El Ferrocarril de Tajuña

 

 

 LA VEGA DEL TAJUÑA

 

Las líneas que siguen nos introducen de forma muy resumida en una zona con miles de años de historia, y aunque el objetivo fundamental de estas páginas es ser de utilidad para todos aquellos ciclistas en su búsqueda de información sobre rutas interesantes, la “Vía Verde de Tajuña” se nos presenta como una alternativa diferente.

   Autores:

Rosa López y con la colaboración de

Gregorio Escudero, precursor de la iniciativa de llevar a cabo este trabajo, así como su participación en la elaboración del capítulo 6: “El Ferrocarril de Arganda”.

 

 ÍNDICE

1. INTRODUCCIÓN............................................................................................ 1

2.  RÍO TAJUÑA.................................................................................................. 2

3.  LOS PRIMEROS POBLADORES Y LA EVOLUCIÓN DE LOS

     ASENTAMIENTOS........................................................................................ 6

4.  ESTRUCTURA ECONÓMICA.......................................................................8

5.  PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO..........................................................11

6.  EL FERROCARRIL DE TAJUÑA............................................................... 13

     6.1. El Museo del Ferrocarril de Arganda......................................................15

7. LA LAGUNA DEL CAMPILLO (ARGANDA).............................................20

1. INTRODUCCIÓN

              La “Vega de Tajuña” debe su nombre al río que transcurre por sus tierras y al que se le debe rendir un tributo para su cuidado y protección. El río Tajuña da vida a una vega que ha constituido el principal sustento de los habitantes de la misma a lo largo de la historia. Una vega en cuyo entorno predominan los cerros que la delimitan cuyo color ocre resalta del verdor originado por el curso del río.

 

 

 

             La combinación del agua aportada por el río y la fertilidad de la tierra la convierten, desde un punto de vista ecológico, en un espacio idóneo para el desarrollo de las distintas especies vegetales, árboles y plantas, una variada fauna, como asimismo para la actividad agrícola del hombre desde tiempos remotos.

             Durante el siglo XVIII se desarrolla una modesta industria y en el XIX se ve afectada por la desamortización que tuvo lugar durante este período en toda España. Posteriormente, a finales del siglo XIX y principios del XX, tiene lugar la construcción de una línea férrea que partiendo de la Estación del Niño Jesús en Madrid pretendió llegar hasta tierras aragonesas, aunque se quedó a medio camino, en la alcarreña villa de Alocén, a orillas del Tajo.

             A finales del siglo XX, en 1999, la Comunidad de Madrid ya cuenta con su primera Vía Verde, iniciándose la misma en Morata y, posteriormente, a principios del siglo XXI, en 2007, quedó unido el tramo desde esta última localidad hasta Arganda. Sobre el trazado del antiguo tren de Arganda, ciclistas y caminantes pueden ya recorrer 49 kilómetros por la Vega del Tajuña, disfrutando de un paisaje muy cerca de Madrid con un agradable sabor rural y al que se puede llegar en Metro.

  2. EL RÍO TAJUÑA

 

  

El río Tajuña nace en Maranchón (Guadalajara), en la Fuente del Carro cerca del pueblo de Clares, con una longitud de 225 km. desemboca en el río Jarama al suroeste de Titulcia (Madrid), por lo que es afluente por la margen izquierda de dicho río y, por lo tanto, subafluente del río Tajo. Pertenece a la Confederación Hidrográfica del Tajo y atraviesa las provincias de Guadalajara y Madrid. Tiene un único embalse La Tajera en Guadalajara.

 

Archivo:Embalse de la Tajera.jpg

 

Embalse La Tajera

   Su nombre deriva del latín “Tagonius”. Es un río que se encuentra encajonado en valles profundos de calizas del Mioceno, caracterizadas por arcillas, margas y calizas dolomíticas y definido como de páramos y parameras.

