Garganta de la Yedra

 

A las 09:30 AM nos juntamos en la gasolinera de El Tiemblo Gregorio, Javi, Fernando, Eusebio, Antonio, Joaquín, Luís, Israel, Daniel, Diego, Donato, Francisco, Norberto, Eutimio, Agapito, Segismundo, Dorotea, Eutimia, Dolores, Eusebia, Segunda y el que escribe esta crónica. Mientras preparábamos las bicis, Gregorio, Javi, Fernando y yo mismo decidimos ignorar a Eusebio, Antonio, Joaquín, Luís, Israel, Daniel, Diego, Donato, Francisco, Norberto, Eutimio, Agapito, Segismundo, Dorotea, Eutimia, Dolores, Eusebia, Segunda, así que cuando las primeras rampas aparecieron en la ruta y Gregorio comenzó a marcar un ritmo rápido, enseguida les perdimos.

Así, los cuatro comenzamos la ruta como si de nuevo fuéramos “cuatro gatos”.

La ruta discurre por un recorrido circular que en los primeros 15 Km. ascienden casi de manera continuada. Las rampas no son muy duras, pero no recordábamos que la pista, que es muy ancha, estuviera tan rota, con unos pedrolos que daban miedo hasta el punto que en algunas ocasiones podía parecer una trialerilla.

La ruta sube entre bosques de pinos, castaños y otras especies vegetales. La temperatura era suave pero por lo menos en lo que a mi respecta, sudaba como un pollo.

 Más o menos a la mitad de la subida llegamos a un área de picnic con las barbacoas precintadas (las tortillas de patata en el campo saben de vicio). Allí pudimos descansar unos minutos, mientras Javi se dedicaba a subirse con la bici por las paredes. Me recuerda mucho a mi en cuanto a la habilidad para manejar la bici. Sin embargo, pronto nos tuvimos que ir, puesto que había un cartel que decía “Prohibido introducir especies salvajes” y claro, íbamos con Gregory L ¡¡Ups !!

 Si la primera parte de la ruta tenía algunos tramos rotos, la segunda tenía algunos que no estaban muy rotos. En general la segunda parte presenta pendientes mas pronunciadas y sobre todo piedras., muchas piedras hasta el punto en que se corona y comienza un falso llano que antecede la trepidante bajada. Antes dejamos a la izquierda el desvío que sube hasta lo más alto de la montaña. 4 kilómetros en los que se suben 400 metros, es decir, un 10% de pendiente media, así que, decidimos no subir la cuesta y cambiarla por una cervecita.

 Pero antes el descenso. Aquí Eusebio, Ramón y José (es decir, Javi, Gregory y Fernando por orden de inconciencia) se tiraron literalmente con sus dobles amortiguaciones. En un momento de la bajada, a mas de 40 Km./h, el amigo Javi, que lleva pedales normales, pegó un brinco y saltó un pedrolo de mas de 30 cm. de alto. ¡Impresionante! En ese momento me estaba adelantando y me quedé “pasmadito”.

 Mientras estos tres degenerados bajaban tipo “sputnik”, el menda lerenda bajaba todo vibrado con su Canondale F400 con amortiguación delantera “Fati” de las buenas. Claro, como la gente es buena de vez en cuando me esperaban así que al final llegamos todos juntos. Bueno, la verdad es que Javi tuvo que subir para reencontrarnos, porque por la última parte de la ruta, que es una carretera asfaltada, estrecha y empinada, el peazo animal “¡¡¡ ADELANTÓ A UN COCHE !!!”

 Bueno, al final hubo cerveza, costillitas adobadas, tortillas y más cosas que ver, pero claro, esas solo las vimos los que estuvimos.

 Un saludo a todos Enrique.

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Perfil y mapa de la ruta