Objetivo Cap Dráa 2005



 
 

Un año más nuestros coches están cargados hasta los topes esperando para transportarnos a Marruecos. Nuestro objetivo esta vez será llegar hasta la desembocadura del Dráa, el río más importante de Marruecos, que lo atraviesa de este a oeste hasta su desembocadura en el Atlántico.

 Nunca hemos viajado tan al sur, pero estamos seguro de conseguir nuestro objetivo.

 En esta ocasión nos damos cita cinco coches.                                          Logo del viaje

 Equipo Brunico: Gabriel y Potti.                                                                 

 Equipo Escuderos 4x4: Gregorio y Javi.                    

 EquipoJimny4x4-I:Nachoy  Ana                                                            

 Equipo Jimny 4s4 - II: Agustín y Marisa.

 Equipo Mexcar 4x4: Carlos, Angélica y Brian.

 

     DIA 18. MADRID – RESTINGA

 Como ya es costumbre quedamos en la gasolinera de Valdemoro para hacernos la foto debajo del toro de Osborne, creemos que este toro es una especie de “talismán” que da suerte a nuestros viajes. Hechas las fotos partimos hacia Algeciras.

 La animada charla por las emisoras hace que el trayecto sea muy entretenido. Paramos a comer en Noalejo, otro clásico pero es que hacen una morcilla y unos riñones para chuparse los dedos. Recuperadas las fuerzas continuamos camino y llegamos perfectos para coger el ferry de las 19,00 horas. Nuestra duda es si el Buque-Bus saldrá, el mar está realmente cabreado y por la mañana el servicio se encontraba suspendido. Tenemos suerte y el barco zarpa. La travesía es tremenda, con olas de más de dos metros, el barco da unas cabezadas y unos vaivenes de mucho cuidado, que hacen que al andar por los pasillos parezcamos todos una pandilla de borrachos haciendo eses.

Por fin atracamos, ponemos gasoil en Ceuta y a la aduana, apenas hay gente y lo resolvemos en 45 minutos sin más complicaciones.

Hacemos los pocos kilómetros que nos separan de Restinga y llegamos al hotel donde nos encontramos con Arnet, que como siempre se muestra encantador con nosotros.

 Cenamos Harira y Tajin de pollo, buenísimos y nos vamos a dormir con el sonido del embravecido mar, que sigue enfadado rompiendo en la playa que está a escasos metros nuestros.

  DÍA 19. RESTINGA – IFRANE

 Nos levantamos temprano y nos dirigimos hacia Chefchaouen, primera visita del recorrido. Paseamos por sus preciosas y azules calles, fotos de rigor y nos tomamos un te a la menta en su plaza. Continuamos camino hacia Fes. Nuestra intención es contratar a un guía oficial, pero no hay ninguno, de manera que nos aventuramos por la medina, atestada de pequeños comercios y de gente. Por fin un niño nos ofrece llevarnos a la más antigua fábrica de curtidos de Fes. Es realmente espectacular, la que vimos en el viaje de 2003 era diminuta comparada con esta. Vemos la puesta de sol desde unos balcones que dominan la ciudad, hermosísima bajo la luz del crepúsculo. El mismo niño nos saca del aquel laberinto de callejas por la que hemos circulado y nos ponemos en marcha hacia Ifrane.

 A medida que nos acercamos vemos una tormenta con un tremendo aparato eléctrico, y lo peor es que vamos hacia ella. Nos cae encima el diluvio universal. La carretera está poco menos que inundada, por lo que tenemos que ralentizar la marcha, en algún momento pensamos en quitar las antenas de las emisoras por si algún rayo nos jugaba alguna mala pasada. Por fin la tormenta amaina y llegamos sin mas a Ifrane.

Nos sorprende gratamente observar que el hotel ha mejorado, no sólo en limpieza, sino en la calidad de la cocina desde nuestra última visita. Cenamos y en uno de los salones nos tomamos unos cubatas comentando la jornada. Los miembros de la expedición que viajan por primera vez a Marruecos empiezan a alucinar con las cosas que ven.

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 DIA 20. IFRANE – OASIS.

