nunca hubiese pensado en encontrar nieve, (por lo menos no tanta cantidad) con lo poco que ha llovido este año. Al principio del recorrido manchas de nieve en la pista, luego todo estaba nevado hasta que en una subida Javi se queda empanzado en la nieve,  y no puede salir por sus medios, un tirón de Carlos y libres, luego Carlos intenta pasar por el mismo sitio y también se queda, otro tirón y seguimos nuestro avance por la nieve. Poco a poco va anocheciendo y también cada vez hay más nieve, lo que dificulta mucho encontrar la pista que nos saque a la carretera. Vemos un camino que nos podría sacar a carretera pero queremos prolongar un poco más la excursión por el campo y seguimos adelante intentando localizar el camino que queremos, pero al final no lo encontramos y tenemos que volver sobre nuestros pasos, es noche cerrada y es casi imposible distinguir un camino con tanta nieve.

El camino que habíamos visto antes nos saca a la carretera y de allí a Tragacete.

Nos pasamos por El Gamo y Javier el hijo de Paco nos atiende de maravilla nos aloja en un apartamento con tres habitaciones  y después de ver el partido del Madrid cenamos de lujo al amor de la chimenea y sin parar  de parlotear. Ya tarde nos retiramos a dormir.

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Cuenca 2012 Domingo

Hemos dormido como si cuando nos acostamos "estuviésemos cansados"... Hasta las nueve no tocan diana, desayunamos a lo grande con  sus churros incluidos y mientras lo hacemos nos preparan una tortilla de patatas para comer a medio día en el campo.

En la gasolinera de Tragacete ponemos aire a la rueda de Carlos, que de los 2.3 kilos que la metimos solo conserva uno a duras penas y de nuevo nos vamos a la nieve.

No conocemos el nacimiento del Tajo y allí  nos dirigimos. Es curioso "el hilillo" de agua (hoy absolutamente helada) que forma ese impresionante rio que tras recorrer media España desemboca  en el Atlántico. Bromeamos con el hecho de que somos capaces de atravesar el Tajo caminando y sin mojarnos los pies.

Las esculturas que engalanan el lugar son desde luego una ingeniosa obra de arte, pero requieren de la explicación de los carteles del lugar para entenderlas en su justa media, si no es fácil no entender tanta simbología como albergan.

Vemos un par de preciosos ejemplares de gamos (ya habíamos visto huellas de estos animales en la nieve) que en principio nos observan aparentemente sin temor para al cabo de unos minutos salir a escape con ese trotecillo tan elegante que tienen.

Continuamos camino hacia el nacimiento de Cabriel que desde luego no tiene "el aparato" del Tajo, puedes pasar por su lado sin darte casi ni cuenta. La pista en esta zona está para no andarse con tonterías, esta deslizante como una pista de hielo y nos da un par de avisos de que nos moderemos con el pedal derecho.

También por pistas más o menos embarradas llegamos a la cascada de San Pedro un pequeño salto de agua  y un precioso cañón que las aguas han ido formado con el paso de los años.

Estamos inmersos en el cañón bordeando el rio cuando un árbol nos impide el paso, se trata de arboles pegados al rio cuyas raíces están debilitadas o definitivamente podridas y terminan cayendo, están muertos y bien muertos, lo apartamos no sin trabajo con la ayuda de las eslingas y un poco de trabajo de zapa.

Pero este árbol caído no es el único, hay varios mas y  tenemos que realizar la misma operación de "limpieza de vía", esto es una autentica "rain forest" no hemos terminado de solucionar estos problemillas cuando el rio empieza a hacer curvas y el camino sigue recto por lo que hay que vadearlo una y otra vez, no es muy profundo máximo unos 40 centímetros pero tiene bloques de hielo de hasta diez centímetros de espesor y a los coches les cuesta avanzar rompiendo esas capas de hielo. En un vadeo largo y poco claro optamos por engancharnos con dos eslingas de 15 metros  haciendo el tren,  de manera que cuando uno salga del vadeo el otro entre y cualquiera de los dos pueda hacer el rescate en un momento determinado, cruzamos no sin antes apartar otro árbol caído y pasamos la prueba con matricula.

Hemos recorrido poquísimos kilómetros pero es muy tarde y es que hemos trabajado de lo lindo para avanzar esos kilómetros, buscamos un lugar "aseado" y nos comemos la tortilla que esta mas que buena buenísima y  alguna cosilla más que sacamos.

Por una pista rápida salimos a una carretera que nos llevara a Cuenca dando por concluido este "paseo" por el campo.

Han sido dos días típicos de Cuenca sencillamente magníficos y que hacen buena nuestra máxima

"CUENCA NUNCA DEFRAUDA"

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