Fuenfria - Cotos II

 
 

El sábado día 7 de agosto, Juanjo, Enrique y yo quedamos los tres de acuerdo en subirnos estos dos puertos de montaña: La Fuenfría y Cotos y desde este último continuar hasta el Puerto de Navacerrada, para bajar por el Monte “El Calvario” hacia Cercedilla. Todo un reto para medir nuestras fuerzas y capacidad para llevar a cabo este objetivo que se nos presenta como muy interesante a la vez que somos consciente que puede ser duro, pero que si conseguimos realizarlo nos puede llenar de satisfacción interior, recargándonos las pilas de nuestro “ego”.

Decimos salir desde el Polideportivo de Francisco Fdez. Ochoa, en Cercedilla, por dos motivos. El primero, porque teníamos previsto finalizar la ruta bajando por el mencionado Monte “El Calvario”, y éste se encuentra próximo al mencionado Polideportivo y, en segundo lugar, porque se nos ofrece mejores posibilidades para dejar los coches al disponer de más plazas de aparcamiento para los mismos.

Llegamos los tres casi al mismo tiempo y, además, antes de la hora acordada, que fue ni más ni menos que a las 8,00 h. AM; con lo cual una vez descargadas las bicicletas y siendo conscientes que nadie más iba a venir a la ruta, decimos salir antes de la hora, porque ¿para qué esperar? si no iba a venir nadie más, así que pusimos los pies en polvorosa, ¿qué digo yo? más bien lo que pusimos fueron los pies en los pedales, y a pedalear que para eso hemos madrugado, además de disfrutar del paisaje que nos ofrece estos puertos de montaña tan próximos de la capital, que hace sentirnos unos mortales privilegiados. Esto es un lujo para la vista y el resto de los sentidos, que duda cabe.

Nos dirigimos en dirección hacia Las Dehesas de Cercedilla, en el Valle de la Fuenfría, por la carretera asfaltada en lugar de tomar la calzada romana desde su inicio, y lo hicimos para ganar tiempo, aprovechando la nula circulación de vehículos por esta zona a estas horas de la mañana.

El puerto de la Fuenfría es un paso de montaña que atraviesa la Sierra de Guadarrama, uniendo las provincias de Segovia y Madrid. Dicho puerto tiene una altitud de 1796 metros y se sitúa entre Siete Picos y la Sierra de La Mujer Muerta.

 El paso fue creado por los antiguos romanos para comunicar ambas vertientes de la sierra, para lo cual construyeron lo que hoy conocemos con el nombre de “la calzada romana”. En el puerto mismo se cruza la mencionada calzada romana“, la carretera de La República, una pista forestal y múltiples senderos que transcurren por las diversas montañas cercanas al mismo.

 Otro dato importante de este puerto y que merece la pena conocer, es que originalmente se encontraba a unos cincos metros por encima del actual. En 1720, aproximadamente, fue socavado para facilitar el paso de la calzada que se acondicionó durante el reinado de Felipe V, con el objetivo de comunicar la Granja con Madrid.

 

A continuación sigo describiendo nuestra aventura mañanera, pero hay que decir, no obstante, que ya llevábamos subiendo un buen rato de nuestro trayecto, no sintiendo de momento ningún esfuerzo físico que nos hiciera sentir fatigados. Una vez que llegamos a Las Dehesas de Cercedilla, iniciamos ya en serio la subida por este Puerto, presentándose bastante suave su ascensión y con un estado del suelo muy aceptable para las ruedas de nuestras bicicletas, que nos hace subir en determinados momentos sin darnos cuenta a demasiada velocidad, lo que enseguida tanto Enrique como Juanjo dan un toque de atención para bajar el ritmo, pues nos queda mucho tramo que recorrer hasta llegar a Cotos y Cotos es para tomárselo en serio, por lo tanto, toca “reservar fuerzas” para cuando venga lo duro.