 Como siempre toca levantarse temprano. Tras el desayuno, en marcha. Pasamos por el espectacular Bosque de Cedros y las poblaciones se van sucediendo Azrou, Zeida, Middelt, Er Rachidia, en esta última abandonamos “LO NEGRO”. Para empezar una amada, ligeramente pedregosa, que a pesar de tener algunas bañeras permite rodar a buen ritmo. Vemos las primeros rebaños de dromedarios y sus pastores, una parada para repartir ropa, zapatos y alguna golosina para los más pequeños. Poco a poco la amada se va convirtiendo en terreno arenoso y llegamos al oasis donde tenemos previsto hacer nuestra primera acampada. Ya es de noche y vemos una hoguera. Nos acercamos y saludamos a un par de bereberes que en un perfecto castellano nos comentan que después de cenar pasaran a charlar con nosotros.

 Montamos las tiendas y preparamos un buen fuego para hacer la barbacoa, después de dos días de Harira y Tajin, la panceta, la morcilla y el chorizo están para mojar pan. Nos ponemos “hasta arriba” todo ello regado con unos riojitas de primer orden.

 Se acercan los dos bereberes a nuestra mesa. Hassam y Barak y empezamos a charlar. Pronto nos damos cuenta de que Hassam a pesar de su juventud (28 años) es un hombre excepcional, no sabe leer ni escribir pero habla varios idiomas, y no hay tema que toquemos que él no domine y sus palabras siempre están llenar de buen juicio y de saber. Todo lo que sabe lo ha aprendido por transmisión oral. Nos cuenta que se dedica a llevar turistas de un poblado a otro con sus dromedarios, en estos momentos lleva a dos suizas hacia Erg Chebbi. Nos cuenta anécdotas y nos plantea adivinanzas, cuando nosotros le contamos algo y no lo comprende bien, nos pide que se lo repitamos, pues no se queda a gusto sin entenderlo, mientras su compañero Barak, con infinita maestría va alimentando la hoguera con hojas de palmera seca que arranca tirando de ellas hacia arriba, en lugar de hacia abajo como nosotros pretendíamos hacer. La noche se alarga y se alarga, pero es que nadie quiere irse a la cama, todos estamos encantados con tan buena compañía, a pesar de que mañana tendremos una dura jornada para llegar a Zagora.

No creo ser exagerado si digo que ha sido una de las experiencias más impresionantes y enriquecedoras de nuestros viajes a Marruecos, una de esas historias para contar a nuestros nietos.

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  DIA 21. OASIS – ERG CHEBBI – ZAGORA.

 Hemos dormido como niños en la quietud del oasis. Tras desayunar recogemos el campamento y salimos hacia el Erg Chebbi, este año queremos hacerlo por su parte más oriental.

 Este Erg es de una belleza incomparable, se mire por donde se mire. Decidimos adentrarnos en él y se producen los primero atascos. Primero Agus, que es rápidamente resuelto. Después se queda Carlos con una fea inclinación lateral y tenemos que echarle imaginación y trabajo al rescate pues podría llegar al volcar. Tras media hora de trabajo queda solucionado.

 Vemos un grupo de moteros y quads subiendo y bajando la Gran Duna como si fuera el patio de su casa. Continuamos camino entre dunas para tomar lo que antiguamente se llamaba “La ruta prohibida” que corre más o menos paralela y muy próxima a la frontera con Argelia. Cruzamos un par de chotts y más dunas para luego tomar una pista pedregosa entre montañas donde nos sorprende la belleza de la puesta de sol por nuestra derecha y la inmediata salida de la luna por nuestra izquierda. Por fin llegamos a Zagora, el hotel y la comida excelentes. Los más osados se dan un baño en la piscina, aunque luego dicen que el agua estaba helada. Nos vamos a la cama que el cuerpo no está para bromas sobre todo el de Agus, que ha pillado una gastroenteritis que le tiene fastidiado.

