Subida por el Camino de Smitchd

 

               Enrique propuso para el sábado con fecha 11 de julio de 2009, hacer una ruta dividida en dos fases:

                  

-   Primera fase: Subir desde la “Calzada Romana” (Cercedilla) hacia el Puerto de la Fuenfría y desde allí enlazar con el “Camino Schmid” y subirlo hasta el Puerto de Navacerrada.

-   Segunda fase: Bajar desde el Puerto de Navacerrada por el “Monte El Calvario” hasta la altura de los Valpurgis y a partir de este punto desviarnos hacia “La Barranca” para terminar en donde habíamos empezado –Cercedilla-.

                   Se fijó como punto de Kdd en el Polideportivo de Fernández Ochoa de Cercedilla, a las 9,00 h. AM, acudiendo al mismo: Juanjo, Enrique, Elena, Carlos y yo (con mi manager y apoyo moral  –Marcial-). Yo llegué un cuarto de hora más tarde por problemas logísticos en la llegada al punto, por lo que entre los saludos de rigor y sacar bicicleta, estaríamos poniendo los pies en los pedales más cerca de las 9,30 h. que de las 9,15 h., con lo que ya teníamos media hora de retraso para efectuar la salida.

                   Así que entre mi retraso y Carlos que tenía necesidad de llegar a las 13,30 en el punto de la Kdd, al final nos pusimos de acuerdo que según el tiempo que tardásemos en hacer la primera fase, haríamos o no la segunda fase. Pues así nos pusimos rumbo a conquistar las alturas montañeras de nuestra sierra madrileña.

                   Desde el polideportivo nos dirigimos atravesando parte del centro urbano de Cercedilla en dirección hacía la “Calzada Romana”, subir por la Cuesta de los Caballos y enlazar con el Puerto de la Fuenfría. Durante el trayecto íbamos charlando muy animadamente de múltiples cosas, de vez en cuando caía algún chistecillo, otras relacionadas con el mundo laboral en plan graciosillo y de muchas cosas más, mientras tanto íbamos disfrutando del paisaje, la temperatura y de todas las bellezas que nos brinda la naturaleza. Y así fuimos llegando hasta el punto en donde el Puerto de la Fuenfría se conecta con el “Camino Schmid”.

                   Aquí nos detuvimos para tomarnos, unas barritas energéticas, las galletas de limón de nuestro querido, amigo y entrañable Juanjo, refrescarnos y cotorrear un poco con chistes incluidos, como no podía ser menos. Mientras que estamos de charla observamos que muy cerca de nosotros hay unos caballos y una yegua blanca preciosa y de repente vemos que pone patas en polvorosa.

                   Terminamos nuestro descanso y nos subimos a las bicicletas para continuar nuestra ruta tomando el “Camino Schmid”,  y nada más empezar a rodar por el mismo, nos detuvimos en una fuente para aprovisionarnos de agua.

                   El “Camino Schmid”, ya lo hemos contado en otra crónica -concretamente en la de “La Subida a la Bola del Mundo”-, recientemente ha sido objeto por parte de la Junta de Castilla y León de hacerlo más transitable para todo el mundo en su 50% de recorrido, lo que ha dado lugar que ahora eso parece la M-30 en hora punta, pues tal es la afluencia de público que llega a ella, no sé si para bien o para mal, porque ya sabemos lo que pasa cuando hay una masificación humana, pues muchos no son conscientes de sus actos -o sí lo son- y pueden degradar la belleza del entorno.

                   Fuimos subiendo dicho camino como pudimos, pues había muchos sitios que nos hacían poner el pié a tierra, unas veces por piedras, por raíces y otras porque nos cruzábamos con mucho senderistas acompañados con sus niños pequeños y otros muchos más también con sus perros; pero también nos topamos con una excursión de chavales atentos a las explicaciones de un monitor.

                   Después de superar todas estas dificultades, pudimos llegar finalmente al Puerto de Navacerrada más contentos que unas castañuelas.

                   A partir del Puerto de Navacerrada, observamos que no nos iba a dar tiempo hacer la segunda fase, así que iniciamos nuestro descenso por la carretera hasta el punto en donde comienza el “Monte El Calvario”. El “Monte El Calvario” que ya lo hemos subido varias veces, ahora cuando iniciamos su descenso es cuando nos damos cuenta la pendiente de inclinación que tiene y que se encuentra agravado por las múltiples piedras en sus dos últimos tramos de subida y que al bajarlo nos hace llevar los brazos con mucho traqueteo por las mencionadas piedras, es tal atención que tengo que prestar al camino por dónde debo rodar la bicicleta que pierdo de vista al grupo y me paso de largo la curva en donde debo girar para seguir descendiendo en dirección al “Pino Encadenado” (la verdad es que estaba un poco escondida la curva y era fácil de pasársela de largo). Con lo cual yo me pongo a pensar si es que iba demasiado despacio como para no ver ni rastro del grupo, y ya había hecho un buen tramo en bicicleta y empecé a subir una cuesta y me pregunto ¿cómo es que subo ahora, si todo el camino que queda es descenso solamente?. Me parece que algo no iba bien, y esto que oigo sonar el teléfono, que era Juanjo el que llamaba y después volvió a llamar Enrique; así que vuelta para atrás, que con las indicaciones dadas por los mismos y las de unos senderistas que había adelantado pude finalmente tomar el camino correcto.

                   Con todas estas incidencias, finalmente pudimos llegar sanos y salvos al punto de kdd del Polideportivo en un tiempo bastante bueno, concretamente estábamos llegando a las 12,45 h. con tiempo suficiente para poder degustar unas deliciosas cervezas con y sin alcohol y comentar la ruta, a pesar de no haber podido hacer la segunda fase, espero que se proponga para un futuro porque merece la pena hacer la segunda fase, tal y como se había propuesto.  

 Rosa

 Perfil y mapa de la ruta