Segovia II

 

 

Como no hay una sin dos, como dos sin tres, el sábado pasado mis buenos y excelentes amigos de BTTEXPLORER programaron para éste del día 14 de agosto, y además fresquito, que nos fuéramos a Segovia desde Villalba pero bajando desde los Montes de Valsaín por otra variante de los mismos. La propuesta era ir hasta el Embalse de Puente Alta o más conocido como el Embalse de Revenga y desde ahí dirigirnos hacia Segovia. Pero las cosas del destino hacen que al final no salgan todo lo bien que deseamos y el desvío que tomamos resultó ser tan hermoso y fascinante que no importó en absoluto, pues recorrimos unos senderos y caminos verdaderamente de “selva amazónica”, por la abundancia de vegetación que nos íbamos encontrando.

 Se fijó el punto de kdd en Villalba, en el Parque de La Coruña, a las 8,30 h. AM. Acudimos a la misma: los proponentes, Juanjo y Enrique, Elena (esposa de Enrique) y Rosa. Elena a la que todos abrazamos efusivamente, porque hacía mucho tiempo que no nos acompañaba a nuestras aventuras bicicleteras y tuvo que venir bajo la amenaza de Juanjo que a continuación transcribo:

 “Enrique respecto a Elena coméntala que venga y si no nos acompaña iremos a darla una serenata nocturna seguro que los vecinos nos apedrean pero conseguimos nuestro propósito.”

Después de saludarnos, inmediatamente nos pusimos a pedalear en dirección hacía nuestra hermosa Sierra de Guadarrama, y durante el camino como no podía ser menos, íbamos entretenidos charlando contando todas las incidencias acaecidas, novedades, problemas, problemillas y todo lo que se nos podía ocurrir, y así sin darnos cuenta pasamos por Los Molinos, a continuación por Cercedilla, y desde aquí nos dirigimos hacia la “calzada romana”, una vez dejada la misma, enfilamos hacia la “cuesta de los caballos”, es pequeñita pero ¡caramba!.

 A continuación enlazamos con el puerto de La Fuenfria, primero rodando sobre el asfalto y poco tiempo después por el camino de tierra. Hasta el puerto de la Fuenfria pasamos por varios puentes por donde circulan varios arroyos a lo largo del mismo, así como el arroyo de Marichiva, del Atajo de los Pícaros, el de la Navazuela. En este último se encuentra la Ducha de los Alemanes, que es una cascada muy visitada por su belleza.

Pronto vamos llegando al “Mirador de los Poetas”, y a partir de aquí el tramo se suaviza bastante e incluso con una pequeña bajadita durante unos cuantos metros que nos hará tomar fuerzas para continuar el ascenso hacia el “Mirador de la Reina”, en donde paramos para tomar algo, hacernos unas fotos y seguidamente descender hasta la “Fuente de la Reina”, y nada más bajar 300 metros, tomamos el camino que se encuentra situado a nuestra izquierda y por el que transcurre trozos de la todavía existente “calzada romana”. Una vez que hemos llegado a la mencionada fuente, paramos para hacer acopio del agua necesaria para el resto de la ruta.

Seguimos descendiendo hasta un punto de los Montes de Valsaín en donde hay una pradera, y por la que tomamos a nuestra izquierda un sendero que nos introduce en la masa forestal de los “pinos de Valsaín”, que según nos comenta Juanjo nos llevará al Embalse de Revenga. Vamos bajando, subiendo, bajando y subiendo y llega un momento que parece que nos hemos perdido, así que a continuación tomamos un camino de tierra por el que se nos aparece como si fuera una pared, pero lo subimos. A continuación observamos que el camino se desdobla en dos, por lo que Juanjo empieza a dudar y decidimos continuar recto, mientras tanto divisamos no muy lejos de nosotros a un joven corzo, es tan joven que se parece al bambí de las películas de niños; así que entre la frondosidad de estos Montes, así como los helechos que cubren por completo la tierra y la fauna de estos parajes, hacen del entorno un lugar de extraordinaria belleza.

