Nazaré - Figueira - Vagos

10, 11, 12 y 13-10-12


 
 

 10-10-12

Salimos de Madrid el jueves por la tarde, Alberto, Javi y yo en los dos Toys.

Luisen, Beto, JP e Isma con el patrol se nos unirán el viernes por la mañana al comienzo de la ruta. No han podido "distraer" la tarde del jueves y les tocara pegarse un buen madrugón (salen a las tres de la madrugada) para estar a las 10,30 am en el punto de salida, a unos doce kilómetros de Nazaré.

El viaje para nosotros es sin agobios, probablemente la crisis y el precio del gasoil hace que el número de desplazamientos disminuya en los puentes.

Ya en Portugal el sistema de pago por  la utilización de sus autopistas es francamente  engorroso, sacamos por 20 euros "una tarifa plana" por tres días y listo.

Llegamos sobre las 11 de la noche a Nazaré tras haber comido algo en el camino.

Pasaremos la noche en el hotel Maré que está a unos pocos metros del Atlántico, un hotel bastante nuevecito muy limpio y lo mejor, muy bien de precio.

Caminamos un buen rato por su paseo marítimo e incluso podemos ver el funicular que funciona desde 1.889 uniendo la playa con la parte superior del pueblo enclavada en la montaña. Este funicular con un recorrido de unos trescientos metros salva mas de cien metros de desnivel. El pueblo bien merece una visita mas detenida pero estamos cansados y nos vamos a la cama, que nos hemos metido un buena kilometrada para el cuerpo.

11-10-12

 

Desayunamos y nos vamos al punto de reunión en Fanhais. A los pocos minutos de nuestra llegada aparecen nuestros compañeros de ruta "reventados" por la paliza del viaje.

Nos acomodamos en los coches y rápidamente atacamos los primeros arenales que no abandonaremos en los próximos dos días. Arena, arena, y más arena, subidas y bajadas se suceden como toboganes, en algunas tenemos que emplearnos a fondo con tercera reductora y quitando la electrónica, por que las pendientes son largas y algunas muy pronunciadas, Gracias a que la arena esta perfecta podemos circular con presiones normales en la ruedas. Estamos en ese momento encabezando la marcha y subimos una pendiente muy empinada, Alberto y Luisen no pueden con ella, seguro que lo poco que hemos escarbado al subir les dificulta la maniobra, no hay problema pues toman la escapatoria y listo ya estamos juntos de nuevo. Termina esta subida y nos encontramos con otra subida con arena y raíces en la trazada, damos gas a fondo y... algo ha pasado en la rueda trasera derecha, hemos notado como el coche casi se paraba de golpe, Javi se baja ya que yo apenas puedo salir del coche por mi lado pues estoy al borde de un pequeño desnivel. Lo normal sería dar marcha atrás,  tomar un poco de impulso y superar la cuestecilla de arena, pero eso no es posible, lo que ha detenido al coche es que al pasar las ruedas traseras han provocado un socavón, literalmente el terreno ha cedido como 70 centímetros. Dar marcha atrás es imposible por más que lo intentamos por que la cuesta es estrecha y nos echa al boquete y desde luego de ese boquete, si metemos la rueda no nos mueven ni con grúa. Delante nuestro tenemos una torre de tendido eléctrico de esas de hormigón e intentamos el auto- rescate anclándonos a ella, necesitamos todo el cable del cabestrante mas dos eslingas y aun así tenemos lo justo, la pendiente es realmente fuerte y al winche le está costando lo suyo el auto rescate, hasta que conseguimos avanzar lo suficiente para poder instalar un reenvío y la cosa mejora. Por su parte el resto del grupo ha dado un rodeo y Alberto nos eslinga con su warm y entre los dos winches sacamos al Toy de apuros.

Continuamos rodando por similares caminos de arena y ahora es Alberto que al coronar una rampa se engancha con una raíz de considerable tamaño, intentamos dar atrás o adelante, pero la raíz esta enganchada a los bajos del coche y se niega a abandonar su escondrijo. Sale a pasear el hacha y con la colaboración de todos libramos a Alberto de las procelosas garras arborícolas.

Llegamos a la duna "del ingles" se trata de una duna alta pero sobre todo es que es casi vertical, por su ladera se ven algunas rodadas de otros coches que han intentado subirla, al parecer con poco éxito. Nos buscamos unas cuantas excusas para no intentar subirla, es tarde... estamos cansados... es peligroso... está claro que al final decidimos no intentarlo (lo dejamos archivado en la carpeta de "pendientes").