 

 

 

 

 

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  DÍA 22. ZAGORA – IRIKI

 Todos hemos descansado estupendamente pero nuestros coches necesitan un repasito, de manera que los llevamos a un taller cercano ¡¡¡“ KOBE MOTOR (Majadahonda)”!! ¡¡Qué sorpresa!! ¡¡Es como estar en casa!! Limpiamos filtros y en mi caso, poner una brida en el guardapolvos de uno de los palieres que se ha roto con el traqueteo, también aprovecho para que le echen un vistazo al trapecio izquierdo, que en la etapa anterior sufrió un golpe contra una piedra, doblándose levemente. El mecánico me dice que está bien.

Mientras unos llenan gasoil, otros reponemos agua, este año han bajado rápido las reservas. Hace bastante calor.

Salimos de Zagora y nuestra primera visita es la ciudad de Tamegroute, con sus callejas techadas y muros de adobe que proporcionan un magnífico frescor. Vemos su biblioteca con cientos de manuscritos, algunos de ellos escritos sobre piel de gacela en perfecto estado de conservación.

Llegamos a la haimas nómadas y mientras algunos efectúan la compra de algún recuerdo, otros pasean en dromedario por las dunas. Se está levantando una tormenta de arena  y tenemos que enfundarnos los che-ches para taparnos hasta los ojos.

Dunas y más dunas, ríos de arena y llegamos al Oasis Sagrado, donde unas mujeres nómadas lavan sus ropas. Las entregamos algo de ropa y zapatos que agradecen con una enorme sonrisa.

Después de comer tiramos hacia las dunas de Chegaga y disfrutamos de ellas de lo lindo con algunas atascadas, todos catamos lo que se siente al ser prisionero de la arena.

 El sol se está poniendo y buscamos un lugar para acampar. La tormenta de arena parece que remite, pero nos hace temer que vamos a comer carne rebozada con arena. La suerte es nuestra aliada, mientras montamos el campamento, el viento desaparece.

Mientras unos descansan, Potti, Gabri, Nacho y Yo nos jugamos una partidita de mus, con un cubata en la mano. ¡¡En vaso de cristal y con hielo!! Todo un lujo en esos parajes. Preparamos la barbacoa, y salió tan buena o mejor que la del primer día, sobró comida como para alimentar a los cientos de escarabajos que este año nos acompañaron por estas latitudes, sustituyendo a la plaga de langostas del año anterior.

La única pena es que Agus no pudo disfrutar de la cena. La gastroenteritis está haciendo estragos en él. Aparece la fiebre y decide retirarse a la tienda a descansar.

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  DÍA 23. IRIKI – FOUM ZGUID – TATA

 Vemos amanecer en el desierto, un espectáculo siempre impresionante. Tenemos visita, un hombre y un niño, a los que damos un poco de comida y los envases de plástico que nos piden, así como las dos parrillas de la barbacoa y algún regalillo más.

 Nos ponemos en camino y sobre dunas llegamos al Iriki, este año lo atravesamos en diagonal y a toda velocidad, hasta 140 Km/h , aquellos es una autopista de 300 carriles. Potti pincha, la rueda queda bastante tocada, ya que ha ido durante unos cuantos km con ella por los suelos. La cambiamos y continuamos por la pista balizada del Dakar.

Tenemos de nuevo tormenta de arena. En la última duna antes de salir a pista tenemos la atrancada del viaje. Carlos bordea la duna y nos dice por la emisora que está bastante complicado, que el resto deberíamos atacar la duna de frente. Pasa el Gallo sin problemas, también Potti y Nacho, pero Agus se queda hasta las estriberas. Lo intenta hacia delante y nada.  Lo consigue hacia atrás, pero en su afán por coger carrerilla, se queda de nuevo atrapado. Cavamos intentando allanar el camino para sacarlo a mano, pero es inútil. Intento subir la duna por la parte más empinada para acercarme a Agus, (pues la distancia es considerable) y tirar con el cabestrante, pero el Gallo también se queda. Carlos me saca de un tirón, pero ahora es él es que se queda al escarbar. Decidimos empalmar el cable del cabestrante con todas las eslingas que llevamos a ver si llegan hasta Agus. ¡¡Bingo!! Después de unirlo todo, sólo sobra un palmo de cable. Tiro de Agus y queda libre. El cable del winch ha cortado la duna en dos, enterrándose más de metro y medio en ella. Nos cuesta sacarlo de su enterramiento, conseguimos sacarlo a fuerza de tirones. Después de Agus un tirón para sacar a Carlos y listo.

