Ílhavo - Praia da Tocha


 
 

Aaprovechando el puente del Corpus de nuevo nos ponemos en camino hacia Portugal.

De Madrid juntos partimos los “Defes” de Kangu y Pinajarro y los “Toys” de Alberto y de Escuderos. Nos encontraremos con el “Patrolo” de Luis y Adolfo en Sanchidrian.

Nada más pasar el túnel de Guadarrama el “Defe” de Kangu empieza a perder potencia, le cuesta pasar de 80 Km. /h y en las subidas se va quedando, paramos para intentar averiguar de que se trata, el filtro del aire esta bien, los tubos de admisión están limpios en fin que no sabemos de que va. A Pina se le ocurre que podría ser que le esté llegando aceite del motor a la centralita  pues parece que es un problema relativamente común en estos coches. Sacamos el conector que sale de la tapa de balancines y efectivamente esta lleno de aceite, buscaremos una gasolinera para intertar limpiarlo, toda una obra pues hay que desmontar el asiento del copiloto para acceder a la centralita. Continuamos camino despacito y nos encontramos con Luis y Adolfo este último se ha puesto malo y están pensando en abandonar el viaje, mientras ellos deciden que hacer llegamos a la gasolinera desmontamos el asiento y efectivamente los conectores de la centralita tienen aceite del motor. Los limpiamos a conciencia y le ponemos un poco de spray limpia conectores y en marcha. Hemos tardado más de una hora en la reparación y Adolfo en ese tiempo se ha recuperado de modo que el “Patrolo” con sus ocupantes continuará viaje.

La alegría nos dura poco, el coche de nuevo se queda sin fuerza, tras varias llamadas telefónicas parece ser que la avería puede que se solucione cambiando los cables alojados en el motor, afortunadamente en Salamanca no es fiesta y en un concesionario Land Rover compramos el cable. Hay que desmontar la tapa de balancines y ahora esta que quema. Decidimos continuar hasta Ílhavo donde acamparemos y por la mañana con el motor frío hacer la reparación de modo que a 80 - 90 Km. /h llegamos a Ílhavo.

Hacemos unos pocos kilómetros de arenales buscando un lugar donde acampar y hacemos lo mejor del dia, cenarnos unos huevos fritos con panceta y de postre unas partidas de mus con algo de bebida “espirituosa” en forma de mojitos. Nos vamos a dormir que mañana tempranito hay que desmontar el “Defe”.

A las nueve de la mañana el coche esta como un pincel con sus cables nuevecitos, nos ponemos en marcha entre arenales y en cuanto llega la primera cuesta de consideración el “Defe” se viene abajo, es desesperante, con la currada que nos hemos dado y no ha servido de nada. A pesar de todo Kangu decide continuar y asi lo hacemos la ruta es muy entretenida, siempre con la arena como protagonista algunos cortafuegos son realmente empinados pero todos los estamos sorteando sin grandes problemas.

El viaje esta decidido a dar la lata. Salimos a una carretera enlace entre dos puntos y Alberto nos dice que no puede engranar las marchas largas del “Toy”. Utilizamos todos los trucos que conocemos para remediar el problema, marcha adelante, marcha atrás, empujando el coche, moviendo la direccion, pero la maldita palanca esta atascada del todo. Tras unas cuantas llamadas a Toyota la solución pasa por ir a Coimbra a un servicio oficial. Por carreteras secundarias, sin poder ir a mas de 60 km/hora y formando algún que otro tapón allí que nos vamos. Pina recuerda que tiene un amigo en Coimbra, le llama para ver si nos puede ayudar y quedamos con él a las puertas de la ciudad. Nos encontramos con el amigo Álvaro y nos dice que en Coimbra esta todo cerrado. ¡Parece que nos hemos lucido! Álvaro tiene unos amigos… que tal vez podrían ayudar… y mientras lo comenta  le dice a Alberto que si le deja probar, se monta en el coche… marcha adelante… marcha atrás… y entran las largas, ¡¡tócate las narices!! media hora haciendo lo mismo nosotros (lo intentamos varios) y éste a la primera  lo consigue, pues genial. El que sabe sabe y el que no, pues tiene algún "don" supongo.

Ya mas relajados nos vamos a comer a un restaurante que Álvaro conoce al borde del mar y nos ponemos hasta las cachas de un magnifico pescado regado con un vino verde y encima nos invita, no hubo forma de convencerle para que nos dejase invitarle a él, todo un crack el amigo Álvaro.

De nuevo volvemos hacia Mira para retomar la ruta. Nos adentramos en el primer cortafuegos con una buena y larga pendiente de arena fina y suelta, Luis y nosotros lo subimos no sin alguna dificultad, detrás viene Alberto. Primer intento fallido, en el segundo se queda en la cresta de la duna y además huele a embrague, intenta meter las marchas pero no entran, ni largas, ni cortas, puede ser un calentón del embrague, le dejamos reposar  un ratito mientras nos tomamos una cerveza.

Menos mal las marchas ya entran, no suaves pero entran, pero cuando intenta arrancar el coche da como un par de saltos… que mala pinta tiene el asunto.

Lo bajamos de la duna a trompicones y salimos a carretera para comprobar que el dichoso embrague (si es que realmente es ese el problema) no esta muerto del todo, pero si dañado, la buena noticia es que no patina, solo hay que tener mucho cuidado al engranar la velocidad de turno, parece que podrá volver a España ”por su pie” (léase rueda).

Tenemos un camping a un par de kilómetros y nos instalamos en él. Mientras cenamos decidimos que mañana dejaremos el coche de Alberto en el camping y haremos la ruta solo los cuatro coches y a medio dia después de comer nos volveremos para Madrid para evitar atascos en los que meter marchas sería un problema. Montamos la timba de costumbre y nos reímos a gusto con la “ingeniosa” forma de jugar al mus de Adolfo, que pretende (según sus palabras)  "destrozarnos" con dos ases… “pa matarle”.

Una vez desayunados Alberto se acopla en el coche de Kangu y empezamos ruta. Mucha arena y  algunos cortafuegos de impresión entre hermosísimos pinares. Acabamos de llegar a uno que es imposible subir, pero encontramos un camino alternativo para bordearlo, a los cien metros hay otro esta vez en bajada igualmente empinado, nos animamos y nos tiramos por el y la adrenalina se sale por los poros. A pesar de ir en primera reductora el coche avanza mas resbalando que traccionando, ufff.

Continuamos entre densos pinares con una vegetación que a veces parece tropical y que nos esta poniendo los coches “a rayas”. A quinientos metros de la playa encontramos un buen sitio para comer y cuando terminamos sin prisa pero sin pausa nos vamos a recoger el coche de Alberto y del tirón nos volvemos a Madrid.

El diseño de la ruta por parte de Luis muy bueno como de costumbre, con el aliciente siempre  de agradecer, de la improvisación sobre la marcha.

Ha sido un viaje muy complicado, pero como siempre nuestro grupo ha hecho “piña” en torno a los problemas y así todo resulta muy fácil, la verdad es que lo hemos pasado genial, no hemos hecho ni mucho menos todo lo que queríamos, pero lo ha suplido con creces la convivencia, de manera que ya estamos como locos por repetir, sobre todo la zona de los cortafuegos empinados, que tenían muy buena pinta y solo la falta de tiempo evitó que los investigásemos un poco mas a fondo.

 

Volveremos para  curiosear por la zona.

 

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