Dos subidas a la Bola del Mundo

 

 

20 de agosto 2008

Pues dejadme que os cuente con un poco más de detalle mi aventura de ayer.

 A eso de las 5:30 me fui para Cercedilla, no sin antes comprobar que no me olvidaba de nada. Las llaves de casa, un segundo juego por si las moscas, el GPS, el velocímetro, un plátano, una barrita energética, etc. Así, con toda tranquilidad, rumbo a Cercedilla, y cuando estoy aparcando el coche en un aparcamiento municipal que hay cerca de donde se inicia la subida me doy cuenta que me he olvidado el casco, las gafas y los guantes.

 Pensé abortar la operación pero llegado a este punto decido continuar el paseo-aventura y comienzo a subir las rampas de las calles y el camino que te sacan de Cercedilla en dirección el inicio del camino de El Calvario.

 18:30h. 29ºC. Con los músculos fríos estas primeras rampas se hacen muy duras. Por la cabeza se me pasa la idea de renunciar, pero continúo. Llego entonces al comienzo de El Calvario, paso la puerta y comienzo por las suaves rampas iniciales. La  subida se suaviza y mi ánimo crece. Con plato mediano ataco estas rampas, llego al Pino Encadenado y un poco más adelante giro a la izquierda para ya encarar hacia el Pto. de Navacerrada. Aquí empieza lo realmente duro, con rampas del 21% muy largas, con piedras sueltas, raíces y todo tipo de obstáculos.

 La primera rampa la ataco con decisión y sorprendentemente consigo superarla. Un descanso del 10% de inclinación y otra nueva rampa del 21%, y aquí decido echar pié a tierra no sea que una mala caída me meta en un problema. Aprovecho para reponer potasio comiendo el plátano y termino de superar este tramo tirando de la bici. Unos cien metros adelante monto de nuevo y ya voy, del tirón hasta la estación de tren.

 Cruzo las vías y sigo por una calle hasta la carretera que lleva hasta el Pto. de Navacerrada, hacen 17ºC, son las 19:50h y sopla un viento del noroeste con rachas bastante fuertes. Inicio la subida hacia Bola del Mundo. Recordaba que la subida era dura pero no tanto. La primera recta tiene un porcentaje de inclinación del 15%. No son los 21% que he superado antes, pero el cansancio hace que la subida se haga muy dura. La soledad me intimida un poco, pues no olvido que estoy en la montaña y hay que ser muy prudente, sin embargo, allí arriba veo un grupo de bikers que van subiendo como pueden. Eso me anima y continuo, ahora sí, con plato pequeño y piñón grande. Las rampas se suceden. A cada curva aparece una rampa mas empinada que la anterior y el viento va jugando conmigo. Cuando me enfrento a el me mueve y me obstaculiza el paso, pero cuando giro a la derecha después de cada curva, me empuja y ayuda.

 Subo a una velocidad sostenida entre 5 y 6 km/h lo que hace que me aproxime a los dos últimos bikers del grupo que había visto desde abajo. No me lo creo, pero me parece que les voy a coger. Unos cientos de metros más arriba, a la altura de final del telesilla, justo antes de la última rampa, les pillo y adelanto. Ahora ya no puedo parar, tiro, tiro, tiro, tiro y finalmente llego hasta el repetidor de TV de Bola del Mundo. Son las 20:10h y hay 15ºC con un viento que hace que la sensación térmica sea inferior. He conseguido alcanzar el objetivo propuesto, por lo que me siento feliz. Para celebrarlo me como la barrita energética y me pongo los manguitos en los brazos, que estos no se me habían olvidado.

 Cinco minutos para disfrutar el momento y me tiro por la misma ruta, bajando con mucho cuidado hasta el coche, donde llegué aproximadamente media hora mas tarde. En Cercedilla había entonces 19ºC.

 Y así terminó mi aventura, llegando a casa bastante cansado, ó al menos lo suficiente como para ducharme, cenar, ver el correo electrónico y retirarme a la piltra, a dormirla a gustito.

 Pues, espero que os haya gustado

25 de Agosto de 2008. A Bola con Jorge

 

Hola a todos

Pues os cuento que ayer por la tarde volví a subir a Bola del Mundo desde Cercedilla por El Calvario, pero esta vez con Jorge, que fue quién propuso hacerla.

La cosa resultó mucho mejor que la semana pasada, en la que como os conté subí solo, y es que cinco años después de que Jorge y yo subiéramos juntos por primera vez, ayer repetimos el ascenso. Claro, aquel niño de diez años que me miraba con cara de no entender como su padre le podía hacer tal cosa, hoy ya es un bigardo que sube que se las pela, dejándome atrás apenas me descuido.