       “Las parameras son las extensas zonas más o menos llanas que conforman las partes más altas, se sitúan sobre una especie de coraza caliza, que solo la acción de las aguas de los ríos, en su poder erosivo mina en sus zonas más débiles, es decir allí donde la caliza da paso a las margas, yesos y areniscas, y como consecuencia la paramera se ve surcada por profundas hendiduras en las que la vegetación abunda junto a los ríos, y donde los plegamientos se pueden observar a la perfección, mostrándonos su disposición a veces en forma de librería, otras en quebrada.

             Su vegetación debe estar adaptada a la rigurosidad del clima continental mesetario, pues es aquí donde su crudeza se hará más patente. La especie predominante es la sabina albar, con un sotobosque poco denso en el que predominan la sabina común, el enebro, tomillo, escaramujo (Rosa Canina), espliego (Lavandula talifolia), y alguna retama como Genista scorpius, existiendo además gran cantidad de gramíneas.”

 El río Tajuña atraviesa pueblos tanto en las provincias de Guadalajara como en Madrid, los cuales han añadido a sus nombres la denominación del propio río. Como estamos describiendo los pueblos por donde pasa la Vía Verde; es decir, la antigua línea de ferrocarril de Arganda, hoy en día desaparecida, sólo enumeramos los más importantes de esta zona: Morata, Perales, Tielmes, Orusco y Ambite, pertenecientes a la Comunidad de Madrid.

 

              En la ribera del Tajuña destaca la presencia de una gran variedad de vegetación silvestre, plantas y árboles que forman los característicos sotos en los que conviven álamos blancos, olmos, sauces o mimbreras con otras especies vegetales. Tanto las riberas del Tajuña como el entorno de las mismas son el territorio vital de una variada fauna. Entre los mamíferos podemos observar que lo habitan: el topo, el zorro o el conejo, aves sedentarias y aves migratorias, y entre los reptiles se pueden citar distintos tipos de culebras, sapos, ranas y lagartijas. En las aguas del río los cangrejos americanos ocupan el lugar dejado hace años por los autóctonos, y conviven en el cauce del Tajuña con bermejuelas, carpas, cachos, tencas, barbos, entre otros.

 

Foto de YA DESCANSA DESPUES DEL SALTO

A lo largo de su recorrido podemos ver las infraestructuras realizadas por el hombre para dominar las aguas del Tajuña y salvar su cauce. Además de los molinos, encontramos presas como la de El Salido, Los Presillos o Las Cepas y puentes, Puente Grande, en Morata, o el Puente Medieval de Tielmes. Es preciso resaltar el sistema de regadío mediante acequias y caces, que es una muestra de los campesinos musulmanes que se asentaron en la vega del bajo Tajuña.

             En el curso del Tajuña, desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Jarama, existen varios ecosistemas protegidos o en vías de protección; podemos encontrarnos con una interesante mezcla de sabinar, encinares, quijares, bosque de ribera, bosque de quercus pirenaica y fauna piscícola, entre lo más representativos.

             Cuando sus aguas llegan a Madrid, revisten gran importancia ecológica sus humedales estables por rotura del nivel superior del acuífero, ya sea de forma natural o por la mano del hombre, como los de Cassasola, San Galindo y la Laguna de San Juan.

Ruta por la laguna de San Juan

Laguna de San Juan

            La laguna es refugio de fauna y como tal, “Espacio Natural”. Su forma es triangular, con dos zonas de agua separadas por un dique artificial. Se repobló de sauces y tarajes, se construyeron varias islitas de grava para que las aves nidifiquen.

             La Laguna de San Juan se encuentra en el término municipal de Titulcia (entre Ciempozuelos y Villaconejos), pertenece a la Comarca de Las Vegas en la Comunidad de Madrid. Su nombre tradicional, desde los tiempos de la repoblación cristiana en el siglo XII y hasta comienzos del siglo XIX, fue "Bayona de Tajuña". El nombre actual del pueblo es moderno, se remonta a un decreto de Fernando VII en 1814 que dio crédito a la creencia general de que aquí se situaba la Titulcia citada en los itinerarios romanos.

