El Ferrocarril de Tajuña

 

 

Las Vías Verdes, en general, constituyen una alternativa idónea para recuperar los espacios vitales de la naturaleza usurpados por la acción del hombre y que quedaron degradados como consecuencia de su abandono como es el caso de las líneas ferroviarias en desuso o de otras actividades desarrolladas por los mismos. En los últimos años las diversas Administraciones están optando por esta alternativa para recuperar el entorno paisajístico y a la vez ofrecer a los ciudadanos unas áreas de esparcimiento y recreo que hacen el deleite y disfrute de cicloturistas, senderistas y para todos aquellos que apuestan por la recuperación de la naturaleza y, además, fomentar el turismo de la zona.

 

La Vía Verde del Tajuña es la única vía en la Comunidad de Madrid que recoge las características que configuran los espacios conocidos como Vías Verdes. Al tradicional asfaltado rojo, a los paneles indicativos y a sus áreas de descanso, se le debe añadir la importancia de disfrutar de un entorno natural poco conocido.

 

La Comunidad de Madrid ha considerado el recorrido que une las localidades de Tielmes y Ambite, como una Senda Ecológica por su alto valor medio ambiental; la experiencia de conocer un destino único en la región, se incrementa con un recurso medioambiental desconocido que sorprenderá por su belleza.

 

La apertura en mayo de 2007 del tramo de la Vía Verde del Tajuña que une las localidades de Arganda del Rey y Morata de Tajuña, supone la conexión de esta ruta con la red de Metro de Madrid a través de la línea 9 y posibilita a los usuarios llegar hasta Ambite en bicicleta desde la capital. Con un recorrido que se extiende a lo largo de 49 km, se va descubriendo los pueblos orillados al río Tajuña, que permite conocer entornos de gran valor natural y cultural como son las espectaculares cuevas de Perales, descubrir a las gentes de los pueblos, como en Orusco, Carabaña o el ecosistema natural de la vega que conforma la Senda Ecológica del Tajuña.

 

En la Comunidad de Madrid el río Tajuña forma una hermosa vega que zigzaguea hasta alcanzar al río Jarama. La parte más intensa de la Senda se halla entre las localidades de Orusco y Ambite. El paisaje por su margen izquierda lo protagonizan suaves laderas y el margen derecha el protagonismo lo tienen los escarpes de yesos, mientras el río juega con sotos discontinuos y cañaverales, mostrando una vega fértil en maíz, fruta, cereales y huertos.

 

El recorrido si se inicia en Arganda, finaliza en el antiguo apeadero de Ambite, en la actualidad es un establecimiento hostelero y la vieja estación se ha convertido en los vestuarios de la piscina municipal. La vía tiene una tendencia descendente, El perfil altimétrico indica que el desnivel no es muy fuerte y se puede empezar desde el final, ya que no entraña la menor dificultad. Es recomendable hacer la ruta en primavera cuando el clima es suave, los campos de cultivo de cebada están verdes, y el resto lleno de amapolas y flores silvestres que llenan de color el trazado.

 

 

Mapa del recorrido de la “Vía Verde”

 

 

 

 Descripción de la ruta ciclista “Vía Verde”

 

            No hace falta tener un mapa ni tampoco un GPS para poder hacer esta ruta, ya que es muy fácil de seguir, pues la misma es de un inconfundible color rojo que nos servirá como referencia a lo largo de todo su recorrido desde Arganda hasta Ambite, como asimismo la existencia de postes informativos de puntos kilómétricos que nos irán indicando el lugar en donde nos encontramos.