Con un buen ritmo y sin abusar de nuestras fuerzas, fuimos pasando por el Mirador de los Poetas y el Mirador de la Reina hasta que llegamos en donde se inicia la vertiente segoviana en claro descenso hasta la Fuente de la Reina, por el camino en donde aun todavía puede apreciarse en muchos tramos restos de la calzada romana que unían estas dos provincias. Al llegar a la mencionada fuente, paramos para hacer acopio de agua y aprovechamos para hacer unas fotitos. Una vez que hemos terminado, volvemos a nuestras bicicletas e inmediatamente tomamos el camino a nuestra derecha y por el que iniciamos un descenso de altitud de 300 metros y que nos lleva justo donde comienza las famosas sietes revueltas de la CL-601, en la zona segoviana. Nos incorporamos a la carretera por el arcén de la misma y en fila india subimos hasta desviarnos por nuestra izquierda en una de las primeras revueltas hacia una pista forestal del Monte de Valsaín.

Pasamos por una cancela para tomar la mencionada pista forestal, a la que le han dotado de un nuevo acceso para acceder a la misma, la cual nos hace tener que poner las bicicletas levantadas de forma vertical para poder pasar, por lo que inmediatamente, Juanjo, nos hace unas fotos atravesando el mencionado nuevo acceso. Volvimos a continuación a nuestras bicicletas y las primeras rampas del Monte del Valsaín son suaves, permitiéndonos de vez en cuando ir charlando tranquilamente y disfrutar, como no, de este bosque tan magnífico y que conocemos tan bien, porque de sobra sabemos las rampas que nos esperan más adelante, con una pendiente de inclinación del 10, 12, 13 e incluso 14%. A lo largo del recorrido vamos observando amontonados muchos pinos talados del mencionado Monte, esperando su recogida por el personal forestal, despidiendo un olor de madera cortada.

Cuando ya habíamos alcanzado una determinada altitud, nos desviamos a nuestra derecha por un camino de tierra y es el que nos conducirá hasta el Puerto de Cotos. Este camino aunque ya va mostrando desde su inicio una fuerte pendiente de inclinación, de momento no nos asusta para nada, pero a medida que seguimos avanzando por el mismo y ganando altura, nos va mostrando su dureza y su fuerte pendiente de inclinación y que nosotros vamos superando hasta que según vamos avanzando vemos a continuación que la última rampa que nos queda para llegar al mencionado Puerto de Cotos, está repleta de muchas dificultades técnicas y que aunque a todos nos ha hecho poner el pie en tierra; sin embargo, tanto Juanjo como Enrique lo han conseguido superar ampliamente, mientras que yo he tenido que bajarme en repetidas ocasiones para poder llegar hasta el final.

 Un pequeño apunte sobre estos Montes:

 Los Montes de Valsaín se encuentran en la vertiente norte de la Sierra de Guadarrama. Constituyen uno de los espacios naturales más hermosos de España, donde crecen los mejores ejemplares de pino silvestre. En torno a estos Montes gira la economía y la calidad ambiental en esta zona. La explotación de los mismos, así como su conservación y mejora del hábitat de las diferentes especies de flora y fauna, ha sido posible gracias a una adecuada planificación forestal sostenible con otros aprovechamientos y usos tradicionales.

 Es un árbol de tronco cilíndrico esbelto y recto, llegando alcanzar alturas superiores a los 40 metros y más de un metro de diámetro. Su corteza se caracteriza por las diversas tonalidades de color rosa en el tercio superior y que contrasta con el verde de sus hojas, lo que le proporciona una gran belleza, además de la calidad de la madera, cuya explotación está enfocada para su aprovechamiento y conservación de la naturaleza.

 El sistema de cortas se aplica sobre sucesivas pequeñas superficies no contiguas, lo que genera una masa irregular equilibrada con ejemplares de todas las edades; sin embargo, no todas las parcelas se destinan a la explotación. La edad de corta del pino silvestre es alrededor de 120 años.