A todo esto la tormenta arrecia y todos tenemos el aspecto de calamares rebozados, hay arena en cada poro de nuestro cuerpo y una sonrisa de oreja a oreja cuando nos miramos, pues parecemos los guerreros rojos.

Cogemos la pista y llegamos a Foum Zguid, no sin antes tomar un te con los militares del puesto de control, que alucinaron cuando Potti les regalo un reloj a cada uno. Ponemos gasoil y limpiamos filtros. Aquí nos encontramos con un participante del Rally de las Mil Kashbas que ha roto la transmisión en un salto. Tienen la intención de llegar a Zagora solamente con tracción delantera. Nos quedamos pasmados cuando sacan del maletero la barra de la trasmisión. Nos dirigimos a Tata, el hotel igual de cutre que el año anterior, así y todo Agus, que se va encontrando mejor, nos comenta que es un palacio comparado con el que estuvo en 2003 ¡¡Cómo sería!! Unas cervezas mientras vemos las fotos en el ordenador de Gabri y la cena. Nunca adivinaréis qué nos pusieron de cenar... Otra vez Harira y Tajin para no variar demasiado la dieta.

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  DÍA 24.TATA-TAN TAN

 Una vez desayunados y reparado el pinchazo de Potty Salimos hacia TanTan hoy tenemos una larga y dura etapa por delante.

De momento y para abrir boca nos hacemos 225 km por carretera  hasta Assa, donde tomamos pista, por llamarla de alguna manera ,pues es un pedregal brutal con meños de todos los calibres y colores, el avance se hace lento, pues las piedras amenazan con desmembrar a coches y ocupantes.

La pista desemboca en un gran chott, que nos da un respiro ,pero de nuevo el pedregal nos obliga a ralentizar la marcha, llegamos a una especie de sabana salpicada de acacias arábigas realmente increíble y a continuación mas piedras, todos estamos artos de tanta piedra, solo lo alivia el inmenso espectáculo de rodar entre montañas, color rosa a un lado y negras las del otro.

Continuamos paralelos al cauce del Drâa y hacemos el paso entre los dos Jebels, Rich a la derecha y Tassout a la izquierda. Ya es de noche.

Circulamos por un chott y vemos unas profundas roderas, pero no nos da tiempo casi ni a reaccionar ¡¡el coche se vaaa !!. Metemos segunda y gas a fondo nos hemos metido en un barrizal pegajoso, arcilla pura, que amenaza con atascarnos, no son mas de quinientos  metros, pero si alguien se llega a quedar el rescate hubiese sido muy complicado, pues todos íbamos muy juntos. Los coches atraviesan el barrizal cruzándose de lado a lado .

Una vez pasado el “sustito” paramos a tomar una cerveza para calmar los ánimos y ver que los coches están de barro como nunca los habíamos visto. Por fin salimos a carretera.

Agus nos dice que nota un ruido en el coche y paramos para ver de que se trata. La defensa del Toy ha roto dos de los cuatro soportes y esta casi colgando, poner unas bridas no nos parece fiable, tenemos que quitarla, hará el resto del viaje en el maletero, con las consiguientes molestias, pues cada vez que quieren sacar algo del coche lo primero es sacar la dichosa defensa.

Llegamos a TanTan y el hotel es una preciosidad parecido al de Fort Bou Jeriff, y también esta regentado por un francés, lo primero que nos dice es que no nos da de cenar pues llegamos muy tarde, tras tiras y aflojas nos despacha con una buena ensalada y una especie de bizcocho, francamente bueno. A las doce apaga el generador alegando “gasoil muy caro” y terminamos la cena a la luz de un lumi gas. El muy agarrado se ahorra la cena de once personas y no es capaz de tener quince minutos mas el generador en marcha. Estos gabachos son de lo peor con diferencia que hemos encontrado en Marruecos.

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  DÍA 25. TANTAN TIZNIT

 Hoy es el gran dia. Nuestro objetivo esta a menos de treinta kilómetros.