   3. LOS PRIMEROS POBLADORES Y LA EVOLUCIÓN DE LOS ASENTAMIENTOS.

             Estos primeros moradores aprovecharon las mejores condiciones climatológicas del período interglaciar para ocupar los asentamientos próximos a los cursos de agua. Los primitivos pobladores de la comarca compartieron el espacio y la lucha por la supervivencia en un paisaje muy distinto del actual: animales que hoy nos parecen exóticos como grandes elefantes, los extinguidos uros, ciervos, lobos o hipopótamos habitaban estas tierras en dura competencia con la especie humana.

             Las investigaciones arqueológicas nos confirman que los yacimientos descubiertos son de hace, aproximadamente, 300.000 años, pertenecientes al período neolítico. Se han localizado numerosos yacimientos de los primeros pobladores cerca de Arganda en las terrazas del Jarama conocido como Áridos, los investigadores se encontraron con los restos de un gran elefante que había sido troceado por un grupo de hombres que utilizaron como herramientas para su trabajo piedras afiladas.

 Asimismo, han aparecido abundantes poblamientos en cuevas, este es el caso de dos yacimientos: los de Bellaescusa, en Orusco, y el de las Cuevas de Perales.

    

Cuevas de Perales

             Durante la edad del bronce podemos incluir el yacimiento de la cueva de Pedro Fernández, en Estremera, en dónde se han encontrado múltiples utensilios, así como grabados en el interior de la cueva, o la necrópolis en la localidad de Ciempozuelos, cinco tumbas con restos de cerámica lisa y campaniforme, entre otros restos. Otro yacimiento cercano perteneciente a este período es el de Arganda, en el que se localizaron fragmentos de cerámica campaniforme, doce cuchillos y una punta de flecha de sílex.

             En la época que coincide con el milenio anterior a la era actual, la Península Ibérica se encontraba habitada por una serie de pueblos y etnias que poblaban el territorio. Durante este período, se produce las invasiones de los pueblos celtas del norte que desplazan a la población autóctona de los íberos y se produce un mestizaje entre las dos culturas.

             En torno al año 300 a. de C. habita en esta zona la tribu celtíbera, conocidos con el nombre de los carpetanos.

             Distintos testimonios en forma de restos arqueológicos nos recuerdan su forma de vida: la cerámica y, además, la toponimia de pueblos cercanos (Arganda, Aranjuez, Orusco, entre otros) nos hablan de la herencia de estas tribus celtibéricas que ocuparon el territorio entre la sierras centrales de la península y el curso medio del río Tajo.

             La Carpetania va a convertirse en territorio de conquista, existe abundante documentación de los escritores clásicos de importantes batallas en la zona: por un lado, los cartagineses se enfrentan a los carpetanos hacia el año 220 a. de C. y, por otro lado, nuestros antepasados continuarán su lucha frente a otro ejército invasor, el romano.

             La Carpetania fue escenario durante muchos años de enfrentamientos entre romanos y los pueblos peninsulares. El proceso de la romanización culminó el año 134 a. de C., cuando se produce el control definitivo tras dominar totalmente el territorio existente al sur del sistema central.

             Entre la decadencia de los romanos en la Península Ibérica y la invasión de los árabes, transcurre un período importante de tiempo durante el cual lo ocupa la civilización visigoda, los pueblos procedentes del norte que dominaron el territorio durante más de dos siglos. Recientes excavaciones en Carabaña confirman lo que fue una población visigoda en los siglos VI y VII.

             Posteriormente, los árabes ocuparon la península durante más de tres siglos, desde comienzos del siglo VIII hasta que en el año 1085 los cristianos toman Toledo y se pone fin a su dominio en esta zona. De la presencia musulmana en esta zona, da cuenta el trabajo realizado para la canalización de la vega.

             Durante el siglo XI, tiempos de reconquista, se produce la toma definitiva del castillo de Oreja, se consolida, por lo tanto, la repoblación cristiana en el valle del Tajo y, por extensión, de las tierras cercanas al curso del río Tajuña. En las siguientes décadas decenas de pueblos y villas se reconstruyen o se fundan en toda la región centro, incluso poblándolas curiosamente con colonos de Andalucía.

