Tragacete Sur Marzo 2013

 


 
 

Tras no pocas convocatorias frustradas por fin podemos disfrutar de una salida a Cuenca. En principio seremos tres coches. El Patrol, (Luisen e Isma) el Defe (Pina y Kangu) y el Toy (Alberto y yo mismo).

Inevitablemente el madrugón es importante pues queremos empezar la ruta sobre las 9,30 de la mañana.

A la altura de Tarancón una llamada por teléfono nos da la mala noticia del día, el Defe de Pina tiene avería, la centralita del coche está llena de aceite y da fallos por lo que se vuelven a Madrid, empezamos bien.

Nada más arrancar la ruta el barro hace acto de presencia, resbaladizo como nunca y a medida que vamos tomando altura el manto de nieve que cubre la montaña se va haciendo más espeso. Está nevando muy débilmente y así estará prácticamente todo el día. A 1.600 metros la nieve ya lo cubre todo, dificultando encontrar los caminos, de hecho vamos circulando por uno que corre paralelo a nuestros puntos, "el teóricamente bueno" no está a más de 50 metros, pero es imposible localizarlo.

Hacemos cumbre. Fuera estamos a cero grados y corre un viento que hace que la sensación térmica sea de cinco bajo cero. Tenemos que hacer un giro a derechas en bajada muy pronunciada, por suerte para nosotros Alberto se queda atascado en la nieve, justo al inicio de la curva y digo suerte porque en primer lugar el giro autentico esta veinte metros más  adelante, y en segundo lugar por que bajar por cualquiera de los dos sitios es muy complicado, por no decir imposible. El viento sopla desde la cumbre hacia las dos curvas en bajada y  ha dejado una capa de nieve de un metro. Si te quedas atrapado al principio de la bajada continuar hacia adelante pinta muy mal y lo de salir marcha atrás ni pensarlo. Pateamos el lugar y le damos mil vueltas al asunto y cuando ya estamos a punto de congelación decidimos buscar una escapatoria. Seguro que hemos tomado la decisión correcta no bajando, por esas dos pendientes con tan mal aspecto, pero lo de la escapatoria se convierte en una autentica pesadilla.

Hay que buscar un paso para cruzar la montaña, damos más vueltas que una peonza por caminos en los que a veces el barro y otras veces la nieve hacen que los coches hagan lo que les da la gana, (a pesar de llevar los tacos nuevecitos en las mud terrain) imposibles de controlar. Todos los caminos que vamos tomando bien nos alejan de nuestro objetivo, o simplemente terminan en preciosas barreras de reciente instalación que no permiten el paso.

En una de nuestros muchos intentos de encontrar el paso llegamos a un pueblito, más bien una pequeña aldea, perdida de la mano de Dios. La imagen es increíble, un puñado de viejas casas, un día gris, nevando levemente, caballos sueltos pastando en las verdes praderas, todo muy bucólico, pero... sus alrededores son el peor lodazal que jamás hemos visto, aun me pregunto cómo logramos atravesar aquello sin quedarnos hasta los mismísimos corvejones, definitivamente hay que creer en los milagros.

Al final  no queda otra solución que volver a descender la montaña por nuestros pasos hasta localizar una pista embarrada, ancha y súper divertida que nos llevara a...¡¡¡una nueva cerca de coto privado de caza!!!. Es tremendo, estuvimos justo en ese camino en febrero de 2012 y ya lo han cerrado.

En fin son las tres de la tarde y justo cuando nos hemos visto interrumpidos por la nueva cerca estábamos buscando un refugio para comer, pero nos da igual, ya no aguantamos mas, el estomago reclama su porción de combustible y se niega a continuar trabajando, de manera que de pie derecho nos comemos un bocata y de nuevo a buscar alternativas para continuar la ruta.

Encontramos la opción que nos interesa y nos metemos en la zona de los vadeos en los que en el 2012 había una capa de hielo de diez centímetros, ahora no hay hielo pero son vadeos mas profundos, el agua sube por los capos de los coches que da gloria, pero se pasan bien porque el piso es de piedra.

Llegamos al vadeo más largo uno longitudinal, por la derecha una nueva cadena corta el paso, por la izquierda lo han llenado todo de ramas y palos que dificulta casi por completo el acceso al río, pero además hay un escalón a la entrada que calculamos tiene más de un metro de agua y piso de limo, con el día que llevamos mejor no tentar a la suerte que hoy nos está siendo un tanto esquiva, damos media vuelta y por pistas rápidas llegamos a carretera y aquí se despide el duelo.

Seguramente es porque somos masoquistas, pero lo hemos pasado en grande tratando de solucionar los innumerables problemas que el día nos ha ofrecido, un día mas de buen 4x4 a pesar de los que (me reservo el adjetivo) ponen puertas al campo.

 

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