Comenzamos nuestro ascenso desde el aparcamiento municipal de Cercedilla a eso de las 18:40h y empezamos a subir las primeras cuestas por las calles y la pista de tierra que llevan hasta la entrada de El Calvario. Con 32ºC y las piernas frías, subimos en plato mediano a un ritmo cómodo. Llegados a la entrada de El Calvario continuamos por las primeras rampas, superando El Pino Encadenado y girando hacia la izquierda para encarar la subida hasta el Pto. De Navacerrada. De momento íbamos charlando, subiendo sin problemas.

Continuamos nuestro ascenso y Jorge comenzaba a impacientarse. “¿Dónde están esas rampas tan duras?”, me preguntaba, porque la verdad es que íbamos tan cómodos que no sentíamos que subíamos. Al poco llegamos a la primera rampa dura de la subida, pero no tan dura como la sentí y os expliqué la semana pasada, pues el computador de la KTM marcó 15%, y no 21% como leí la semana pasada. Superamos esta rampa, yo poniendo el pié por mi mala técnica, y continuamos nuestro ascenso hacia la segunda, que nos esperaba con otro 15% de inclinación. Jorge la superó casi por completo, pero cuando le quedaba apenas tres metros para llegar al final de la zona mala, una raíz le tiró de la Canondale, cosa que os aseguro no le gustó nada.

Al final llegamos a la estación de tren de Navacerrada a las 19:50, así que empleamos 1h y 10´en el ascenso de la primera parte.

Llegamos al aparcamiento de la explanada del Puerto y aprovechamos para comer un plátano. La temperatura era bastante agradable, alrededor de 21ºC, descansamos un poco y emprendimos el ascenso a Bola, comentando que hasta el momento la cosa no había sido para tanto.

En los primeros metros de la primera rampa se me cayeron las gafas, lo que obligó a Jorge a pararse para recogerlas. En plato pequeño y piñón grande cubrimos los primeros metros, pero a poco que la inclinación se suavizó comenzamos a meter piñones para relajar músculos. Por delante de nosotros veíamos de vez en cuando a otro ciclista que subía como podía, es decir, como todos.

Yo ya había avisado a Jorge que la subida a Bola se hace más dura que El Calvario, y es que nuevamente ví mi error respecto de lo apreciado la semana pasada, pues aquí si que hay rampas del 21%, incluso del 22%. En particular hay una doble curva a derechas y luego a izquierdas que es tremenda. Vienes de la primera y cuando giras a la izquierda ves una pared y piensas, ¿Qué tengo que subir por ahí? Sin embargo, no es tan fiero el león como lo pintan, y con paciencia y un poco de esfuerzo se supera, el mismo esfuerzo que te motiva a darle y no rendirte, pues ya estamos casi en la estación superior del telesilla y el repetidor de TV se ve ya gigante delante nuestro.

Un llanito de cincuenta metros que sabe a gloria y la última rampa de unos cuatrocientos metros y alrededor del 17% de inclinación para llegar finalmente al objetivo a las 20:50, donde coincidimos con el ciclista que vimos en el ascenso, y al que casi cogemos.

Tras un breve descanso, unas galletitas de esas que Rosa ha introducido en el grupo y que están tan buenas y algunas fotos hechas por el ciclista solitario, iniciamos el descenso, con 16ºC y mucho cuidado.

Llegamos a El Calvario ya con muy poca luz. Bajábamos tranquilos casi adivinando las piedras del camino, hasta que por la derecha aparece un sendero de los que utilizan los de descenso para bajar y Jorge propone tomarlo. Dicho y hecho, pero es que ya era casi de noche y entre árboles no se veía un pimiento, tan solo la estela del sendero, pero se perdía todo el relieve, así que bajando yo primero y Jorge después, dando tumbos, conseguimos no caernos, y eso que al final yo me bajé de la bici, pero Jorge continuó inclinándose cada vez mas hasta el lecho de una torrentera, momento en el que yo pensé que realmente iba a salir por encima de la bici.

Bueno, salimos del sendero justo debajo del Pino Encadenado y continuamos nuestro camino hasta la puerta que delimita El Calvario.. Allí, sorpresa. Un coche de la Guardia Civil, una o dos chicas en traje de hacer deporte llorando…y un cadáver de un hombre, tapado con una manta térmica excepto en sus pies. Joroba, que cosas así te revuelven el día, así que haciendo caso a la Benemérita, continuamos mirando sólo de reojillo. El cuerpo se nos quedó por un momento raro, raro, como dice Gregory, mientras llegábamos al coche. Eran ya las 21:40h.

Y así terminó nuestra excursión en una subida que nos pareció dura pero no inalcanzable para muchos de vosotros. Por supuesto, ni que decir tiene que para mí ha sido una verdadera experiencia poder compartir con Jorge este tiempo. Como muy bien sabe Gregorio, por Javi, es todo un lujazo tener un hijo así.

Comentarios de Jorge: No me ha parecido tan dura la ruta como mi padre decía, además, creo que muchos de vosotros podéis hacerla. El Calvario no es nada comparado con la subida a la Bola del Mundo, en realidad, la subida dura empieza cuando llegas arriba del puerto de Navacerrada.

Saludos Enrique