La hidratación

 
 

Alrededor de un 60% de nuestro cuerpo es agua. Aproximadamente dos tercios de ese agua se encuentra en las áreas intracelulares, sobre todo en los músculos.

El cuerpo humano no almacena el agua, por eso, la cantidad que perdemos cada día debe reponerse para garantizar el buen funcionamiento del organismo.

El contenido de agua en el cuerpo está relacionado con el peso, el sexo y la edad. Hay una relación inversa entre lo que pesamos y el agua que contiene nuestro organismo, tenemos menos agua cuanto mayor es nuestro peso, esto significa que las personas obesas tienen menos agua total en su cuerpo que las personas delgadas.
La edad también hace variar la cantidad de agua del organismo, a medida que vamos cumpliendo años disminuye. Los recién nacidos tienen un 70% de su peso en agua, los adultos casi un 60% y los ancianos un 55%.

Cuando hacemos deporte, sobre todo de larga duración  (rutas de más de 3-4 horas) y con temperaturas elevadas la sudoración causa deshidratación y es imprescindible reponer los líquidos que perdemos.

La regla de oro es beber antes de tener sed, pues cuando esta aparece ya es un síntoma de deshidratación.

Beber si, pero no de cualquier manera.

No basta con beber agua, necesitamos reponer las sales que perdemos, que se manifiestan con las típicas manchas blancas en las correillas de nuestro casco o en la ropa cuando el sudor se seca.

La sal se encuentra sobre todo en los líquidos corporales por fuera de las células siendo básico para mantener una presión arterial adecuada. La sal también se necesita para que los nervios y los músculos trabajen apropiadamente. Cuando la cantidad de sal en los líquidos por fuera de las células baja, el agua se traslada hacia éstas para equilibrar los niveles. Esto puede provocar calambres, cefaleas y en casos extremos hiponatremia que puede afectar a nuestro cerebro ¿Qué ha ocurrido? Hemos bebido agua, tal vez incluso mucha, pero no hemos repuesto las sales y nuestro cuerpo no funciona correctamente.

Con una deshidratación del 5% (unos 250 gramos de liquido perdido) podemos empezar a tener problemas, la sangre se espesa. A nuestro corazón le costara mas bombear la sangre, la sudoración empeorara y por tanto la refrigeración de nuestro cuerpo.

Por tanto antes salir de ruta conviene beber agua, uno o dos vasos. Durante la ruta

beberemos algún tipo de bebida isotónica, sus electrolitos ayudaran a repartir el agua de una forma eficaz en nuestro organismo. Si no disponemos de este tipo de bebidas  agregaremos media cucharadita de sal al agua de nuestro bidón o la parte proporcional si utilizamos camelbak.

Una vez terminada la ruta de nuevo beberemos agua, hasta que nuestra orina tenga un color claro y sea abundante.