 

A continuación, intentaré hacer una descripción de su recorrido lo más breve posible, con el objetivo de hacernos una idea por los entornos por donde vamos pasando con nuestras bicicletas. La misma fue explorada el 19 de septiembre de 2009 hasta Carabaña por Claudio y yo misma y, a principios de diciembre de ese mismo año, la pude hacer completa desde Arganda hasta Ámbite con Gregorio. El 13 de febrero de 2010, junto con Gregorio de nuevo y otros integrantes del grupo ciclista “Bttexplorer” (Juanjo, Nacho y Enrique) les he acompañado como “guía turística” de la ruta hasta Ámbite en sus aproximadamente 49 km.de recorrido y que hacen un total de 98 km.

 

 

PUNTO KILOMÉTRICO “0”

 

            La Vía Verde del Tajuña quedó definitivamente terminada en mayo 2007, al quedar unida el único tramo que faltaba desde Arganda del Rey hasta Morata de Tajuña, con lo que supone asimismo su conexión con la red de Metro de Madrid a través de la línea 9, y esto facilita el acceso a la misma en bicicleta sin tener que llevar el coche.

  

En el casco urbano de Arganda hay dos tramos del antiguo ferrocarril que han sido reconvertidos en Vía Verde. El primero, rehabilitado por el Ayuntamiento de Arganda, discurre entre el antiguo paso a nivel de la Azucarera de La Poveda (Km. 1.100 de la carretera M-300) hasta el polideportivo Príncipe Felipe situado en el centro urbano de la localidad, con una longitud de 3 kilómetros.

 

El segundo tramo es el que ha acondicionado la Comunidad de Madrid, y su punto de comienzo está en el paso a nivel que utilizaba el ferrocarril de Arganda para atravesar la antigua N-III, actual Avenida del Ejército. Se inicia a 200 metros de distancia de la estación de Metro de Arganda del Rey.

 

                  Comienza la “Vía verde” con un moderado ascenso y, en principio, cuando se rueda sobre el mismo parece que es llano, pero a medida que vas avanzando se va notando que no es tan llano como a simple vista parece. En este moderado ascenso nos encontramos con una serie de curvas con frecuentes tramos de trincheras y taludes hasta alcanzar la cementera, donde comienza una suave bajada hasta Morata de Tajuña que nos permite ir divisando toda la Vega del Tajuña, por lo que aprovechamos para hacernos unas fotos. Durante el trayecto a nuestra izquierda observamos unos restos de vías que a modo de recuerdo han debido querer dejar los diseñadores de esta ruta, supongo que con el objetivo de dejar constancia de la existencia en esta zona de un ferrocarril.

 

PUNTO KILOMÉTRICO “15”

 

En el punto kilométrico 15, llegamos a Morata de Tajuña en donde tomamos las indicaciones para seguir hacia Perales de Tajuña. Pasamos por un tramo urbano junto al cuartel de la Guardia Civil, y volvemos a tomar la vía y en este punto va paralela a la carretera de la M-506 y aquí iniciamos su recorrido rural hacia Perales.

 

PUNTO KILOMÉTRICO “21”

 

                  Seguimos rodando con nuestras bicicletas y disfrutando del paisaje agrícola por donde transcurre la “Vía Verde” y pronto llegamos al punto kilométrico 21 hasta el solar donde estuvo la estación de Tajuña, y aquí justo salía un ramal que se dirigía hacía Chinchón y Colmenar de Oreja.

 

                  Según vamos llegando a Perales nos encontramos con tramos cuyas pendientes son un poco acusadas, pero estos repechos son los únicos en todo el recorrido y no revisten ninguna dificultad técnica.

 

PUNTO KILOMÉTRICO “24”

 

La información que nos va suministrando los postes a lo largo de todo su recorrido es muy interesante y nos supone una gran ayuda para tomar referencia de donde nos vamos encontrándo en cada momento, así que cuando llegamos a Perales de Tajuña nos indica que hemos llegado al punto kilométrico 24. Aquí cuando funcionaba el tren existía una estación, pero con el tiempo desapareció y hoy en día lo que hay es un colegio. El trazado por donde discurría el ferrocarril se ha convertido en calles del pueblo, y al llegar a este punto por poco nos equivocamos y nos dirigimos en otra dirección que también es una vía verde, pues al parecer según la información que he recogido, en este punto discurrían dos ramales.

