El Pardo

 

 

Era la primera toma de contacto de Enrique, Jorge y Bryan con El Pardo y mi intención era llevarles por una zona que 

no fuese excesivamente complicada. Quedamos en el ya famoso kiosco de Ramón Gómez de la Serna y rápidamente encaramamos la primeras rampas que dan acceso a las tapias de El Pardo.

Me di cuenta de que iban muy cómodos  y decidí hacer tramos algo mas complicados que resolvieron magistralmente.

Subidas, Bajadas, trialeras, se sucedían y por fin legamos a Mingorrubio, ya teníamos hecha mas o menos la mitad de la ruta y gracias al ritmo moderado que llevamos ,estábamos frescos como lechugas.

 Cruzamos el puente y volvimos por la ribera del Manzanares, por supuesto que hicimos el tobogán, al principio les causo algún recelo, pero cuando vieron que no es nada difícil, incluso lo repitieron. 

Por fin hicimos la interminable subida de La Cigüeñola que desemboca en la desaparecida casa forestal y enfilamos la bajada por las trincheras que llegan hasta la carretera de la Quinta, subiendo por la cuesta de la derecha que estaba imposible, de por si es una cuesta muy técnica, pero es que ese día estaba intratable, unos regueros mas que profundos hacían que los pedales golpeasen con los bordes obligando al pie a tierra y es que no había otro sitio para pasar la rueda, que no fuese el maldito reguero.

Un poco de llaneo para soltar las piernas y de nuevo en casa, después de 36 magníficos kilómetros

Creo ,por los comentario de fin de ruta que lo pasamos en grande y es que parece mentira que a unos pocos kilómetros de la puerta del sol tengamos este sensacional paraje ,donde no es difícil ver gamos y jabalís. El Pardo jamás defrauda ni a caminantes ni a ciclistas.

Gregorio.