Sierra Espuña

 

 

El dia amanece nublado, mejor que mejor, de esa forma nos castigara menos el sol.

Montamos las bicis en los coches y salimos dirección Totana. Juan, Fulgen, Mariano (nuestro guía) y yo nos disponemos a realizar una de las múltiples rutas que se pueden hacer por esta hermosísima sierra.

 El parque regional de Sierra Espuña  tiene  una extensión de 17.804 hectáreas y presenta una topografía muy accidentada, es atravesada de este a oeste por el río Espuña si bien su curso no es permanente.

En el sotobosque podemos encontrar el lentisco y el enebro y en las cumbres la sabina negra. Pero lo que mas caracteriza  a Sierra Espuña son sus bosques de pino carrasco, debido  a la tarea de reforestación  llevada a cabo en el siglo XIX y promovida por el ingeniero de montes Ricardo Codorniu, con el fin de combatir el desastre producido por la riadas que asolaban Alhama y Totana.

Su máxima altura es el Morron de Totana con 1.585 metros.

Entre su fauna podemos encontrar el jabalí, el zorro o el tejon y una especie endémica “la ardilla blanca de Sierra Espuña”, reptiles, como la culebra de herradura o el lagarto ocelado y rapaces como el cernícalo, el halcón y el águila perdicera.

Sus pistas estan prohibidas a vehículos a motor por lo que resultan especialmente atractivas para recorrerlas en bici.

Ya estamos en marcha circulando por las calles de Totana y tomamos la carretera que corre paralela al trasvase Tajo-Segura que por cierto lleva poquísima agua. Tras unos kilómetros de suave pedaleo abandonamos el asfalto por una estrecha senda en subida, con docenas de revueltas a 180 grados, esta adornada con bonitos escalones de piedra y raíces, que nos obligan a ser muy técnicos en los giros para no tener que echar pie a tierra o lo que es peor dar con los huesos en el suelo, de hecho algún componente del grupo siente en su carne la dureza de estas piedras.

Poco a poco vamos ascendiendo entre densos pinares y por fin coronamos. Las vistas son espectaculares vemos al fondo el Morron de Cejo Negro con sus 1.200 metros de altura  totalmente rodeado de pinares y vegetación.

Iniciamos el rápido descenso, dejando a la izquierda el Morron Redondo de 883 metros y a la derecha el Morron Largo de 908 metros.

 Tomamos la pista  en bajada del Algarrobo, es muy ancha y te permite elegir bien la trazada aunque  en algunas curvas tenemos que “echar el ancla” pues  el piso de gravilla hace

 

 que el tacto de la rueda delantera sea delicado. Bajamos en un visto y no visto y de nuevo por un corto tramo de carretera llegamos a los coches, montamos las bicis en la baca y  salimos camino de Mazarrón.

Vamos en el coche comentando la ruta cuando se produce el susto del dia, al salir de una rotonda la bici de Fulgen arranca los soportes de la baca, en plena autovía y sale dando tumbos, como si tuviese vida propia, en su loca carrera atraviesa la autovía de parte a parte, afortunadamente ni un coche circula por allí a esas horas, el accidente se salva con el sillín, el manillar y la maneta del freno delantero rotos e inservibles, el resto de la bici intacto. El coche aunque parezca increíble no tiene ni un arañazo.

Necesitamos un buen rato para recuperarnos y no paramos de pensar en lo que habría ocurrido si la bici hubiese impactado con otro vehiculo, en fin que después de esta experiencia creo que tardare bastante tiempo en llevar bicis en la baca del coche, prefiero no tentar a la suerte.

 

 

 

Perfil y mapa de la ruta