 

            Nosotros tomamos el ramal que discurre por debajo de la A-III y llegamos a una carretera por la cual tenemos que cruzar y circular por el arcén durante unos 300 metros en sentido contrario de los vehículos, pero enseguida volvemos a tomar el circuito rojo para continuar nuestro camino con mucha precaución, pues este tramo está abierto al paso de vehículo rurales. La red ferroviaria iba por la orilla contraria pero es irrecuperable debido a la construcción de casas y fábricas que la han invadido.

 

            Entre Perales de Tajuña y Tielmes, se levanta un murallón con rugosos salientes, pues se trata de una roca de yeso cristalizado perteneciente a la época terciaria entre el Jarama y el Tajuña. La roca llama la atención por el gran número de oquedades y cámaras labradas por el hombre en épocas antiguas y quizá diferentes (las llamadas Cuevas de Perales ya descritas en el capítulo de los primeros pobladores). Éstas se encuentran al lado de lo que era la vía del ferrocarril y la carretera, se pueden ver numerosas cuevas horadadas en un risco de marga yesera por los hombres del neolítico.

 

            En época de la República fueron declaradas de interés turístico nacional, pero en la actualidad están abandonadas y mal conservadas. En el entorno se han hallado numerosos restos arqueológicos de distintas culturas.

 

            Al llegar a Tielmes, dejamos a nuestra izquierda el Puente Medieval del río Tajuña, descrito en el capítulo 5 de “Patrimonio Arquitectónico”, tomando de nuevo el circuito que nos llevará hacia una ermita o capilla del siglo XVI y XVII. Está dedicada a los Niños Justo y Pastor, mártires cristianos del siglo IV nacidos en Tielmes. Cerca de la ermita se encuentra una montaña que se llama “El Balcón del Risco de los Mártires” (ya descrito de lo que se cuenta del mismo en el capítulo 5), a Claudio le llamó mucho la atención por la forma que adopta, pues en lugar de terminar en pico, termina como si fuera un cubo puesto bocabajo, por lo que al regreso de la ruta vimos a unos excursionistas como nosotros en bicicleta y les pedimos que nos hicieran unas fotos.

 

 

 

 

El Balcón del Risco de los Mártires

 

PUNTO KILOMÉTRICO “29”

 

                  Durante bastantes kilómetros de nuestro recorrido por esta Vía Verde, vamos disfrutando, además del paisaje agrícola (maizales, viñedos, hortalizas y árboles frutales, etc.), de las montañas que lo rodea, de la presencia de distintas especies vegetales silvestres, árboles y plantas que se encuentran al margen del río Tajuña, en dónde conviven álamos blancos, olmos, sauces y otras especies vegetales, ya descrito en anteriores capítulos (véase el capítulo 2 del Río Tajuña), así como del sistema de regadío mediante acequias que transcurre a lo largo de esta Vía Verde, pues va atravesando toda la vega del Tajuña, y que nosotros pudimos muy bien contemplar a lo largo de esta parte del recorrido.

                  Cuando el 13 de febrero repetí el recorrido con más integrantes del grupo ciclista “bttexplorer” mencionado en líneas anteriores (Gregorio, Juanjo, Enrique y Nacho), al ser un mes invernal, el paisaje anteriormente descrito cambia radicalmente, tanto desde el punto de vista agrícola como de la belleza que la naturaleza nos suministra en otras épocas del año.

 

                  Entre Tielmes y Carabaña, pasamos cerca del Hotel Foxá del “Molino de Cantarranas” mencionado en capítulos anteriores y que además, se dedica a alquilar bicicletas; no obstante, a lo largo del camino nos vamos encontrando muchos sitios que alquilan también bicicletas, por lo que deducimos que debe ser un gran negocio en esta zona y no me extraña nada que así sea.

