Puerto de Los Leones

 

 

El sábado día 10 de julio, decidimos hacer una ruta hacía el Puerto de los Leones desde Collado Villalba, y nos pusimos de acuerdo para salir desde la archifamosa rotonda llamada por todos nosotros como la “Sopa Boba”, fijando como hora de salida a las 9,00 de la mañana. Acudimos a la misma: Juanjo, Carlos, Antonio y Rosa.

 Después de saludarnos con un poco de cháchara, decidimos continuar con la misma pero montando en bicicleta que parece que se hace más amena, a la vez que ganamos tiempo.

De momento el camino es normal, pues parece que no estamos subiendo, pero en realidad vamos ganando altitud a medida que avanzamos y pronto nos encontramos en Los Molinos y una vez pasado el mismo, llegamos a un punto en donde tenemos que dejar de hablar y concentrarnos en una pequeña subidita con regueros, piedras y toda índole de dificultades para hacernos más dura la ruta, la cual nos va a llevar hasta las vías del tren que para poder cruzarlas tenemos que desviarnos a nuestra derecha y pasar por un pequeño túnel que recientemente han construido.

  Una vez pasado el túnel, seguimos ascendiendo hasta llegar a un paso en donde tenemos que abrir una cancela (que como siempre le toca a Juanjo) para seguir nuestra ruta, la cual nos llevará a una subidita con un alto desnivel y lleno de piedras; es decir una auténtica “trialera”, cortita, pero dura y emocionante que te anima a superar el reto que se te presenta, la cual todos conseguimos subirla. A lo largo de este trayecto y hasta alcanzar la carretera a la altura de la “Casa Tere”,  vamos divisando por nuestro lateral izquierdo las vías del tren que pasan por los diferentes pueblos de la sierra, como asimismo la famosa “Presa del Bocao”. Se trata de una pequeña presa que fue medio derruida en la época de la “guerra civil” por el impacto de un “obus”, y se llama así porque explotó en todo el centro del murallón de contención del agua, produciéndose un boquete con forma de mordisco.

 Cuando llegamos a la carretera nos queda aún por recorrer un kilómetro y medio por el asfalto hasta alcanzar el “Puerto de los Leones”, y con cuidado y en fila de “a uno” vamos ascendiendo hasta culminar el punto, cruzamos y antes de tomar la carretera del Puerto de La Mina, hacemos una paradita en el restaurante para tomarnos un refrigerio que nos supo delicioso y aprovechamos para hacernos unas fotos para inmortalizar el momento. Además de las fotos de nuestra cuchipanda, Antonio empezó a preparar la cámara para tomar esos momentos emocionantes de la bajada que nos hace olvidar el esfuerzo realizado en la subida.

  Una vez todos preparados, comenzamos a descender de forma vertiginosa y disfrutando del paisaje, de los distintos perfumes de la naturaleza y los sonidos que nos ofrece la montaña. Juanjo, como siempre, nos hace descubrir pequeños rincones y senderos que hacen que nuestro descenso sea más enriquecedor, así que nos dirigió hacía un sendero plagado de pinos muy voluminosos que parecían que cambiaban de sitio para confundirnos en donde dirigir nuestra bicicleta y con subiditas y bajaditas como si fueran olas. Fueron unos momentos fantásticos que hicieron alucinar nuestros sentidos, y así lo demuestra la dirección del enlace que a continuación os escribo, ya que nuestro amigo Antonio ha hecho un trabajo extraordinario de grabación y composición:

Rosa

 

Perfil de la ruta