Esta atardeciendo y buscamos un sitio para acampar pasamos un par de dunas algo complicadas y encontramos un sitio perfecto para nuestros propósitos, pero Alberto que viene detrás nuestro se queda en la cresta de la ultima duna con tres ruedas en el aire, volvemos para el rescate.  En ese momento se genera un momento de tensión unos que queremos ir adelante porque hemos encontrado el sitio bueno de acampar y otros que quieren buscar un paso alternativo retrocediendo, al final ganan los del paso atrás. En estas que ya es de noche. De nuevo bordeamos el pinar y al pasar por una de los cruces creemos reconocer el lugar que habíamos encontrado para pernoctar y efectivamente "es el", allí estamos todos reunidos una hora más tarde, pero felices y contentos.

Montamos el campamento y preparamos la barbacoa, mientras la panceta y demás viandas se van haciendo a fuego lento no paramos de comentar las anécdotas del día, que han sido muchas y de cierta fuerza. Damos buena cuenta de nuestra cena, un poco de sobremesa delante  de unos "wiskis" y a dormir pues hoy hemos currado de lo lindo rescatando los coches y tenemos muchas ganas de tomar la horizontal. Todos estamos cansados pero los que se han levantado a la dos  de la madrugada están "zombis".

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12-10-12

El Atlántico ha estado muy cabreado toda la noche, había olas que daba la sensación de que romperían contra las tiendas y eso que estábamos acampados a un par de kilómetros de la orilla. Dormimos unos mejor que otros y tras el desayuno de rigor nos ponemos en marcha.

Parece que Alberto no tuvo bastante con lo de ayer y se hace "un fuera pista" en toda regla, se queda con una fea inclinación lateral pero logramos sacarlo sin más problema. Paramos a comprar pan y alguna bebida en un súper de Vieira, precioso pueblecito antiguamente pesquero y hoy turístico y continuamos camino. Llegamos a otra gran duna parecida a la del inglés pero de formas más suaves y redondeadas y no dudamos en atacarla, todos superamos el examen con nota. Nuestro Toy en tercera corta reductora y con la electrónica desconectada se sube por las paredes, a pesar de que no hemos bajado ni un gramo las presiones. La jornada discurre como el día anterior entre pinares y areneros en algunos tramos con unas bañeras que los coches parecen en realidad barcas movidas por el oleaje.

En algunos lugares la pista está literalmente invadida por esa planta australiana que trajeron los portugueses para intentar evitar la desertización de esas zonas, pero la verdad es que ahora crecen de forma casi descontrolada, además de esas virtudes (anti desertización) a nosotros nos dejan los coches como verdaderas cebras.

Comemos entre sol y sombra, ya sabéis ese típico día en que al sol te abrasas y en la sombra sientes frio. No terminamos de ponernos  en marcha y nos espera una bajada de las que hacen afición. Se trata de una V con un escalón importante y en algunos momentos (ya que la zona tiene unos 250 metros de largo) las carrocerías se acercan peligrosamente a  los costados de la V, luego hay una zona de piedras como melones que también logramos sortear. Gracias a la dedicación de Javi y Beto los Toys pasan. Luego pasa Luisen y su atrevimiento le cuesta un raspón en el costado derecho del coche. El resto de la tarde lo pasamos navegando en ese bosque - arenero donde las pistas se cruzan y se entrecruzan mil veces. Desembocamos en el río de arena que va desde la praia de Tocha a la praia de Mira y lo disfrutamos de verdad. Pero esta anocheciendo y buscamos un lugar para la acampada, naturalmente lo encontramos y montamos el campamento, algunos se acercan a la playa que está a unos 800 metros e incluso algún miembro del grupo  se baña, mientras otros vamos preparando la cena.

Nos salen unos huevos fritos con morcilla y papas fritas más que aceptables, teniendo en cuenta que el infiernillo de Beto mas que calentar el aceite lo "caldea".

Entre los huevos se han producido algunas bajas, producto del traqueteo de estos días en la nevera, pero aun así nos ponemos bien. Terminamos de cenar y arreglamos España y el resto del mundo hablando de todo un poco.

Al final el cansancio nos vence y nos acostamos, de nuevo con el fragor del océano de fondo. A las cuatro de la mañana nos cae el diluvio universal , Noé hubiese estado a sus anchas en medio de ese aguacero, media vuelta y a continuar durmiendo que estas tiendas lo aguantan todo..

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13-10-12

 

Por la mañana  nos levantamos acompañados de la lluvia  y de unos cazadores que están en busca de su cena. Imposible recoger el campamento con ese aguacero de modo que nos metemos en los coches a escuchar música mientras escampa, al cabo de media hora deja de llover, recogemos el campamento y nos largamos.

Hacemos el resto del río de arena que nos queda sin ningún incidente digno de destacar y de ahí a Vagos, donde se despide la comitiva hasta la próxima aventura portuguesa.

Como de costumbre felicitar a Luís que se lo ha currado a fondo, dando opciones y alternativas por todas partes y nos ha proporcionado unos días esplendidos en el país vecino. 

No terminamos de volver a casa y ya tenemos ganas de mas, eso es señal de lo hemos pasado mejor que bien.

 

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