 4. ESTRUCTURA ECONÓMICA DE LA VEGA DE TAJUÑA.

             Durante la etapa medieval la vida gira inevitablemente en torno a la agricultura y la ganadería, bien como actividades exclusivas para procurar el sustento a la familia o bien combinadas entre sí. En la agricultura se alternaba la siembra de cereales con las leguminosas.

             Hasta casi la mitad del siglo XVII se genera una fuerte demanda en el agro de los pueblos cercanos a la capital madrileña, el marquesado de Leganés no es ajeno a este deseo de tierras de cultivo y, en el año 1638, Diego Mexía Felípez de Guzmán adquiere un importante lote de tierras con lo que consolida su presencia en Morata y en Perales.

             Con el comienzo del siglo XVIII junto con la actividad agrícola, se desarrolla una incipiente y modesta industria, con fábricas de jabón, batanes y molinos harineros que aprovechan el caudal del Tajuña.

             Por lo que respecta al siglo XIX, se produce un hecho relevante “la desamortización de los bienes eclesiásticos”. En Morata se trataba en general de parcelas de muy buena calidad y muy dispersas por todo el término municipal. Salvo excepciones, todas las parcelas estaban arrendadas a labradores de la localidad que en muchos casos accedieron a la propiedad, pero no fue la regla general en toda la vega, pues en la mayoría de los casos recayeron la propiedad en muy pocos adjudicatarios.

             La instalación junto al río Tajuña de una fábrica de papel, va a significar un cambio muy importante en el sector industrial de Morata. Esta incipiente actividad industrial se completaba con la fabricación de yeso, otra fábrica de teja y ladrillo, dos molinos harineros, una fábrica de gaseosas y una alcoholera, además de las bodegas y lagares ligados a los cultivos de vid y aceitunas. Pese al impulso que para la actividad económica supuso la instalación de estas fábricas, la agricultura continuó siendo el principal medio de vida de la vega.

             A principios del siglo XX, enero de 1900, se coloca la primera piedra de lo que sería durante 70 años una industria azucarera en la Poveda (Arganda), en lo que había sido durante siglos una Dehesa poblada de álamos. La instalación de la mencionada industria en esta zona originó, por consiguiente, una gran demanda de remolacha en la Vega de Tajuña; pero en 1971 se produce su cierre por la escasa producción de la misma en los últimos años, ya que los agricultores veían una mayor rentabilidad en los productos hortícolas, pues el sistema de pago establecido por la misma originaba frecuentes descontentos entre los agricultores.

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             Asimismo, mención especial merece la instalación de una industria en Carabaña a finales del siglo XIX aprovechando las aguas que emanaban de un manantial de forma natural en el paraje denominado Cerro de Cabeza Gorda; estas aguas medicinales ya eran conocidas desde la época de los romanos.

             A mediados del siglo XIX, se recogía el agua en garrafas y se repartía por la provincia, teniendo constancia de su utilización como medicamento en numerosas afecciones. A finales del siglo XIX, nace la industria de Las Aguas Minero Medicinales de Carabaña La Favorita. Don Ruperto Jacinto Chavarri, manda analizar el Agua, e inicia la comercialización de la misma, siendo muy reconocidas y apoyadas por la clase médica que atestigua su enorme riqueza en minerales.

 

                                            Panorámica del manantial minero medidicinal de aguas deCarabaña

 

                                                                    Mina del manantial                                                                       

            A principios del siglo XX, el “Agua Minero-medicinal de Carabaña” se comercializa en Europa y América. Actualmente sigue comercializándose Agua de Carabaña, pero la antigua Central eléctrica de Chavarri, encargada de suministrar energía al conjunto de las instalaciones de la planta embotelladora, ha sido rehabilitada como restaurante, convirtiéndose en un lugar muy interesante y agradable en este singular entorno de la vega.

   

 

                                                            Central Eléctrica de Chavarri   

            El Agua de Carabaña ha sido uno de los productos más utilizados en España y, actualmente, es una de las marcas más prestigiosas y conocidas del sector. La fábrica es hoy en día un albergue juvenil.

