El Hoyo de Pinares

 

 

Que es lo que le gusta mas al biker de pro ? Sin pensarlo dos veces todos dirían lo mismo: ‘EL PEDALEO’. En esta ruta hubo ‘pedaleo’ por partida doble, por la mañana con bicicleta y por la tarde sin ella.

 Pero como ya dijo sabiamente Jack el Destripador ‘vayamos por partes’. Para ganarse el ‘pedaleo de la tarde’ primero había que pasar por el pedaleo de la mañana. Por ello a las 9:15 del sábado 19/07/08 la KDD comenzó en la gasolinera de Repsol del Hoyo de Pinares.

 Analicemos esto último, que iba a ser una premonición: REP-SOL (hizo mucho SOL y poco REPoso), Hoyo (cuan pelota de golf salimos de un hoyo y por lo tanto nos esperaban mas repechos que los de la Montserrat Caballé), de Pinares (a veces había pinos y sombra, y a veces no) Gasolinera (después de la ruta tuvimos que tomar mucho combustible altamente inflamable tanto líquido como sólido).

 Asistieron a la KDD: Gregorio, Fernando, Enrique, Elena, Rosa, Marcial (que también hizo unos cuantos ‘falsos llanos’ por las siempre peligrosas barras de los bares de Hoyo de Pinares), Pedro, Giacomo (amigo de Pedro y que estrenaba una deslumbrante Cannondale de doble suspensión), el nunca suficientemente admirado idolatrado y ponderado ‘Superjuanjo’ y un humilde servidor y cronista de Vds.

 Entre pinos y al lado del río comenzamos la ruta por lo que Pedro calificó como un ‘falso llano’. Es decir entre bellísimos pinares y románticos senderos, acompañados del incesante canto de la alegre cigarra y la rupestre algarabía de los vencejos, aprendimos que no todo lo que sube baja. Menos aún si hablamos de una bicicleta propulsada a golpe de zapatilla.

 Como en las películas de Hitchcock, antes del susto viene la alegría y el relax. Por ello, inocentes de nosotros, con una sonrisa en la boca paramos en un hermoso paraje de una represa con frescas y límpidas aguas y sacamos unas cuantas fotos a su vera, alguna incluso con el alto destino de presidir la peich de BTT Explorer.

  A continuación en 13 km subimos de 850 m a 1250 m por un ‘falso llano’. Sobre como agradecer este hermoso tramo de la etapa al organizador y anfitrión de la misma había diferencia de opiniones: unos decían que en la Edad Media esto se premiaba con una buena hoguera, algunos decían que en el siglo XX lo mas adecuado habría sido sentarlo cómodamente en una silla con 220 V y otros sugerían los intemporales métodos tropical/chamanes tales como el vudú con agujas y pelito del interesado.

 Con todas estas nobles ideas en la cabeza coronamos en un precioso mirador de berruecos con un puesto de vigía del bosque donde aprovechamos para sacar unas a’fotos que inmortalizasen la sin par hazaña.

 Entre ‘falso llano’ y ‘falso llano’ pasó lo que pasa en todas las rutas de BTT Explorer: hubo unas divertidas y vertiginosas bajadas y Gregorio para celebrarlo pinchó la rueda ‘porque la cámara es muy ligerita y el pitorrete muy pequeño’. Asistido por sus habituales ayudantes y asesores, como siempre, se la sujetaron, se la sacaron, se la hincharon, se la metieron, se la colocaron… etc. (¡para que vamos a dar mas detalles que nos sonrojen a todos!).

 Para amenizar los sudores y calores de los ‘falsos llanos’ Enrique entonaba con más voluntad y volumen que afinación y compás la sin par habanera de ‘la bella Irene’ incluidos coros y contramelodías del pelotón (es decir de un servidor). Aún así para nuestro desconsuelo ni se levantaban las nubes ni llovía (como el otro día en Alameda del Valle), los caminos del betetero son insondables.

 Cuando mas pegaba el (Rep)sol, nos enteramos que antes de llegar al punto de partida había que atravesar sendos falsos llanos. Gregorio estaba tan contento, en parte por ‘la bajada que sube’ y en parte por el penetrante sol, que exclamó su ahora inmortal e inmemorial frase: ‘me lo estoy pasando de miedo’.

 Aunque, todo hay que decirlo, a la última palabra de la frase le dio una entonación …, un vibrato…, una mirada perdida al infinito… y una ambigua sonrisa…, que a alguno de nosotros nos puso los vellos como escarpias. Pero no os preocupéis, que la cabeza no le giraba 360º, no le salía espuma verde por la boca, no movía los ojos como Marujita Díaz, ni hablaba en bielorruso.

 Pero esto, queridos amigos, es como en las películas de jolibún y la mili, y si el final es feliz, se recuerdan solo los buenos momentos. Y el final feliz (por no decir multiorgásmico) fue la llegada a casa de Pedro/Isabel (Sra. De B-Pro) y para celebrarlo el personal se quitó el disfraz de romano, se puso el disfraz de bañista guiri, y previo manguerazo de agua fresca se pegó un chapuzón en la piscina que supo a gloria bendita.

 Cuan lagartijas Fernando, Juanjo y Gregorio se secaron al sol después del baño para entrar en condiciones óptimas a la ‘pole position’ del aperitivo.

 Y hacían bien, porque mientras tanto se preparó un ‘snack frío’ con todo tipo de bichos del mar enlataos como langostillos, mejillones gigantes de Alcorcón, boquerones jugosos ‘à la Escudero’, Zamburiñas … etc., todo ello regado con ‘agua de cebada espumosa de la tierra’ u sease birrita fresca.

