Parque de Polvoranca

 

 

             El viernes, 9 de enero de 2009, entre las 7,30 y 8 h. de la mañana, comenzó a nevar en Madrid algo insólito después de 10 años de sequía en cuanto a nevadas se refiere que hayan llegado a la capital y sus alrededores, aunque antes sí que era habitual que cayeran. Empezaron a caer los copos al principio muy lentamente pero según iba transcurriendo la mañana iban cayendo en abundancia y rápidamente nos cambió el paisaje tapizándolo todo en un color blanco esplendoroso y bello, pero también el suelo en muchos sitios se transformó en un gran peligro según iba avanzando el día (la prueba de ello es que nuestro betetero Gregorio resbaló cuando iba caminando y se ha hecho daño en la muñeca). Hacia el mediodía continuó aún nevando aunque más lentamente para luego retomar con más fuerza la nevada por la tarde.

              Antes de que cayera tanta nieve, a lo largo de la semana Enrique nos había propuesto hacer una ruta por Patones para el sábado día 10, pero por inclemencias del tiempo se tuvo que suspender y nos quedamos todos en casita con ganas de bicicleta pero también admirando y recreando nuestros sentidos por el espectáculo que nos ofrecía la nieve.

             Ese mismo sábado por la tarde Enrique volvió a proponer para el domingo, día 11, el hacer una ruta de 50 km. partiendo de Pozuelo de Alarcón hasta Torrelodones y vuelta al punto de partida, pero al parecer no sé si se habrán apuntados muchos, por lo que es por mi parte yo decidí hacer otra cosa para mí más simple y sencilla, que era el hacer esos mismos 50 km. pero en el Parque de Polvoranca (el PdP). Este Parque pertenece a Leganés, pero se encuentra próximo de las localidades de Fuenlabrada y Alcorcón. En la Edad Media existía aquí en esta misma zona un pueblo llamado Polvoranca con una iglesia llamada de San Pedro -conocida en la actualidad como la Ermita de Polvoranca-, y que aún se pueden ver sus ruinas, pero en esa época como en muchas otras zonas de Europa quedó asolada por la peste y desaparecieron todos sus habitantes.

                                                          

                                      Vista del arroyo de la Recomba y las ruinas de la iglesia de San Pedro

             Muy cerca de estas ruinas, se encuentra una pequeña laguna natural y que ya existía antes que se rehabilitara este espacio natural, repoblando con especies autóctonas y otras. Cuando llueve suele formarse multitud de pequeñas lagunas y charcas que se forman entre el retículo de caminos existentes al norte de Sisones, junto con una balsa muy extensa que aparece en años lluviosos más allá del área que ocupa el parque, al oeste del mismo y al sur del aparcamiento de Alcorcón. Esta balsa, aun fuera del parque, mantiene unión física e hidrológica con las del borde del mismo, además de multitud de aves acuáticas migratorias. No tienen vegetación palustre pero el complejo multilagunar aparece en territorios poblados por Pino piñonero Pinus pinea además de algunas especies exóticas y el lagunazo se establece sobre una llanura cerealista.

              Dejando la historia aparte, tengo que contar mi experiencia que por primera vez en mi vida he tenido, hoy domingo día 11 de enero de 2009, y ha sido rodar con una bicicleta por la nieve.

              Cuando he salido esta mañana no me esperaba lo que me iba a encontrar en el PdP, e iba tan alegremente disfrutando con mi treck, pero eso sí con un frío de narices, pero como iba muy bien abrigada apenas lo notaba y, además, cuando se disfruta pedaleando no notas ni sientes nada de lo que te incomode.

              Al llegar al PdP, mis sentidos han sufrido un auténtico estupor al ver que todo el perímetro de circulación estaba como si lo hubiesen asfaltado con un producto blanco y completamente tapizado de nieve, y todo el Parque resplandecía por la blancura. Al principio, he comenzando a rodar con prudencia a una velocidad de 15 km. de media, y tal era mi sorpresa que esto tenía que quedarse reflejado para recordar en el futuro, así que me he puesto hacer fotos con mi teléfono móvil, pero a continuación he pensado ¿por qué no llamar a mi apoyo logístico Marcial, y le animaba a que viniera y así hacer unas fotos?, dicho y hecho, lo cual él raudo y veloz se ha presentado en el PdP.

               Mientras que venía, yo he seguido rodando con la bicicleta por la nieve y la verdad, qué experiencia más fantástica y emocionante, y que a medida que iba pedaleando me he ido animando y le he ido dando más velocidad a la bicicleta hasta ponerme con una media de 19, 20 y 21 km.

              Este Parque que le hemos convertido entre muchos en un lugar muy concurrido del deportista, tanto a dos ruedas como aquellos que hacen footing o simplemente caminar en todo su perímetro. Se trata de un circuito bastante fácil por lo que respecta al uso de la bicicleta, pero que viene muy bien para coger fondo; también es fácil ver como sin conocernos intentamos competir entre nosotros y que muchas veces sin querer hemos hecho muchos amigos.

              Al llegar Marcial al PdP me ha llamado por teléfono y he salido a su encuentro, y enseguida hemos empezado a buscar sitios y puntos buenos para iniciar las sesiones fotográficas: unas pedaleando en mi treck, otras, parada y con la bicicleta. Y hay una de ellas que está muy bien, pues al fondo se ven los picos nevados de las montañas, otra al lado de la Laguna de Mari-Pascuala, que es un lago artificial.

              Una vez terminada las sesiones fotográficas, he continuado pedaleando alrededor del Parque, y parece mentira cómo a primeras horas de la mañana estaba completamente tupido de nieve y a eso de las 13 h. ya había amplios trozos que habían desaparecido la nieve y te encontrabas con un suelo embarrado, encharcado y de todo,  llegando finalmente rebozada de barro a casa. Al final los kilómetros que yo había proyectado hacer de 50 se han quedado reducido a 40 aprox., debido al tiempo utilizado para las poses fotográficas con el ánimo de dejarlo plasmado en la historia de los beteteros, en este caso la betetera Lady Treck en la Nieve.

 Rosa.