 

 

 Planta de envasado de aguas de Carabaña y detalles de la embotelladora instalada en los años 50

  5. PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO

             Por lo que respecta a su patrimonio arquitectónico, no vamos a ocuparnos del mismo en profundidad, solamente reseñar que en cada uno de estos pueblos podemos encontrar algunos palacios como el de los Marqueses de Leganés, o el palacio de Ambite de estilo barroco del siglo XVII, fue propiedad de los Vizcondes de Villahermosa de Ambite y Marqueses de Legarda. En el exterior del edificio y en su parte norte, reposa una enorme y milenaria encina, con sus más de 20 metros y está catalogada como la segunda encina más grande de España.

 

 

 Palacio de Ambite

Y, finalmente, comentar la existencia de múltiples iglesias y ermitas diseminadas por la zona que datan de la época medieval o de los siglos XVII, XVIII y XIX, con sus correspondientes leyendas religiosas y diversos puentes de gran belleza arquitectónica, entre los que se encuentra el puente medieval de Tielmes, de 1637. Fue derruido en el 1706 debido a la Guerra de Sucesión y de una gran riada que provocó su derrumbe. Se reconstruyó veinte años más tarde en su forma original y en 1998 fue restaurado por la Comunidad de Madrid.

           Tielmes, además de su puente medieval, posee un patrimonio arquitectónico interesante, como es el Palacio de los Condes de Pernia. Se trata de una antigua Casa-Solariega construida en el siglo XVII, por el banquero florentino, Julio César de Escazuola, Señor de la Villa. Es la típica casa de campo de la época y situada en un emplazamiento privilegiado, la ladera de un cerro, en donde se divisa todo el pueblo. Es una verdadera villa cuya arquitectura es la mezcla de un caserón rústico y casa rural decorada con un perfil de complejo agrícola.

 

Puente medieval de Tielmes

La construcción se fue deteriorando a partir de la Guerra de Independencia (1808-1814) y por diversas razones como los cambios de titularidad. En 1952, la Audiencia Territorial de Madrid la adquirió para destinarla a uso social y educativo, que conserva actualmente.  

                                                              Palacio de los Condes de Pernia

Mención especial merece la ermita de los Santos Niños de Tielmes del siglo XVIII, ya que se encuentra próxima a la Vía Verde siguiendo el trazado de la antigua vía férrea, su valor principal es simbólico. Se encuentra ubicada a los pies de las Cuevas o el Balcón del Risco de los Mártires, lugar donde se escondieron los Santos Niños Justo y Pastor para eludir la persecución de los romanos.

 

Cuevas o El Balcón del risco de los mártires

                                   

Foto de BONITA!!!!!!

Ermita  de los Santos niños Justo y Pastor

                                        En esta localidad se encuentra un antiguo molino del siglo XVI, reconvertido en la actualidad en un hotel -Hotel Foxa “Los Molinos de Cantarrana”- cuya maquinaria ha sido restaurada y donde pueden alquilarse bicicletas.

             El capítulo siguiente: ”El Ferrocarril de Tajuña” ha sido elaborado por Gregorio, uno de los componentes del grupo “bttexplorer”, grupo ciclista, al que le he añadido unas líneas para completar el trabajo realizado por la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid, que decidieron por su cuenta rehabilitar una locomotora y sus vagones e instalar un Museo del Ferrocarril en La Poveda (Arganda), por lo que el tren en esta zona vuelve a rodar por la vega del río Jarama hasta la Laguna del Campillo los domingos, siendo un agradable pasatiempo para todos los que se acerquen al mismo, tanto de niños como de mayores.

   6. EL FERROCARRIL DE TAJUÑA

El ferrocarril de Tajuña también conocido como el tren de Arganda fue un proyecto ferroviario para hacer llegar el tren a Aragón desde la estación del Niño Jesus en Madrid. Sus primeros carriles, bajo la forma de tren minero, se tendieron en 1881 entre Madrid y unas canteras situadas en la zona de Vallecas. Funciono hasta 1.997 siendo  conocido como “El tren de Arganda que pita mas que anda”.

