Hiendelaencina 26-10-13

 


 
 

Santiago nos ha invitado a pasar un sábado de ruteo y comilona por tierras alcarreñas y naturalmente aceptamos.

Seremos cuatro coches: Nuestro amigo Adolfo con su Toyota al que no vemos desde Marruecos y su hermano como copiloto, Antonio con su Mercedes G largo, Santiago con su flamante Toyoton  60 aniversario bien acompañado de Marylín y su pequeñaja que acaba de dar sus primeros pasos  y yo con el Toy.

La pistas están muy embarradas  y algunos charcos parecen auténticos vadeos, por algunas de estas pistas hace tiempo que no pasa nadie y hay una capa de verde que no ayuda precisamente a controlar el coche, de cualquier modo una gozada.

Como ya es habitual en España algunos lugareños cortan los caminos de forma arbitraria, pero como también es costumbre por nuestra parte cuando el camino se corta de forma "artificial" nosotros buscamos otras alternativas, aunque cada vez más nos entran más ganas de obrar como estos lugareños, es decir hacer lo que nos de la gana.

En una de estas búsquedas de alternativas y tras bajar una fuerte pendiente muy embarrada y resbaladiza el camino termina en un talud y un murete de piedra naturales, que nos hace imposible continuar, el mero hecho de dar la vuelta es complicado por lo sumamente estrecho del camino y lo resbaladizo del firme.

El  G viene el ultimo y por la tanto tiene que maniobrar y salir el primero de la trampa en la que nos hemos metido, consigue dar la vuelta después de mil maniobra pero no hay manera de que suba la rampa, las cubiertas se embazan de barro y el coche patina y patina, empujamos como condenados y más de lo mismo. Barajamos la posibilidad de anclar el coche a algún árbol ya que el  G lleva winche, pero solo nos rodean matojos. Al final optamos por sacarlo del camino, la operación tiene su miga porque para dejar pasar otro coche el G tiene que apoyar las ruedas justo donde empieza el barranco y en ese terreno tan resbaladizo  es delicado.

Indicando la maniobra desde fuera y muy lentamente logramos que deje el espacio justo para que pase otro coche, cuando digo justo es justo (de hecho nos preocupa que si el coche de Adolfo desliza lo mas mínimo pueda golpear al G, pero no encontramos otra solución al problema. Curiosamente el Toy de Adolfo sube la rampa embarrada sin apenas dificultad. Enganchamos el cable del winche al toy de Adolfo y después de un par de wincheadas el G sale por sus medios, el resto de coches salen también  sin problema. Creemos que los mas de 2.500 kilos que pesa el G le han pasado factura en esta ocasión.

Seguimos camino y hacemos una parada rapidita para tomar un aperitivo pues la hora larga que hemos tardado en salir del atolladero hace que vayamos un poco justos de tiempo, para lo queremos hacer.

Los caminos están repletos de gente cogiendo níscalos, algunos llevan el maletero del coche hasta arriba de cajas . Un coche de la DGT esta patrullando por la zona y pasa en dirección contraria a la nuestra...

Llegamos a la presa del embalse de Beleña, tenemos que pasar al otro lado, la única forma es un vadeo que tiene una pinta bastante mala, nos lo estamos pensando pero tenemos reservada mesa para comer en Hiendelaencina y si tenemos algún problema en el vadeo (que parece será lo mas fácil) no comemos.

El acceso a este vadeo se hace desde una pequeña rotonda, solo se puede entrar y salir por el mismo sitio ya que no conduce a ninguna parte, salvo a las zonas de servicio de la presa que están debidamente cerrados con sus cancelas. Todos hacemos la absurda rotonda pero Adolfo decide "acortar" y a los cinco segundos tiene al coche de la benemérita pegado a su culo, nos paran, ¡documentación por favor!. Lo primero que nos dicen """curiosamente""" es que si sabemos que no se puede vadear, está claro "nos tenian en el punto de mira"  desde que nos cruzamos con ellos, si llegamos a meter una rueda en el agua... nos crujen. Como hemos sido "buenos chicos" y solo uno de nosotros se ha saltado esa preciosa rotonda, que no lleva a ninguna parte y que además es sumamente peligrosa debido al tráfico que soporta (parece que por ella pasan un par de coches... cada año) y ellos de vacio no se van pues la cosa se salda con la charleta de turno, doscientos euros de multa y lo que es peor media hora larga parados en mitad de la carretera y el asado esperándonos.

Por fin llegamos a Hiendelaencina. El restaurante es el Sabory donde nos esperan unos entrantes de maravilla a discreción, un cabrito al horno de lo mejor que he comido también a discreción, unos postres caseros de lujo, café y licores de hierbas varias (como no podría ser de otra forma también a discreción) . Todo ello servido con simpatía, gracia y mucho agrado, un diez para este restaurante.

El precio es único y puedes pedir más de lo quieras sin gasto adicional, como una especie de buffet libre. Con tanta incidencia hemos llegado tarde a comer, pero con  este panorama nos dan las más de seis dándole al diente y a las anécdotas cuatreras que todos tenemos ganas de contar.

Hemos hecho unos 90 kilómetros de campo muy entretenidos, hemos hecho nuevos amigos... (los chicos de la DGT), hemos comido como príncipes y hemos hablado sin parar de todos los temas habidos y por haber..

En definitiva lo que se dice un día muy completo, que espero se repita pronto, si es posible sin rotondas "concurridas"...

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