La Morcuera

 

 

            Cuando leí la crónica de la Bisubida a la Morcuera que el 5 de octubre de 2008, Enrique junto con su hijo Jorge, atendiendo la invitación de los “maquinones” (Eduardo, Javier, Daniel y Alberto), ascendieron por la misma dos veces: la primera, por la cara sur desde Miraflores de la Sierra y la segunda, desde Rascafría por la cara norte. En dicha crónica nos relataban la aventurita competitiva que estos muchachotes se atrevieron hacer, imaginé en ese momento que debió ser muy dura tanta subida.

              Cuando Enrique propuso para el sábado con fecha 5 de septiembre de 2009 la subida a la Morcuera, entonces me acordé de lo que había leído en la crónica de la subida del año pasado que hicieron estos muchachotes competitivos, que entre ellos mismos se iban diciendo “tonto el último”, es por lo que yo no me la quería perder por nada del mundo.

              Acudimos a esta kdd a las 9,00 h. AM en Miraflores de la Sierra, además de Enrique (el proponente), Carlos, Juanjo, Marcos (amigo de Juanjo) y yo (acompañada como siempre de Marcial). Nos saludamos, nos dimos besitos y toda la parafernalia de saluditos (valga la redundancia).

              Antes de salir nos pusimos de acuerdo para encontrarnos con Marcial al final de la subida, en los 1.796 m. que tiene de altitud este puerto.

               La Sierra de la Morcuera es una alineación montañosa perteneciente a la vertiente sur de la Sierra de Guadarrama (sierra del Sistema Central). Está en la zona noroeste de la Comunidad de Madrid, tiene una longitud de unos 18 km. y una orientación suroeste-noreste. Es el tercer puerto más elevado de la región madrileña, empatado en altura con el de la Fuenfría

              El recorrido desde el sur comienza a 1.200 m de altitud en Miraflores de la Sierra. Se suben aproximadamente 600 metros desde Miraflores hasta lo alto del puerto en unos 10 kilómetros, con una pendiente media entre el 4-6%. Una vez en la cima, hay 13 km. de bajada con una pendiente media entre el 4'5 al 7%.

  Así que con estos datos informativos sabiendo lo que nos esperaba, nos pusimos en marcha y en ese momento coincidimos con otros bikers (me parece que eran del Club Ciclista de la Morcuera), y fuimos durante bastante tiempo pedaleando juntos y poco a poco según íbamos avanzando en nuestro recorrido, ellos iban adelantándonos poco a poco, por lo que Juanjo y Marco sin darse cuenta, “como posesos, como atraídos por un imán”, se colocaron detrás de los mismos.

  Nosotros nos fuimos quedando un poco rezagados pero muy animados, pues rodábamos con nuestras bicicletas a un buen ritmo hasta que llegamos a un punto en donde volvimos a encontrarnos con este grupo de bikers y que en ningún momento habíamos perdido de vista, pero ahora habían tenido que poner pie a tierra para poder pasar una cerca y debían estar esperando a alguien más del grupo. Nosotros continuamos el camino y los dejamos en ese punto. El recorrido ya hacía un buen rato que se había convertido en tierra, piedrecillas, piedras y pedrazas, con sus puntas correspondientes para atrapar nuestras ruedas o pincharlas. Algunos tramos de la subida a la Morcuera se presentaban un poco dificultosos, pero la mayoría, a decir verdad, me parecieron de lo más asequible sin ninguna complicación a resaltar.

En el último tramo del ascenso que discurre por la carretera que une Miraflores con el puerto, empezamos a distanciarnos los unos de los otros. Juanjo, Marcos y Enrique iban los primeros, después Carlos y yo, la última. Pero Marcos que detectó que le adelantaba un ciclista con una bici de carretera intentó darle alcance, pero tuvo que desistir ya que empezaba el descenso y tenía que esperarnos. Mientras tanto Marcial con su coche me adelantaba lanzándome saludos a mí y a todos los integrantes del grupo, hasta que llegó hasta el final de la subida y pudo hacernos unas fotografías junto al cartel de “R A S C A F R Í A”.

              Desde el puerto puede, observarse hacia el sur, la llanura madrileña y hacia el resto, bellas vistas de las montañas, apreciándose cascadas que forman los arroyos que provienen de la alta montaña y picos de más de 2.000 metros como las Cabezas de Hierro y La Najarra.

   Una vez llenado todos nuestros sentidos por tanta belleza paisajística, convenimos descender por la carretera hasta el punto en donde se encuentra ubicada una hermosa y bonita fuente (pero sin agua) y degustar como siempre de nuestros reconstituyentes: plátanos, barritas energéticas y galletas de limón.

   Una vez descansados y reconstituidos y después de unas bonitas fotos del lugar y de nosotros mismos, como no podía ser menos, nos pusimos en marcha.

   Ya puestos en marcha empezaron a calcular el tiempo de bajada y que si seguíamos a este ritmo terminaríamos pronto la ruta, y así fue, ya que eran las 12,15 h. de la AM cuando llegamos a Miraflores de la Sierra. De todas formas, creo que fue lo mejor terminar a esa hora ya que nuestro amigo Juanjo se encontraba con unas pequeñas molestias lumbares.

    Finalmente comentar, que el puerto de la Morcuera me ha parecido bastante fácil y asequible y desde el punto de vista paisajístico: preciosísimo.

 Rosa