 

PUNTO KILOMÉTRICO “36”

 

                  En el kilómetro 36 (aunque nosotros llevábamos en realidad hechos 37,400 km., porque partimos desde otro punto, en donde dejamos los coches aparcados) llegamos a un área de descanso con mesas y sus asientos correspondientes. En este punto sólo nos faltaban 300 metros para llegar a Carabaña casi a orillas del río y de haberlo continuado hubiésemos pasado cerca del hermoso molino que nos marca la entrada a la mencionada población. Tomamos unos minis bocadillos, nos hicimos unas fotos y nos dimos la vuelta.

 

 

                  No obstante, como ya he mencionado al principio de este subcapítulo, esta ruta la volví a recorrer a principios del mes de diciembre de 2009, pero esta vez con otro integrante del grupo “Bttexplorer”, Gregorio, hasta el kilómetro 49 de Ambite, final de trayecto, por lo que a continuación pasaré a describir el circuito de la misma desde este último punto, así como de las incidencias acaecidas durante el trayecto.

 

Desde Arganda cuando comenzamos su recorrido, mi amigo Gregorio, pasó mucho frío y no había manera de que entrara en calor, pues fue un día de mucho viento gélido originado por una borrasca que dio lugar a que cayera la primera nevada en la Comunidad de Madrid, ese mismo día por la noche. Por mi parte, no pasé tanto frío porque yo llevaba una MTB y Gregorio trajo su bicicleta con slicks, que hace que con menos esfuerzo recorra de forma más veloz el trayecto, teniendo que esperarme en múltiples ocasiones con lo cual eso hacía que se quedara parado.

El 13 de febrero de 2010, cuando se volvió a repetir la ruta, mientras estábamos esperando a que Enrique descargara la bicicleta, Gregorio resbaló en la acera con las calas haciéndose daño en el tobillo, pero curiosamente decía que sólo le dolía al hacer el movimiento de torsión de sacar la cala del pedal

 Retomando la descripción de la Vía Verde en el punto que la dejamos Claudio y yo, paso seguidamente a contar el recorrido efectuado con Gregorio y luego más tarde, en febrero de 2010, con los otros cuatro integrantes del grupo.

 Pasada la población de Carabaña, nos dirigimos hacía Orusco por la derecha de la carretera de Brea hasta alcanzar la continuación de la vía verde hacia la izquierda. Este nuevo tramo discurre hasta Orusco en paralelo a la explanación del Ferrocarril de los 40 días, construido durante la Guerra Civil. Al llegar a la localidad de Orusco, cruzamos bajo la carretera y enseguida volvemos a retomar la Vía Verde, ya hasta el fin, el trazado del ferrocarril.

 

 PUNTO KILOMÉTRICO “47” HASTA EL “49”.

 A partir de este punto kilométrico se hace uno de los tramos más agradables de la Vía Verde: pasamos bajo pequeños puentes, entre arboledas, en algún caso sobre tramos casi acantilados sobre el río. Poco a poco nos vamos aproximando al término de la ruta: Ambite.

 

 

 

                                                                                             Puente

   

 Antes de llegar al final del trayecto (estación de Ámbite) y de su hermoso pinar que lo atraviesa, podemos divisar sin bajarnos de las bicicletas el famoso Palacio de Ámbite y su encina descrito en el capítulo 5).

Una vez que atravesamos el pinar llegamos al final en la explanación de su antigua estación. Es una pequeña área recreativa, y un hermoso lugar para contemplar esta pequeña localidad, la última de la Comunidad de Madrid antes de entrar en Guadalajara. 

 

 La Vía Verde termina aquí, pero la Comunidad de Castilla-La Mancha está trabajando para prolongar la vía hasta las orillas del Tajo en Entrepeñas.