En 1885 nació la Compañía del Ferrocarril de Madrid a Arganda, que al año siguiente puso en servicio el trazado entre ambas poblaciones, a través de los pueblos de Vicálvaro y Vaciamadrid. La línea contaba con una vía de 1 metro de ancho con un pequeño puente a la salida de Madrid, para el cruce sobre el Arroyo Abroñigal.

Durante muchos años el ferrocarril de Madrid a Arganda se limitó a ese trayecto, siendo muy apreciado para traer a la capital los vinos de Arganda y el yeso de la zona de Vaciamadrid. A partir de 1.901 fue cuando empezó la mejor época del pequeño tren, pues multitud de pueblos del valle del Tajuña empezaron a pedir la prolongación a sus tierras. El ramal principal, el del río, llegó en 1.910 a los pueblos de Tielmes y Orusco de Tajuña, sirviendo además para traer a Madrid las famosas aguas minerales de Carabaña.

 La empresa Azucarera de Madrid, fue otra de las industrias que se beneficiaron del tren. Como todas las industrias remolacheras, instaló su centro de producción de azúcar cercano a una zona de producción de remolacha. Los ingentes volúmenes de remolachas utilizados para la obtención de azúcar condicionaban la instalación de las factorías muy próximas a las zonas remolacheras, para minimizar los costes de transporte. La vega del Jarama y del Tajuña eran zonas idóneas para este cultivo y la Azucarera de Madrid instaló su fábrica en La Poveda, a orillas del Jarama y de las vías del Ferrocarril del Tajuña.

La historia de este ferrocarril sufrió un espectacular vuelco con motivo de la Guerra Civil. Durante la Batalla del Jarama, el avance de las tropas cortó las vías del ferrocarril Madrid-Alcázar. De esta manera, quedaba cercenada la conexión ferroviaria del Madrid sitiado con el levante, zona crucial para el sostenimiento de la ciudad. Por ello, el Ministerio de la Guerra del gobierno republicano asumió como prioritaria la construcción urgente de un ferrocarril estratégico entre Madrid y un punto fuera de la zona de combates de la línea Madrid-Alcázar. El origen de la línea se situó en Torrejón de Ardoz dirigiéndose hacia Tarancón y Villacañas, asegurando la llegada de suministros durante el sitio.

Al acabar la guerra, el ferrocarril fue uno de los pocos que en Madrid mantuvieron su gestión por parte de la empresa privada, dada la gran necesidad de hormigón que experimentaba la capital de España, tanto para reconstruir lo dañado por los bombardeos como para construir viviendas que alojaran a la cada vez más numerosa inmigración, la explotación se fue especializando en los tráficos de cemento, pues la línea pasaba por dos importantes factorías de la firma Portland Valderribas, una en El Alto (entre Arganda y Morata) y otra en Vicálvaro. Asimismo, el tráfico de personas fue decreciendo hasta su total supresión.

En 1953 se produjo la total suspensión del tráfico de viajeros y la especialización del ferrocarril en el transporte de mercancías. En los primeros años fue la remolacha de la vega del Tajuña su principal transporte pero, poco a poco, los materiales de construcción demandados por la empresa Portland Valderribas fueron copando los convoyes del Tajuña hasta conseguir la total exclusividad del trafico. En 1964 esta empresa adquirió la concesión y asumió la explotación del ferrocarril en el tramo de 33 kilómetros entre su factoría de Vicálvaro y sus canteras de El Alto, cerca de Morata de Tajuña. El resto de los tramos fue cerrándose poco a poco.

Esta última etapa duró hasta 1997, siendo muy conflictiva debido a que en el municipio de Rivas-Vaciamadrid  fueron creciendo las edificaciones, a menudo sin guardar distancias adecuadas de protección a las vias, ni construirse los necesarios cruces a distinto nivel, lo que daba origen a numerosos atropellos y colisiones de trenes con automóviles.

