Neumaticos. El rozamiento

 
 

Los neumáticos son los encargados de trasmitir al suelo nuestra energía  al pedalear. El rozamiento es la energía que tenemos que vencer para avanzar con nuestra bicicleta.

La resistencia al rodar es la energía que se pierde debido a la deformación permanente del neumático sobre cualquier superficie.

Los neumáticos se aplastan contra el suelo en función de la carga, por la presión del aire que alojan en su interior y por los materiales de que están compuestos, influyendo sobre todo  su flexibilidad.

Para una misma presión de neumático el área de contacto sera igual para uno ancho que para uno estrecho. El ancho se aplastara contra el suelo sobre su anchura mientras el estrecho alargara su huella. Debido a este alargamiento de “la pisada” la rueda estrecha perderá en mayor medida su redondez, que se traducirá en una peor rodadura.

La cantidad de energía para vencer el rozamiento es la misma en un neumático ancho a menor presión que uno estrecho a mayor presión.La ventaja de los neumáticos estrechos es que pueden ser inflados a más del doble que unos anchos.

La presión de un neumático ancho del tipo de montaña oscila entre los 2.5 y los 4 bares mientras que uno estrecho de carretera puede llegar a los 10 bares, reduciendo este último no solo el rozamiento en el suelo si no también favoreciendo la aerodinámica.

A velocidades por debajo de 20 Km./hora el neumático ancho absorberá mejor las irregularidades del terreno ahorrando parte de nuestra energía para moverlos, a medida que elevamos nuestra velocidad el componente aerodinámico adquirirá todo su valor haciendo que el neumático estrecho sea mas eficaz, permitiéndonos acelerar aun mas y rodar mas rápido.

El dibujo del neumático afecta notablemente su rodar.

Rodar por carretera con un neumático con tacos tendrá una resistencia muy superior a la de un neumático liso o con un leve dibujo para evacuar eventualmente el agua del pavimento en caso de lluvia.