                                       Un pequeño apunte como siempre hacemos en nuestras crónicas:

 

         Los estudios realizados sobre el nombre de “Valsaín” no se ponen de acuerdo sobre su origen, existen diversas hipótesis: Celtibérica, romana, o en el nombre del propietario del valle tras la repoblación de la tierra de Segovia en el año 1088, “Val Savín”. Independientemente de todas estas teorías, lo cierto es que en casi todas se ponen de manifiesto que el nombre del lugar expresan claramente su entidad geográfica: el bosque.

          Los romanos denominaron seguramente “vallis sapinorum” a este valle, no como “valle de los abetos” sino como “valle de los pinos utilizados para la construcción” al ser pinos altos y rectos idóneos para este tipo de actividad.

          No siempre se puede hablar de que los mencionados montes tuvieran el buen aspecto que hoy presentan, ya que el hacha, el fuego y el ganado los fue mermando poco a poco. Durante muchos años se practicaron en el mismo talas indiscriminadas; sin embargo, en la actualidad, ya lo hemos contado en otra ruta también sobre estos montes, la explotación de los mismos, así como su conservación y mejora del hábitat de las diferentes especies de flora y fauna, ha sido posible gracias a una adecuada planificación forestal sostenible con otros aprovechamientos y usos tradicionales.

          Es un árbol de tronco cilíndrico esbelto y recto, llegando alcanzar alturas superiores a los 40 metros y más de un metro de diámetro. Su corteza se caracteriza por las diversas tonalidades de color rosa en el tercio superior y que contrasta con el verde de sus hojas, lo que le proporciona una gran belleza, además de la calidad de la madera, cuya explotación está enfocada para su aprovechamiento y conservación de la naturaleza.

          El sistema de cortas se aplica sobre sucesivas pequeñas superficies no contiguas, lo que genera una masa irregular equilibrada con ejemplares de todas las edades; sin embargo, no todas las parcelas se destinan a la explotación. La edad de corta del pino silvestre es alrededor de 120 años.

 

Después de este paréntesis sigo contando y al llegar a un determinado punto divisamos a lo lejos el Embalse de Revenga, por lo que al parecer teníamos que haber tomado el camino que se encontraba a nuestra izquierda. No obstante, este mismo nos podía llevar perfectamente al destino que no era otro que Segovia, así que continuamos nuestra ruta hasta que fuimos poco a poco dejando el bosque y entrando en una zona sin arboleda desde donde divisamos a la perfección la imagen de la MUJER MUERTA que nos ofrece las montañas que hemos ido dejando atrás.

 Seguimos descendiendo de manera suave y poco a poco nos fuimos aproximando hacia la estación del Ave, atravesándola por un puente que se alza en la misma, y continuar nuestra ruta hasta la vieja estación de trenes de Segovia.

  Finalmente, dimos por concluida la ruta en el Restaurante situado enfrente de la vieja estación, en el mismo lugar que el año pasado, decidimos comer y el dueño nos dejó que guardáramos en su garaje las bicicletas.

  Pero este año nos tocaba hacer el regreso en tren, así que una vez que comimos nos fuimos a la terraza en el exterior a tomar unos refrigerios. Mientras hacíamos tiempo hasta la salida del tren, vimos aparecer a un grupo de bikers, dos chicos y dos chicas, que ya nos habíamos visto en el Puerto de la Fuenfría y estando esperando en la estación coincidimos también con otro grupo de cinco o seis chicos que vimos en el mismo lugar, tanto con unos como con otros cruzamos saludos y cambio de impresiones.

 Una vez llegado el tren subimos al mismo y hasta Villalba nos resultó un trayecto muy agradable. Durante todo su recorrido, además de hablar de múltiples temas, Juanjo y Enrique empezaron hacer propuestas de rutas para el sábado siguiente, porque éste de fecha 14 de agosto quedaba concluido.

 Rosa