Nos ponemos en marcha siguiendo el cauce del Drâa, el rutómetro tiene algunos errores en las distancias, pero los puntos van clavados. Vadeamos en un par de ocasiones el Drâa por una especie de pontones hechos de piedras que utilizan los camelleros para pasar el ganado. Nacho sufre un pinchazo, las ruedas de carretera que lleva empiezan a pasar la factura del durísimo trato recibido, cambiamos la rueda y a correr.

Tenemos el privilegio de ser los primeros en llegar a la desembocadura del Drâa, es muy emocionante, es inmensa, entre acantilados, con algunas islas de arena en el centro, en las que multitud de garcetas se están dando un  festín de pequeños crustáceos.

La marea esta subiendo y vemos como los islotes de arena  poco a poco son engullidos por el mar.

Nos abrazamos todos, pues una vez más nuestro objetivo se ha cumplido colmando con creces todas nuestras expectativas, sin duda ha merecido la pena hacer tantos kilómetros para llegar hasta aquí.

Reemprendemos la marcha y empezamos a ver chozas de pescadores, con sus largas cañas que utilizan para pescar desde el acantilado, les preguntamos si tienen pescado para vendernos, pero de momento no tenemos suerte. Por fin encontramos uno, pero sólo tiene cuatro piezas, se las compramos, por lo menos probaremos el pescado, ya que para once personas es muy poco.

En nuestro camino encontramos unos carros de combate abandonados en el acantilado, están totalmente corroídos por el salitre y tienen un aspecto impresionante.

Llegamos al Aureora con sus enormes dunas y empezamos a instalarnos, para comer y esperar que baje la marea, para poder circular por Playa Blanca.

De la nada, como siempre en Marruecos surge un personaje, Mohamed que no sólo nos ofrece su pescado, sino limpiarlo y cocinarlo él mismo para nosotros. Por un precio ridículo teníamos un pescado de buen tamaño para cada uno, bailas, sargos y lenguados se doraban lentamente en las brasas bajo la atenta mirada de Mohamed que además de lo estipulado se llevó en la muñeca uno de los relojes de Potty y alguna otra cosilla. Comimos como Marajás y sobre las seis, iniciándose el crepúsculo salimos a la playa. Una visita al primero de los barcos varados en la playa, esta vez envuelto en una bruma fantasmagórica impresionante, fotos y más fotos y a todo gas a Bou Jeriff, mientras el sol se pone por el mar y la luna sin transición sale por la dunas realmente impactante. Atravesamos el cordón de dunas por su parte más estrecha y tomamos la pista a Guelmin, para luego por carretera a Tiznit.

El hotel magnifico y la cena también, pusieron broche de oro a una jornada irrepetible en nuestro viaje.

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  DÍA 26.TIZNIT-MARRAKECH

 Empieza lo mas doloroso “la vuelta”.

Todo carretera hasta Marrakech, primero por la antigua P-40 y luego por P-10, sin nada digno de destacar excepto los paisajes que nos brinda el recorrido. Llegamos  a Marrakech y el hotel es un cinco estrellas alucinante y tan nuevo que ni tienen terminado el parking. Nos dan de cenar opíparamente, un buffet libre con de todo. Tomamos unos “petit taxi” tan desvencijados como siempre y nos vamos a la gran plaza que esta atiborrada de gente. Mientras algunos se hacen tatuajes con henna otros hacen las  compras de sus recuerdos, babuchas, chilabas, cerámica, todo ello precedido, como es de rigor del regateo, imprescindible en estos casos y como no llevamos prisa nos empleamos a fondo. Poco a poco vamos aprendiendo este arte, aunque después de la compra siempre te queda la duda de si has estado a la altura del vendedor. Además notamos que este año hay más turistas, por lo que los vendedores se muestran remisos a bajar mucho los precios.

Volvemos al hotel y algunos nos vamos a tomar una copa a uno de los bares del hotel, para nuestra sorpresa esta lleno de jóvenes y bellas moras que nos ofrecen “sus servicios” educadamente los rechazamos, alegando que somos casados y nuestras esposas están esperándonos en las habitaciones, cosa que parece no importarles demasiado. Nos tomamos la copa y nos marchamos a dormir un poco extrañados de que en un hotel de cinco estrellas tengan estas actividades “extra escolares”, pero en fin Marruecos es así.