En todas las crónicas que me encargan el grupo para narrar todas las incidencias y dificultades técnicas a las que nos enfrentamos con nuestras bicicletas, aprovecho para describir los lugares por donde han transcurrido las rutas propuestas, hacer un poco de historia, sus orígenes, geografía y características y, cuando sea necesario, lanzar una denuncia contra la degradación de la naturaleza por el hombre o aplaudir cuando la actuación del mismo sea acorde con las necesidades de conservación de nuestros bosques, y como dice el eslogan del inicio de nuestra página:

 “Cuando salgas al campo que nadie note que has pasado por allí”

Después de este paréntesis, a continuación sigo contando nuestra aventura por los dos puertos de montaña.

 

Llegamos por fin al puerto de Cotos o puerto del Paular y nos sentamos enfrente de la Venta de Marcelino para descansar, ingerir alimento energético y tomar bebida para hidratar nuestros cuerpos sudorosos a causa de la subida llevada a cabo con total éxito.

La carretera que atraviesa el puerto es la M-604, que va desde Rascafría al Puerto de Navacerrada y desde el propio puerto sale una carretera que lleva a la estación de esquí de Valdesquí.

 

 El puerto de Cotos, es un paso de montaña de 1830 metros de altitud situado entre la Sierra de Guadarrama (perteneciente al Sistema Central) que separa las provincias de Segovia y de Madrid. Es el punto de partida de varios senderos que se adentran en el Parque Natural de Peñalara, otro que asciende hacia la Bola del Mundo y también lo fue de la antigua estación de esquí de Valcotos.

  Geográficamente separa los valles de Valsaín, al oeste, y el del Lozoya, al este, y también separa el macizo de Peñalara, al norte, y el cordal montañoso de Cuerda Larga, al sur.

Recibe el nombre de “Los Cotos” por los pequeños postes de piedra, llamados cotos, que había hasta el siglo XX para indicar el camino que lo atravesaba cuando la nieve lo cubría.

                Continúo con la crónica:

Una vez respuestas las energías, en un principio proponen dirigirnos hacia el sendero dirección a la Bola del Mundo, con lo cual todos quedamos conformes y Juanjo rápido y veloz se pone como un auténtico poseso a subirse una rampa de tres pares de narices para tomar el sendero mencionado, Enrique y yo nos conformamos con subirlo a pié, pero nada más salvado el obstáculo, al parecer empiezan a cambiar de opinión, pues el tal sendero que lleva a la Bola del Mundo, la mitad del mismo nos va a tocar ir a pié, con lo cual si a lo que hemos venido es a pedalear pues entonces pierde su interés, así que toca volver sobre nuestros pasos y coger la carretera que nos dirigirá hacia el puerto de Navacerrada.

Ya en la carretera nos ponemos en fila india a pedalear a un buen ritmo, con ganas de llegar al puerto para evitar la circulación de vehículos y poder de nuevo coger los caminos o senderos de las montañas para evitarlos, así que pronto llegamos a nuestro objetivo. Intentamos dejar la carretera a través de la estación de trenes de Navacerrada tomando un atajo en la misma, que nos conduce hacia una bajada con una fuerte pendiente de inclinación y cuyo terreno, además de tener una arena que te patinaba la bicicleta, tenía también muchas piedras. Este atajo nos llevó directamente al Monte “El Calvario”, muy conocido por todos nosotros por el gran pedregal y aunque era de bajada, sigue siendo dificultoso rodar nuestras bicicletas por el mismo, así que toca descender con precaución.

Y así, sin darnos cuenta, nos presentamos rápidamente en donde habíamos dejado los coches por la mañana, llegando a los mismos alrededor de las 12,30 h., una buena hora de llegada y con la satisfacción de haber cumplido con éxito nuestra aventura por estos puertos de montaña. Y hasta la próxima ruta.

 Rosa