 Noel, vecino de la casa de arriba y por cierto con fino y rápido olfato para el citado tipo de moluscos y cefalópodos, se apuntó al aperitivo y mantuvimos una simpática e interesante conversación sobre correos electrónicos con segundas intenciones (como uno de Rosa que inquietantemente decía: ‘Hola’) y los infinitos entresijos y vericuetos de las relaciones entre mujeres en el trabajo.

 Elena e Isabel charlaban animadamente, mientras Gregorio amenizaba con todo tipo de trucos y juegos a Lucía (la pequeña de la casa de Pedro), Fernando le hacía un fuera borda en la piscina a la Barbie con la ‘zapatilla de pescadero’ y Marcial, resucitado de entre el serrín de las tabernas hoyopinarenses, nos contaba sus experiencias místicas en el pueblo.

 Mientras inadvertidamente Pedro a la sombra de las escaleras/leñera, como si fuese un pequeño laboratorio de ‘el Bulli de Avila’, sin prisa pero sin pausa y con todo tipo de ingredientes, caldos, sofritos y herramientas preparaba lo que iba a ser la suculenta y anunciada hipermegaultrapaella que nos comeríamos mas adelante.

 Bajo la sombra de un hermoso velador cubierto de cañizo nos (salvo Juanjo que no tenía ‘bono paella’) devoramos todo lo que nos pusieron delante, el gazpacho fresquito – batalla naval incluida, la paella, el barbadillo ‘… que no veas como entra … hip’, el riberita del Duero, el Sandión que trajo Rosa&Co y los surtidos y selectos pastelitos que trajo el equipo Andeandarán.

 Sin duda alguna el ‘PEDALEO’ sin bicicleta de por la tarde había igualado e incluso superado al de la mañana en ‘intensidad y megasubidón’. Por eso le dije a Pedro que le dijese a Gregorio, que Elena le había dicho a Rosa que Marcial me había oído decir a Fernando que estaba muy contento por el pedaleo de la mañana y todavía más por el pedaleo de la tarde.

 De cotilleos tales como la KTM de carbono que se ha comprado (pero todavía no tiene) Enrique, del color de los maillot beteteros, de si preferimos los 4X4 Mitsubishi o Toyota, de cómo se monta un portabicicletas en estado semietílico sin perder todas la piezas y otro tipo de chismes, alharacas y maledicencias no hablaremos en este lugar porque semos gente discreta y educá.

 Eso es todo amigosssssssss ……… . Carlos.

 

Otro punto de vista

 

Bicicletas, paisajes preciosos, falsos llanos, piscina, aperitivos suculentos, cerveza fría en día caluroso, paella buenísima, sandía extra dulce, pasteles para pecar, buen vino, mas buen vino y mejor compañía. Son veinte y nueve palabras que resumen y describen con toda exactitud la auténtica pasada de día que Pedro e Isabel, en compañía de su preciosa pequeñaja Lucía, nos regalaron ayer sábado.

Rosa, acompañada por Marcial, Juanjo, Carlos, Fernando, Gregorio, Giacomo, Elena y yo mismo, en total ocho bikers, nos pusimos de acuerdo para aceptar la invitación de Pedro, el noveno, y su esposa Isabel, para primero dar pedales y después relajarnos y disfrutar más que sobradamente en su particular paraíso.

 Ha sido tan espectacular el día que hablar en esta ocasión de la ruta en bici, que por otra parte ha sido preciosa, casi carece de importancia. Una ruta por otra parte diferente por el entorno en el que se ha realizado, las estribaciones orientales de la Sierra de Gredos, en Hoyo de Pinares.

Pedro nos preparó “un poco de todo”. Desde “Single Tracks” entre pinos con piedras y raíces, hasta trepidantes descensos por pistas anchas y seguras, pasando por llanos, falsos llanos e incluso llanos tan falsos que todos jurábamos que eran subidas, aunque Pedro, que conoce mucho mejor el sitio, insistía que no, que había que tener cuidado porque incluso eran bajadas.

Al final, dos kilómetros en terreno despejado, sin un árbol y con un sol de justicia en un calurosísimo día hasta llegar prácticamente al final de la ruta, nos parecieron a todos un esfuerzo que justificaba plenamente lo que pasó a continuación.

Y es que Pedro e Isabel la montaron. Primero, piscina fresquita súper agradable.  Las mujeres se cambiaron y pusieron la ropa de baño en el cuarto de baño de la casa, pero los hombres nos enseñamos el culete, sin ningún pudor, y nos cambiamos “a pié de coche”.

Una vez preparados, chapuzón refrescante que sirvió para poner los cuerpos en orden, y a continuación, que contar, unos aperitivos deliciosos, que regamos con cerveza fresquita. Un poco mas tarde Juanjo, que no se puede quedar, se despide. Lo sentimos, Juanjo.

Para ese momento, Pedro comienza a preparar la paella y al rato nos avisa “la paella está  lista”. ¡Qué paella! Pedro nos dice que el arroz está pasado. ¿Está loco este chico? Está fenomenal, para nada pasado, así que la disfrutamos regándola con un blanco espectacular aportado por Gregorio.

Ya no mencionaré mas nada de la paella, que realmente estaba de rechupete, pero debería comenzar a alabar el “peazo sandía calidad extra” que Rosa y Marcial, Marcial y Rosa, tanto monta monta tanto, aportaron, dulce y sabrosa, y para rematar, café y pasteles.

Uff, es que no veíamos hora para irnos de lo bien que lo estábamos pasando, gracias a la amabilísima hospitalidad de unos anfitriones de lujo, así que por lo menos nosotros llegamos a casa casi a las diez de la noche.

En resumen, un día memorable que seguro que todos recordaremos durante mucho, mucho tiempo.

Enrique

 

Perfil y mapa de la ruta