Sauca - Escariche

 


 
 

Tras una semana de muchas dudas de si vamos a Cuenca o a Guadalajara la balanza cae del lado de la alcarria  y allí que nos vamos, el barro está garantizado.

Tras unos 120 kilómetros de aproximación por carretera nos reunimos los tres coches Luisen  que ira con Isma, Antonio con Beto y yo que en esta ocasión voy en solitario.

Rápidamente nos metemos en pista y efectivamente  todo está en su punto, el barrizal y los charcos están servidos.

Hace un día fresco pero soleado, pero la noche ha debido ser "fina" pues muchos charcos están helados. No llevamos ni diez minutos de ruta y los coches ya están cubiertos de barro. El terreno en algunos puntos es muy deslizante y Antonio nos ofrece una exhibición de cómo ir con el coche de lado por una pista.

Pasamos por el embalse de la Tajera que se encuentra prácticamente vacío, solo lleva agua el regato del río que lo alimenta, en algunas zonas se ensancha, pero como digo prácticamente vacío. Visitamos la urbanización que se construyo para disfrute del embalse y da pena ver los accesos, la pista de tenis y sobre todo las casas abandonadas y destrozadas que en su día seguro fueron la ilusión de algunas familias.

Buscamos un lugar al abrigo de un fuerte viento que se ha levantado y nos tomamos un aperitivo que es casi una comida.

Visitamos una ¿especie de castillo? no sabría como definirlo excavado prácticamente en su totalidad en la roca, el conjunto es de un dudoso buen gusto arquitectónico pero ahí esta. Supongo que al dueño tampoco debió gustarle demasiado una vez acabada su obra pues esta a la venta.

Al lado hay una pequeña cascada, el verde de la zona salpicada por el agua contrasta con el marrón de las plantas secas y el gris de las piedras que la rodean.

Estamos subiendo una preciosa trialera y literalmente me trago un pedrusco con la rueda delantera izquierda, el muy puñetero estaba escondido detrás de unos matojos.  No se ve nada dañado excepto claro el paralelo que se ha ido a tomar vientos y que me obliga a llevar el volante ladeado.  Pero los males nunca llegan de uno en uno. Al cabo de un buen rato de circular por charcos que más parecen vadeos se me encienden todas la luces de la electrónica del coche ¡maldita electrónica! lo miro todo, apago, reviso, enciendo pero nada aquello no se apaga de ninguna manera, Beto me comenta que una vez en su coche le paso algo similar  al pasar por un charco con su coche. Desconectando de la batería solo el borne negativo y manteniéndolo así durante unos minutos se le soluciono el problema.

Es hora de comer de modo que paramos en una explanada y después de ponernos ciegos desconecto la batería, dejo reposar el coche unos minutos (parece ser que para que los condensadores se vacíen) y ¡Voila! el problema está resuelto y todo vuelve a la normalidad. Excepto el volante que tengo que seguir llevándolo torcido... claro la electrónica no llega a tanto.

Parece que ha llegado la hora del bricolaje y Antonio nos muestra un invento para auto rescatarse.

Es casi imposible describirlo y nadie tuvo la precaución de tomar una foto. Básicamente son dos llantas, una por rueda, pequeñas (como de remolque) que actúan como un tambor donde se enrollara la cuerda cuando el vehículo traccione, previamente habremos amarrado la cuerda a cualquier tipo de ancla, árbol, coche etc., etc.

 A estas llantas se le han soldado unos garfios que entran en las llantas del coche atascado. La rueda del coche al girar enrolla la cuerda y el coche saldrá como si le estuviese tirando un  cabestrante. Recuerda vagamente a esas piezas que llevan algunos coches para instalar de forma rápida las cadenas de nieve.

No me parece un sistema muy fiable y desde luego a los palieres a los que les toque hacer de winche no les arriendo la ganancia. Por otra parte solo vale para ese coche pues los garfios están diseñados para esa llanta en concreto.

Continuamos camino por algunas pistas muy rápidas de gravilla y bien hidratadas donde da gusto ir deprisa. Lo bueno también se acaba  y hemos llegado al fin de la ruta, limpiamos un poco las matriculas, los pilotos y los faros, pues los coches parecen zombis recién salidos de sus tumbas.

En fin que un día mas de buen 4x4 en compañía de buenos amigos que además se  conocen la zona como la palma de su mano.

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