Javalambre junio 2013

 


 
 

Sábado 1 -6-13- 1ª día

Isma, con la colaboración de Luisen nos ha preparado una rutilla de fin de semana que promete ser muy entretenida.

El cupo está cubierto, seremos cinco los coches que haremos algunas zonas de la sierra de Javalambre que aun no conocemos.

El día anterior a la salida, Alberto se intoxica con una lata de sardinas y está fastidiado, por lo que causa baja, ya no hay tiempo para avisar a nadie para que ocupe su hueco y por la noche otro coche se da de baja con problemas mecánicos, de modo que al final seremos tan solo tres coches, lastima por que había gente en "lista de espera".

En esta ocasión mi hija Bea y su amiga Raquel me acompañaran en el Toy, es su primer contacto con el 4x4 y esperan disfrutarlo.

Madrugamos de verdad, a la 5,30 suena el despertador y nos ponemos en marcha. Recorremos los 300 kilómetros que nos llevan al punto de salida y tras comprar pan y unos bollos salimos a pista.

El campo con toda la lluvia que ha caído este largo invierno esta impresionante, cientos de verdes se mezclan entre sí como en la paleta de un pintor, salpicados por los rojos azules o amarillos de cientos de flores.

Estamos en un sube y baja permanente, lo mismo estamos en un magnifico valle a 800 metros que subimos a 1.900. Las pistas en general están bien aunque también hay pequeñas zonas trialeras con zanjas que se pasan sin problema.

"Mis niñas" están navegando como dos profesionales, cinco minutos de charla al principio de la ruta sobre cómo manejar el GPS y ya se orientan como si fuesen indias Sioux, creo que ellas están disfrutando y yo también.

Hemos visto todos los "bichos" que se pueden ver en el campo, lagartos, ciervos, conejos, perdices y es que la naturaleza esta explosiva.

Una paradita para comer, entre sol y sombra. Nos despachamos a gusto de comer y de charlar. En los postres la verdad es que nos hubiésemos echado una siestecita pero que muy a gusto, pero hay que continuar.

A 1.956 metros hacemos una parada en el observatorio astrofísico del pico del Buitre, un pedregal desangelado y ventoso del que nos vamos lo antes posible.

Estamos siguiendo un camino que nos lleva a una de la muchas masías que estamos viendo, pero el camino termina en un prado con ganado.

Hay una trialera que sube a la cuerda de la montaña y con Martín de copiloto, (el hijo de J.P) que quiere ver cómo va el Toy nos encaramos a la trialera que esta complicada. Algún restregón se llevan los bajos del Toy  pero cuando coronamos el camino, tal cual aparecía en los mapas se corta, media vuelta y para abajo. Pasar este valle no es cosa fácil.

Mientras tanto, Luisen ha contactado con un lugareño que le da indicaciones de por dónde podemos atacar los puntos que quedan al otro lado de la montaña. Siguiendo sus  indicaciones, entre Isma y las chicas que se implican a fondo en encontrar los caminos, logramos contactar con nuestros queridos puntos, pero esta atardeciendo y hay que encontrar un sitio para dormir, tras un buen rato de búsqueda encontramos un sitio bastante bueno. Montamos las tiendas y ya se empieza a notar el fresco, estamos a 1.300 metros de altura.

Nos cenamos unos huevos fritos con bacón y patatas fritas que estaban de muerte, un poco de charla, pero la verdad es que hace "mas que fresco", de manera que al poco nos vamos al "catre", ya que entre el frío notable que amenaza con congelarlos la orejas y el madrugón que nos hemos dado  el cuerpo pide cama.

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Domingo 2 -6-13 - 2ª día

Imagínate que una vez cenado te meten en la nevera de tu casa ataviado con tus tejanos favoritos y esa camiseta que pone ¡a mí la legión! y solo abren la puerta a la mañana siguiente a la hora de desayunar, pues esa fue nuestra sensación al despertar esa mañana. Las gotas de rocío que están sobre el techo de la tienda son como garbanzos pero cuando toco una resulta que ¡son de hielo!. Menos mal que el sol esta saliendo y empieza a calentar nuestras trémulas carnes, también ayuda un café o un chocolate bien caliente, que casi mas sirve para calentar las manos que para bebérselo.

Recogemos las tiendas, por supuesto empapadas y nos ponemos en marcha para entrar en una zona entre pinares en fuerte bajada. La naturaleza nos está dando lo mejor que tiene, todo un espectáculo.

Nos cruzamos con tres ciclistas que vienen subiendo por esa pendiente tan bestia, en la que el coche bajando  en primera velocidad larga tiende a embalarse, cuando llegamos al final de la demoledora cuesta comprendemos que los "bici héroes" se han subido como 16 kilómetros de esa pendiente descarnada ¡ole su narices!.

El coche de JP además de soltar un maravilloso humo azulado proveniente sin duda de la quema indiscriminada por parte de su motor del aceite del carter, nos regala otra "suelta" esta vez es su cubre carter, se ha soltado de atrás y va literalmente arando la pista. Subimos el coche a una piedras y entre unos tornillos que proporciona Luisen y unas bridas que llevamos nosotros todo queda arreglado.

Estamos encontrando algunos charcos en nuestro camino y llegamos a una zona con unas roderas que ya no son roderas son auténticos pozos. Circulamos por una pista paralela, pero a mí se están yendo los ojos a esas roderas salvajes, cuando J.P me dice que si no me animo... no me lo pienso dos veces y me meto en el fregado. Es complicado pasar por esa V blanda, pero de momento está soportando al coche, avanzo muy, muy despacio, controlando los apoyos de las ruedas, pero cuando ya estoy a punto de salir ¡el mundo se derrumba a nuestros pies! el terreno ha cedido y estamos bien engatillados, con una buena inclinación lateral, sin riesgo y sin problema, porque la rueda delantera derecha está aguantando al coche, que no apoya su peso en el lateral de la carrocería.

Mis chicas están aguantando el tipo como unas campeonas, aunque eso si están deseando salir del coche como sea, pero sonríen y aun tienen ganas de filmar el rescate desde dentro del coche, ¡unas maquinas!.

Ya tenemos trabajo para el winche. Poder salir del coche con la inclinación que tiene es de nota y sacar el mando de la puerta trasera es como una especie de "numero de la cabra", pero al final todo está dispuesto, me engancho a Luisen empiezo a tirar se oye un ruidito y el cable del winche se parte limpiamente por la mitad. Eso sí que me deja a cuadros, el cable es nuevo y tiene muy poco uso, no sé que ha podido pasar. Otra vez a bajar del coche y poner una eslinga para esta vez tirar por detrás, porque por delante la cosa esta complicada. Al segundo tirón el coche está libre de las garras de la rodera asesina, eso sí con un aletín trasero colgando. Le pegamos un par de trozos de cinta americana y a volar.

La ruta se está terminando, circulamos por una pista rápida que nos lleva a las inmediaciones de Teruel.

Hemos recorrido unos 300 kilómetros de pistas de todo tipo, todas interesantes y hemos disfrutado de unos paisajes de los que hacía tiempo no disfrutábamos.

Una parada para despedirnos de nuestros compañeros de viaje y para casa, que los dos días pasados han sido muy intensos.

 

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La opinión de las chicas

Desde el punto de vista de nuestra primera ruta Raquel y yo hemos disfrutado de esta experiencia, nueva para nosotras, en la que hemos descubierto paisajes estupendos, caminos interminables y una noche gélida, para recordar y todo esto con la compañía de unos cuantos "hombretones" muy divertidos y peculiares. Una experiencia muy completa y recomendable.

Hasta la próxima, seguro que volvemos