Los tres ríos

 



 
 

Sábado 25-11-06 nos damos cita cuatro coches Enrique con su Mitchu, Daniel con el Súper-Toy, Mario con el Terracan y yo, también con Toy.

Salimos temprano, esta lloviendo intensamente y además tenemos niebla, la cosa pinta bien.

La idea es tomar como base un rutometro (en la medida de lo posible) de la guía Toyota, metemos los puntos en el gps y ruto en mano salimos.

Comenzamos en Cuellar (Segovia) donde podemos admirar el magnifico castillo de los Duques de Alburquerque y rápidamente entramos en pista. Se nota que ha llovido estos días atrás pues los caminos están encharcados y llenos de barro, disfrutamos plenamente de la conducción en este terreno tan deslizante.

No tardamos mucho en entrar en zona de pinares y arena suelta, aunque compactada por la lluvia. Hay cientos de caminos que se pueden seguir y el rutometro esta lleno de imprecisiones, lo normal con estos rutos tan antiguos, por lo que tiramos de gps y navegamos dirección oeste hacia las coordenadas que llevamos. Vamos improvisando la ruta que es más divertido que seguirla.

Hay mucha gente  recogiendo setas y algunos llevan los cestos bien llenos. Corremos paralelos al río Cega y cruzamos el precioso puente de Cogeces de Iscar. Continuamos camino siempre pos pistas llenas de charcos y barro que hacen que los coches unas veces sin querer y otras queriendo se crucen de lado a lado de la pista y vayan adquiriendo ese color marrón que tanto nos gusta.

Ha dejado de llover desde el comienzo de la ruta y en un pinar paramos a comer e intentamos encontrar algún niscalo, pero la zona esta esquilmada. Se esta a gusto bajo el tímido sol y la sobremesa se alarga.

Continuamos camino y pasamos por Olmedo y después por la ermita de Sacedón, tomamos dirección Medina del Campo y aquí todo se complica. Los rutos de la Toyota tienen casi diez años, demasiado tiempo para el campo, ahora pasa el Ave por estas tierras y todo esta “descolocado” por lo que navegamos intentando encontrar el paso entre las vías, que no figura en los mapas y que nos debería llevar al vado de Las Lavaderas . Por fin encontramos el vadeo del Adaja la bajada es abrupta y con un escalón al final, aunque tiene barro bajamos sin problema. Enrique y Daniel se ponen sus botas de pocero e inspeccionan el lecho del río es de arena y parece compacta, en su parte mas profunda rondara los cuarenta centímetros de agua por lo que pasamos tranquilamente. La subida es corta pero empinada  y con barro parece decidida a darnos algún problemilla pero nada de eso debajo de la fina capa de barro el piso esta firme y también subimos perfectamente. Llegamos a la ermita de Siete Iglesias y no hay forma de continuar el ruto, esta vallado, damos mas vueltas que un peón y no hay forma de continuar o nosotros no somos capaces de encontrar la forma. La verdad es que se esta  haciendo tarde y todos tenemos compromisos y no queremos llegar demasiado tarde a casa por lo que enfilamos a la primera carretera que tenemos delante y que nos llevara a Madrid.

 

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