 

 

 

 DÍA 27. MARRAKECH- CEUTA

 Salimos temprano, pues tenemos un montón de kilómetros por delante y el consabido y tedioso paso de la frontera.

Es la hora de comer y descubrimos un Macdonalds, la juventud se pone en pie de guerra y se niegan a continuar  sin degustar sus productos.

Una vez reparadas la fuerzas (unos mas que otros) continuamos, y en una rotonda los guardias paran a Potty, ha cometido una infracción y quieren ponerle una multa, nada menos que de dos mil dirhams, unas veinte mil pesetas al cambio. Tras ”duras negociaciones” todo queda resuelto con una botella de autentico wisky escocés (del Carrefour)  de 4€ la botella y unas latas de cerveza.

Atravesamos Tetuán y gastamos los pocos dirham que nos quedan en los puestos de alfarería que están al borde de la carretera.

Llegamos a la aduana, está repleta de coches y con su caos habitual, pero Angélica se las apaña bien y se pone la primera ahorrándonos mucho tiempo, en una hora y cuarenta y cinco minutos todo resuelto, no esta nada mal.

Ponemos gasoil en Ceuta y compramos unas pizzas para cenar en el ferry. Nos dirigimos a la zona de embarque y nos ponemos a la cola, pero ésta no se mueve, nos parece raro y vamos a enterarnos de lo que pasa.¡¡ No lo podemos creer¡¡ nuestro billete esta cerrado hace meses para este ferry, pero han vendido más pasajes que plazas tiene el barco, este está lleno y nos quedamos en tierra. Pelotera y gorda con el encargado de embarque, al que solo nos faltó tirar al mar, pero la cosa no tiene arreglo, el barco zarpa sin nosotros. Hablando con unos y otros nos dicen que esto es una práctica habitual, ya que no hay otra forma de pasar el estrecho, tienes que pasar por el aro.

Nuestro hotel esta reservado en Algeciras y en Ceuta solo hay un hotel disponible pero es muy caro, teniendo en cuenta que vamos a dormir cinco horas a lo sumo,(queremos coger el primer ferry de la mañana) no vale la pena. dormiremos en los coches.

Ponemos las correspondientes denuncias en la guardia civil, que fueron muy amables  a pesar de las once denuncias que tuvieron que redactar a altas horas de la noche.

Intentamos conseguir hojas de reclamaciones pero la oficina de Buque Bus estaba cerrada aún antes de partir el barco, algo que es ilegal.

Evidentemente el cero pelotero de este año es para la compañía Buque Bus que mas que a transportar viajeros se dedica a maltratarlos, por supuesto no se la recomendamos a nadie, que no desee dormir en un coche clavándose la palanca de cambio o cualquiera de los bártulos que llevamos en estos viajes.

  DÍA 28. CEUTA –MADRID

 La noche ha sido “toledana” sólo el cansancio ha hecho que durmiésemos unas pocas horas. A las seis todos estamos despiertos,  desayunamos y nos vamos a las oficinas de Buque Bus, ahora si están abiertas, el tipo que esta allí tiene un morro que se lo pisa, no sabe ni lo que pone en los billetes, eso si nos dice “esto es lo que hay” y se queda tan ancho, otro incompetente en esa compañía. Nos manda a la taquilla a por las hojas de reclamaciones. Casi no nos dio tiempo a rellenarlas, pues el barco salía y veíamos que al final nos quedábamos de nuevo en tierra. Pero lo conseguimos.

Ya veremos en que para esto, las denuncias están presentadas y las hojas de reclamación también.

La travesía esta vez fue tranquila, desembarcamos y tomamos dirección Madrid. La carretera tenía trafico pero con buen ritmo, así que a las seis y media de la tarde llegábamos a casa, molidos, pero muy felices, ya que un año más todo lo que habíamos soñado delante del ordenador, meses atrás, se había convertido en realidad.

El año que viene volveremos. Insh´allah.