Embalse de Picadas I

 

 

 Esta ha sido nuestra primera ruta en grupo. Todos, mujeres  hombres y niños  nos dimos cita para hacer este recorrido y disfrutar de un magnifico día de cicloturismo que desembocaría, por puro azar, en la creación de Bttexplorer.

 Tanto Fernando como yo mismo ya habíamos hecho esta ruta hace años y sabíamos que no revestía ninguna dureza.

 Quedamos tempranito (nada menos que once ciclistas) en el punto de salida del rutómetro y sin mas dilación comenzamos la pedalada.

La primera subida ya hizo ostensible quienes estaban en forma y quienes necesitaban “algo de entrenamiento”, tras un unos tres kilómetros de subida, una bajadita para recuperar la piernas y otra vez a subir, pero nos ayuda a pedalear, la idea de que esta es la ultima subida importante de la jornada.

 Comienza el descenso entre regueros y tierra suelta, que hace que mas de uno en las curvas intente seguir recto, pero la bajada es una autentica gozada, curvas y contra curvas que ponen en entredicho nuestra estabilidad sobre la bici.

  Acometemos la zona de llaneo de la antigua vía del ferrocarril y una vez finalizada, optamos por tomarnos unos bocatas y algo fresquito en el kiosco que hay en la ermita de Nuestra señora de la Poveda. Algunos preguntan si ya hemos terminado, cuando en realidad solo hemos cubierto unos dieciocho de los treinta kilómetros de los que consta la ruta, (parece que mas de un “compi” esta algo cansado).

  Pero una vez reparadas las fuerzas, la vida se ve de otra manera y continuamos.

  Bordeando el embalse que esta realmente precioso, más y más pedales, hasta llegar al punto donde dejamos los coches, no solo lo hemos conseguido, si no que la mayoría de nosotros ya esta haciendo planes para la siguiente salida, después de todo parece que la cosa ha salido bien.

 Como guinda, nos acordamos de un bar. (Bar Parrilla Peña Argentina), donde la  otra vez que hicimos la ruta, tomamos una cerveza realmente buena y nos dirigimos a este bar “estamos necesitados de líquidos”.

Mientras tomamos la cerveza, comentando las incidencias del día, algunos comprenden que es el lugar ideal para comer y por supuesto se quedan,  mientras “otros” nos tenemos  que volver a casa, con la miel en los labios.

Las familias Martín y Ortega “se despachan” con lo que luego nos comentaran como una comida fantástica a base de carnes,  polvorone y pasta.

En fin un día inolvidable, sobre todo para los que pudieron degustar las carnes a la brasa del restaurante argentino J

Gregorio

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