Finalmente se produjo su cierre definitivo el 27 de noviembre de1997. Fueron por lo tanto, 116 años de una línea ferroviaria que, aunque nunca cumplió las expectativas que se generaron en torno al proyecto inicial, sí que de alguna forma condicionó e influyó en la vida cotidiana de todos los habitantes de la ribera, usuarios durante tanto tiempo del viejo pero, a la vez, añorado Ferrocarril del Tajuña.

    6.1. Museo del Ferrocarril de Arganda

             Con este subcapítulo he querido añadir unas líneas a la “Historia del Ferrocarril” elaborada por mi amigo Gregorio de “Bttexplorer”, en cierto modo, como un homenaje hacia la Asociación de Amigos del Ferrocarril.

              Dicha Asociación decidieron, en 1990, comprar la primera pieza de ferrocarril: una locomotora de vapor de ancho de vía de un metro. Es adquirida a un chatarrero de La Felguera (Asturias), encontrándose en un estado lamentable y destinada a ser troceada para poderla transportar hacia unos altos hornos. La Asociación de Amigos del Ferrocarril decidieron ubicarla en la localidad de Arganda del Rey porque se encuentra muy próxima a Madrid y pasa un ferrocarril del mismo ancho de vía del “Ferrocarril del Tajuña”, y gracias a la buena disposición de la corporación municipal les ceden una nave industrial muy próxima a la vía en la barriada de La Poveda; por lo que el proyecto de museo y tren en funcionamiento pronto empiezan a tenerlo cada día más claro.

 

            Con el beneplácito del Director del Ferrocarril consiguen instalar una vía desde la nave hasta la línea, logrando recuperar de estar manera la antigua entrada a la Azucarera.

momento de su llegada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 En 1993, y después de más de tres años de trabajos de despiece, saneado y reconstrucción, comen-zaron a efectuar las primeras pruebas de funcionamiento. Primero en la nave, y poco después por las vías de la estación. Tras los oportunos ajustes, según nos cuentan estos Amigos del Ferrocarril, los resultados les indicaban que la locomotora se encontraban en un óptimo estado de funcionamiento, y como una locomotora de vapor debe tener un nombre, por unanimidad decidieron llamarla "ARGANDA", como un agradecimiento hacia el municipio.

 La Asociación de Amigos del Ferrocarril, sigue detallándonos la labor desarrollada  a  lo  largo  de la década de los 90: “y, por fin, en 1994, llega la hora de  la  verdad,  al  cumplir  lo prometido al Ayuntamiento: subir a los Reyes Magos y a su séquito desde La Poveda hasta Arganda, en la noche del 5 de enero,  la  locomotora estaba en presión y  en  orden  de  marcha.  Por  la avenida entraban las carrozas reales, hasta llegar al punto en que el tren esperaba. Los cuatro kilómetros  transcurren sin ninguna incidencia, y por fin, la llegada a Arganda. Daba la sensación de que toda la población argandeña se encontraba en la explanada que años atrás fuera la estación. Los aplausos se mezclaban con los toques de silbato”.

 

 

 

 

La Arganda, un día soleado de Otoño

 

 

 

 

 

 

 Cuando en 1997 la Comunidad Madrid pacta con la empresa concesionaria del Ferrocarril el cese inmediato de la explotación, cerrándolo definitivamente para poder aprovechar gran parte de su explanación en la construcción de lo que sería la prolongación de la línea 9 del Metro a Arganda del Rey, la Asociación solicitó a la Comunidad de Madrid que no se desmantelase la vía entre La Poveda (Arganda) y La Laguna del Campillo (Rivas), justificando su petición en el uso de las mismas como actividades turístico-culturales con los trenes antiguos en funcionamiento. La respuesta no se hizo esperar y recibieron la grata notificación de la Comunidad de Madrid, muy interesada por el proyecto, confirmando que respetarían el tramo solicitado para que pudieran utilizarlo con los fines antes citados.