 

Cuando llegamos a la estación de Ámbite, nos tomamos unos refrigerios (está mal expresado, fueron unos cafés para calentar nuestros cuerpos). Una vez hecha esta paradita y procurando tomar alimentos energéticos, iniciamos la vuelta. La vuelta nos pareció más corta, de vez en cuando salía un poco el sol y eso lo agradecíamos pues hacia que nos calentara un poco el cuerpo. Como de forma habitual y a lo largo del recorrido, Gregorio me sacaba muchos kilómetros de diferencia, por lo que no se podía enterar de lo que me iba pasando por el camino.

 

En primer lugar, me salió de una casa en construcción al que le faltaba parte de la valla, un perro que inició su persecución tras de mí, lo que me obligó a poner a la bicicleta a una velocidad media de 40 km/hora, porque a los 34 km/hora que la llevaba eran insuficientes para que no me alcanzara (es un tramo fácil de alcanzar esa velocidad). Pero ahí no termina mi aventura, pocos kilómetros después, de una casa rural, me salieron cuatro gallinas, y por poco las atropello y hago con mis ruedas “gallinas en pepitoria”. En un momento que pude alcanzar a Gregorio, y viendo la magnífica bicicleta que llevaba, le tuve que decir que me dejara probarla y, realmente, es espectacular la diferencia entre una MTB con ruedas gordas y otra con slicks, pues te permiten alcanzar unas velocidades con el mínimo esfuerzo.

            Cuando en el mes de febrero volví a repetir la ruta con Juanjo, Enrique, Gregorio y Nacho y llegamos a la estación de Ámbite nos tomamos los bocadillos que traíamos preparados junto con unas bebidas que pedimos en la mencionada estación, cafés y todo lo necesario para reponer fuerzas. A continuación iniciamos la vuelta hacia Arganda pero sin ningún sobresalto de perros persiguiendo ciclistas, ya que el mencionado perro lo tenían atado como debe ser, excepto un pequeño incidente también padecido por Gregorio y que según sus palabras esto es lo que le pasó:

 

He tenido una derrapada con los slicks  al más puro estilo de Moto GP, con el codo  rozando el suelo he soltado freno (esta Scott lleva unos de frenos que son una porquería y nada progresivos) he conseguido que nos enderezásemos los dos y punto. Según comentario de Enrique que venia detrás y lo ha visto todo ya  estaba preparándose para recoger mis restos del suelo por que en ese momento además íbamos rapidito J

Más tarde he pinchado cosa que “mis mecánicos” (cualquier día me dejan por la fórmula uno) me lo han solucionado al instante  aunque hemos dejado la rueda como un melón, totalmente apepinada, debe ser por que no hemos utilizado "La Súper Bomba de Rosa" (de enormes dimensiones). Según comentario de la susodicha Rosa parece ser que es a lo que la tiene acostumbrada Marcial (como todos sabéis su esposo) no deja uno de pensar en la suerte que tienen algunos tiposL

En fin buena ruta, buenos paisajes, la mejor compañía y un ratejo delante de los bocatas en Ambite charlando del gobierno (mal claro) una mañana estupenda.

Por cierto Juanjo se nos ha presentado con una Specialized preciosa de los años “ni se sabe” con horquilla rígida, amortiguador de elastómeros en la potencia y en la tija y los tubos horizontal y diagonal curvados, toda una joya retro. Nos ha dado “la brasa" casi todo el camino con un ruidito clap, clap, clap, que al final solo era un catadióptrico que  rozaba solo con un radio de la rueda trasera el muy jodio.

 

 

 

            Al final cuando llegamos a los coches de vuelta, recogimos bicicletas, miré el velocímetro y me marcaba 95,80 km. de recorrido, velocidad media 21,5 km., velocidad máxima 41,80 km., fácil de alcanzar esas velocidades, pues el recorrido es literalmente plano y asfaltado.

 

  

  

Perfil y mapa de la ruta