Hayedo de Montejo de la Sierra

 

 sin duda una  ruta fantástica, sobre todo  por su paisaje. Un precioso día de otoño que invitaba a pedalear bajo un tímido sol, con una temperatura más que agradable  y la promesa de un festín al terminar el pedaleo.

Hicimos los 17 kilómetros de subida despacio, con alguna pausa para admirar la belleza del Hayedo de Montejo. Ya en el collado del mosquito y disponiéndonos a bajar Enrique con buen criterio nos recomienda bajar con prudencia, luego veríamos que esto seria toda una premonición.

Salimos disparados por una suculenta pendiente, ya que los diecisiete Kilómetros de subida se convierten en 10 kilómetros  de bajada pedregosa, muy, muy, seca y con regueros. En unos pocos minutos (no mas de diez) devoramos las casi dos horas y media que hemos tardado en subir. Paramos en la ultima intersección y comentamos la jugada, todos los que hemos bajado en el primer grupo estamos excitados, pues la adrenalina nos sale por los poros, si es que nos queda alguna, todos hemos estado a punto de calzarnos una chufa, en un momento u otro del descenso, pero afortunadamente no ha sido así.

 Tras unos  minutos de espera nos parece que el otro grupo tarda demasiado y pensamos en algún pinchazo, nada raro en aquel pedregal, pero los minutos siguen pasando y  no llegan y empezamos a mosquearnos. En eso que llega Enrique y nos deja pasmados: Emilio se ha caído y realmente se ha hecho daño, además de múltiples magulladuras, su codo derecho tiene un profundo corte y  necesita unos puntos. Mientras Enrique va por el coche otros subimos al encuentro del herido, por si podemos ayudar. Nos llevamos una inmensa alegría cuando vemos que Emilo a pesar de que esta hecho un santo cristo, aun se mantiene sobre la bici con un par de pelotas, lo que nos hace pensar que no hay nada roto (como así es). Bajamos el par de kilómetros que nos restan y  en la carretera esta Enrique que se lleva a Emilio a Buitrago a que le den ayuda sanitaria.

Al final en Buitrago no ven clara la forma de suturar (la herida presenta múltiples abrasiones) y le mandan a La Paz, donde le hacen un zurcido en toda regla.

En fin que tenemos que ser mas cuidadosos y prudentes que las bicis y las caídas van unidas como la mantequilla a las tostadas.

Emilio ponte bueno pronto que echaremos de menos a esa family.

 Un abrazo socio y sobre todo amigo.

Gregorio Escudero

 

 

 

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