Puente metálico

 Este tramo, de cuatro kilómetros aproximadamente, discurre por un paisaje de singular belleza, y en el que se incluye el puente metálico sobre el río Jarama y el edificio  de  la  estación  de La Poveda. Por otro lado, Porland Valderribas les cedió la propiedad de la vía (carriles, traviesas, tirafondos, etc.) correspondiente al citado tramo. También solicitaron a la empresa constructora  de  la  nueva  línea, UTE (Unión Temporal de Empresas) Jarama, que les hicieran un puente en La Poveda, para poder pasar por debajo de las vías del Metro, y después de múltiples gestiones hechas contra reloj terminan obteniendo el objetivo deseado.

 

Tren procedente de Rivas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

             Después de varios años de acondicionamiento de vías, estación en “La Poveda”, del reacondicionamiento de la Laguna del Campillo y su entorno dentro del Parque Regional del Sureste, finalmente en 2001, se firma un acuerdo con los Alcaldes de Arganda del Rey y de Rivas Vaciamadrid, para la puesta en funcionamiento del Tren turístico de Vapor de “La Poveda (Arganda)” a la Laguna del Campillo (Rivas) por el antiguo trazado del desaparecido Ferrocarril del Tajuña.

             En el año 2002 comenzaron las obras del Museo del Tren. Se reconstruye el andén de la estación de La Poveda, la valla perimetral, caseta guardagujas, marquesina de hierro, tanque para la aguada, edificio de retretes y la restauración compartida del vagón de viajeros. A partir de 2003, tanto el museo como el tren son visitables todos los domingos por la mañana. 

 

Vista de la estación de Arganda en su actual estado de restauración Image

            La Escuela Taller a lo largo de varios años ha realizado una gran labor por recuperar algo tan simbólico como es este viejo Tren de Arganda, acondicionando y restaurando todos aquellos elementos integrantes para que el tren funcionase en óptimas condiciones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vista exterior del AC201 terminado.

 

 

 

 

 

 

 

En su estado actual. Foto: Jose L.Montero

 

 

 

Interior del coche AC201, de Carde y Escoriaza, restaurado

                                                                                                                             

                               DATOS DE LA LOCOMOTORA

 Nombre:

Arganda

 Tipo:

030

 Fabricante:

Henschel & Sohnn

 Año:

1925

 Número:

20605

 Ancho:

1000 mm.

 Procedencia:

Constructora Internacional

 Estado:

Restaurada. En servicio

 

     7. LA LAGUNA DEL CAMPILLO (ARGANDA)

 Se trata de una laguna originada por la extracción de gravas y arenas utilizadas como material de construcción. Hace cincuenta años la Laguna del Campillo no existía, lo podemos apreciar en la fotografía siguiente:

                                      

Año 1.950 

Con el tiempo dejaron de extraer la arena y el consiguiente abandono de la actividad, con lo cual el agua del río Jarama y de las capas freáticas colmató el espacio que antes había sido explotado por el hombre presentando el siguiente aspecto:

 

Laguna de "El Campillo"

 

  Aspecto actual 

   La explotación por el hombre de los recursos ofrecidos por la tierra, ha supuesto siempre una degradación del medio ambiente; sin embargo, en este caso, el abandono de la actividad y la acción de la naturaleza han dado lugar a la aparición de un espacio lleno de vida, apareciendo un humedal de extraordinaria importancia, ya que la calidad del agua se ve afectada por la filtración del cercano río Jarama que pasa a escasa distancia.

 A esta zona acuden numerosos pescadores de Madrid en busca de carpas, barbos y otros y, tanto en primavera como en invierno, se pueden contemplar grandes concentraciones de aves acuáticas, y en el aire milanos negros, así como en una zona algo más lejana suele ser visitada por colonias numerosas de gaviotas y cormoranes.

 El Campillo ha sido objeto de diversas restauraciones ambientales y reforestación con chopos blancos, sauces blancos, zarzales, entre otros, así como de la instalación de observatorios de aves.

 Observamos que, con muy poco se puede llegar a obtener unos resultados medioambientales de extraordinario valor o crear otros inexistentes, solamente con que se respete lo que la naturaleza nos brinda, que es la “vida” en su estado puro.