Sierra de Urbasa

 
 

1ª Bicicletada Bttexplorer: Sierra de Urbasa Noviembre 2005.

Por razones laborales y por liberarnos del estrés, Elena y yo decidimos viajar el sábado 30 de Octubre, en lugar del viernes 29, y así poder preparar tranquilamente la caravana con todos los apechusques necesarios, así que el sábado en la mañana salimos hacia la sierra de Urbasa, para encontrarnos con Emilio, Mar y Raúl, que aprovechan la mañana regalándose una bicicletada según nos contaron después.

El viaje también fue disfrutado, pues decidí ir por Soria, el Puerto de Piqueras, Logroño y finalmente Estella-Lizarra para llegar al camping situado en pleno corazón del Parque Nacional Sierra de Urbasa, todo un lujo. 

Llegados al camping y mientras estábamos preparando la acampada, llegan Emilio, Mar y Raúl de su bicicletada. Tras los consabidos saludos quedamos visitarles en su alojamiento, un palacete regentado por un matrimonio belga que ha emigrado de su país de origen en busca de una naturaleza encontrada en Navarra.

 Llegamos a la casa y encontramos que todo lo comentado acerca de la casa es cierto. La casa es un palacete, de muros de 1 metro de ancho, repleta de libros, discos, CD´s...Una maravilla. Nos tomamos una cervecita ofrecida por Emilio y nos vamos a cenar a un pueblo llamado Lacar (también Yerri) en un restaurante llamado La Bodega.

Encontramos el restaurante tras indicaciones muy amables de un aldeano y después de dudar un rato, porque siguiendo dichas indicaciones llegamos a una nave que era a todas luces una bodega, pero no de venta, sino de fermentación del mosto, es decir, una bodega donde se hace vino. Llamamos tímidamente y he aquí que sale un hombre vestido con el típico traje blanco de los cocineros.

Bueno, ahora parece que esto empezaba a cuadrar. El hombre muy amable nos invita a entrar, y tras comprobar la reserva hecha anteriormente nos señala nuestra mesa y nos indica que cojamos las inmaculadas copas. Obedecemos y le seguimos hasta una habitación contigua donde aparecen dos barriles grandes y uno mas pequeño, y cada uno de ellos con un grifo.

Nos explica que el primero de los barriles grandes contiene un vino joven del año, que el segundo contiene un Cabernet y que el tercero, más pequeño, tiene un crianza. Y dicho esto nos invita a probar cada uno de los tres para elegir el vino que queremos cada uno de nosotros para acompañar la cena, pues en la mesa hay unas jarrillas de barro que podremos rellenar cuantas veces queramos. Dicho esto así y tras mirarnos asombrados, probamos los tres y elegimos mayoritariamente el Cabernet. (En este punto se me retiran definitivamente las ganas de pedir una coca-cola light por puro pudor e inteligencia)

Bueno, mucho rollo para únicamente haber descrito el comienzo de la primera cena, pero lo que siguió fue, sencillamente, espectacular. El menú consistía en una colección de entrantes ya fijados, a cual mejor y un segundo a elegir entre varias opciones. Para los jóvenes (ya mas que niños), un menú de su gusto, pero los cuatro adultos elegimos sin dudar el chuletón de potro, a ver que tal sabe, y os aseguramos que muy bien.

Tras la comilona, un postre, los cafés, la animada charla y ahora no recuerdo si cayó también un pacharán, nos retiramos a dormir, plenamente satisfechos.

El domingo había una previsión de lluvias, por lo que no llovió, pero ya habíamos hecho el plan de hacer andando el camino que lleva desde Baquedano hasta el nacedero del rió Urederra, junto con Javi, hermano de Emilio y ocasional compañero nuestro de bicicletadas, Cristina, su pareja, y Anubis, su feliz perro.

Los paisajes espectaculares, hay dos fotos de muestra del río, pero en ocasiones había exceso de gente. "...Bueno, esto es de todos...así que vayansé, que ahora estamos nosotros, cohones...:-))"

 Claro, tras la caminata había que comer, que no es cosa de morir de hambre, así que Emilio nos lleva a Errauz (creo) como si tuviera un navegador en su cabeza. El tío se metió en un pueblo olvidado del mundo, giró en la primera a la derecha, después recto, luego izquierda, ahora el camino asfaltado...¿? Yo no entendía como podía ir clavando el recorrido que el TOM TOM me iba diciendo a mí...y no se perdió el tío. Debe ser que no tiene ningún botón, ó sólo uno. Yo me habría perdido incluso con GPS, Navegador, seguimiento satelital y un asesor de la NASA sentado en el asiento de atrás con los niños (jóvenes quise decir).

Entramos en un primer restaurante y nos dijeron que sin reserva nanaí, así que en el segundo cambiamos de táctica y preguntamos directamente donde nos sentábamos para comer. Nos indicaron que en el comedor, así que entramos. La primera dificultad había sido vencida. Pero quedaba una segunda. Un camarero que nos dice que no hay sitio.

- "..Pero nos han dicho que entremos".

- " Si, pero no puede ser. No tengo comida".

- " Da igual, cualquier cosa.."

Después de una negociación y con la interjección de la dueña del restaurante (ya se sabe que el ojo del amo engorda el caballo) nos acomodan en una mesa y esperamos la carta.

Alubias blancas para chuparse los dedos y no se que más. Ahora bien, esta vez si que hubo pacharán, seguro, y sobremesa hasta casi el anochecer. Y una vez anochecido, paseito por el pueblo y alrededores, jugando con los niños (jóvenes quise decir), como niños (niños quise decir), a "tu la llevas", pero ojo, no valía devolverla eh???

Tras una estupenda tarde decidimos que cada mochuelo a su olivo y que al día siguiente, si no llueve, salimos en bici.

La noche fue lluviosa, pero lluviosa, lluviosa, lluviosa, tanto que yo pensé que la caravana saldría flotando en algún momento. Sin embargo la mañana amaneció con nubes altas y temperatura templada. Un lujo.

Reunidos en el camping y tras la preparación de las bicis, salimos todo el grupo a intentar dar un rulillo circular de 50 Km. Imposible. Las fotos muestran una mínima parte de la belleza de los hayedos cubiertos de hojas, de las praderas cubiertas de verde, de los acantilados..., en fin, imposible pedalear más de 20 minutos seguidos sin parase a contemplar el paisaje, a explorar alguno de los innumerables hoyos gigantescos formados por la acción del agua a lo largo de miles de años, a jugar con las roderas y zanjas llenas de agua y barro pero cubiertas de hojas que las hacían invisibles, comprometiendo el equilibrio, etc, etc, etc.

Los niños felices, metiéndose y remetiéndose en charcos, vaciándolos de agua, mojándose, empapándose...Una verdadera locura.

Comimos en el mirador de Pilatos disfrutando al tibio sol del paisaje de paredes verticales de casi 600 metros y del vuelo de decenas de buitres, y tras la comida proseguimos un rato nuestra ruta hasta que decidimos dar la vuelta, pues no nos sedujo la idea de perdernos de noche en esos bosques y sin embargo si nos sedujo la de regalarnos una (otra) cena espectacular, con visita incluida, a Estella.

Así que tras adecentarnos nos encontramos en Estella, cuyo centro histórico visitamos, y donde compartimos otra suculenta cena acompañada de una buena charla, buenas viandas, buen café... y buen pacharán J

Y con esta dimos por terminado el fin de semana para poder regresar a casa, con el recuerdo de un fin de semana lleno de momentos agradables.

Enrique Ortega