Túnez 2017


 
 

Día 1

 

Corre el mes de noviembre  y Paco me comenta la posibilidad de un viaje a Túnez en Semana Santa con el objetivo de alcanzar la que parece ser la   duna más alta del gran erg oriental, Sif es souane, solo conquistada por franceses e italianos. El viaje lo está preparando Lluis Rosa de Territori 4x4, no lo dudo y me apunto y Alberto también lo hace. Ya el organizador nos adelanta que es para gente que sepa moverse  por las dunas y que será lo más parecido a circular por el desierto del Awary libio, lo cual ya nos da la idea de que un paseo no será. Un vistazo a los  mapas y a algunos videos de You Tube y ya nos hacemos una idea de lo que nos espera.

Partimos de Madrid Paco y Emilio en el Mercedes G y Alberto y yo en el Toyota.

Viaje largo hasta Arles, con parada en Figueras para degustar unos cargolls a la llauna excelentes. Pasada la frontera soportamos  una parada de casi dos horas en un tramo de la carretera que está en obras y que casi nos hace perder los nervios.

Nos hospedamos en el hotel Ibis Budget de Arles, cenamos un poco de lo nuestro y a dormir.

 

Día 2

 

Salimos para Marsella y nos encontramos en el puerto con los que serán nuestros compañeros de viaje, no los conocemos de nada, pero de entrada ya se percibe un buen ambiente, durante unos días , catalanes, palentinos y madrileños conviviremos estrechamente.

Embarcamos en el ferri tunecino Tanit, tomamos los camarotes y la salida del barco programada para las 12 de la mañana se retrasa  y se retrasa y al final largamos amarras a las 5 de la tarde, al parecer la policía ha estado buscando algún alijo de contrabando, la verdad es que nadie nos informa de que es lo que ocurre.

Al ser el barco tunecino podemos pasar la aduana en el mismo barco lo que en principio nos ahorrara algo de tiempo una vez en tierra aunque la cola que se ha formado para pasar los papeles es de armas tomar.

Día 3

Desayunamos en el barco, Lluis ha movido algunos hilos y nos permiten visitar el puente de mando del Tanit.

En el puente de mando podemos ver la velocidad a que se desplaza el barco, el rumbo, hora estimada de llegada etc, etc, en fin una gozada.

Luego nos enseñan la sala de maquinas, verdadero corazón del barco, ya bajo la línea de flotación. En ese momento están analizando la calidad y densidad del aceite de los motores y los ordenadores no paran de volcar información sobre el régimen de vueltas, temperatura, etc, etc, Nos ponen unas orejeras pues el ruido en la sala de motores es brutal y alucinamos con el tamaño de los cuatro motores Man V 12 situados en dos bancadas asimétricas, que están proporcionado la friolera de 77.000 caballos, lo que permite al Tanit de 210 metros de eslora, 30 de manga y 52.000 toneladas mantener velocidades de hasta 28 nudos.

 

La verdad es que a los que nos gusta la náutica hemos disfrutado esta visita como bellacos.

Para continuar con las buenas noticias la llegada que debería ser (después del retraso de la salida) a las 4 de la tarde será a las 3, durante la noche el barco ha aumentado su velocidad y ha rebajado en una hora el tiempo de navegación.

A pesar de tener los papeles sellados en el barco nos marean en la aduana y algunos coches hay que vaciarlos por completo para su inspección.

Cambiamos unos pocos dinares, ponemos gasoil y a correr los 550 kilómetros que tenemos hasta llegar al hotel Sahara en Douz, cosa que hacemos a las 9 de la noche.

El viento, muy fuerte  nos ha acompañado toda la tarde noche y no presagia nada bueno.

Cenamos en el bufet libre del hotel bastante bien, una ducha y a la cama que estamos cansados y mañana sin mas dilación entraremos en faena.

 

 

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Día 4

 

Un buen desayuno en el bufet libre y descubrimos que hace fresco, viento muy fuerte y además está lloviendo, desde luego no es el clima que esperábamos y menos el que deseamos para movernos por las dunas, pero es lo que hay.

Recogemos a nuestro guía tunecino Mabruc y nos ponemos en marcha. En unos pocos kilómetros ya entramos en pista, bajamos presiones en medio de un huracán, que ya nos ha llenado de arena a las personas y a los coches por dentro y por fuera a pesar de hacer las cosas con cuidado. Pisteo entre dunas durante un buen número de kilómetros

Hacemos una breve parada en el último vestigio de civilización para tomar un té.

Mientras compramos el pan un lugareño nos comenta que este viento durara por lo menos tres días mas, lo cual no es nada alentador teniendo en cuenta por donde nos moveremos y que deberemos acampar varios dias seguidos.

Continuamos con el fortísimo viento y llueve con ganas, el termómetro no pasa de los 12 grados, pero la sensación térmica es de más frio debido al vendaval.

Ya estamos duneando y se producen las primeras quedadas, nosotros desllantamos, he cometido el error de poner las presiones a 1 kilo pero con la arena mojada y esta temperatura tan fría las gomas no cogen temperatura y así es más fácil desllantar, cosa que no me había ocurrido nunca antes. Nuestro compañero Ramón resuelve el problema y  en 10 minutos la rueda esta talonada y en su sitio.

La dunas son complicadas y no permiten despistes, pero estamos disfrutando mucho, el aspecto de las dunas mojadas casi embarradas es impresionante. Comemos sobre la marcha, aunque estamos empapados de tanto bajar del coche a solucionar las quedadas.

Casi henos cumplido con el objetivo del día, llegar a El Mida. Lluis conoce una especie de refugio y allí vamos, pero resulta que está ocupado por unas mujeres francesas vestidas a la usanza árabe y acompañadas de unos tunecinos, enseguida detectamos que aquellas mujeres son raras, raras, raras, por no utilizar un calificativo mas severo.

Hay sitio para todos y como fuera llueve como debió llover el día del diluvio universal montamos mesas y sillas en el interior del chamizo y cenamos. Los que tienen tiendas de techo o duermen en el coche no tendrán problema, pero los que llevamos tienda normal o vivaquean optamos por dormir y cobijarnos por aquel techo de hojas de palmera que tiene goteras por todas partes, quitamos las mesas después de cenar, ponemos los aislantes y nos metemos en los sacos para intentar pasar la noche lo mejor posible. La noche es toledana pues aquellas mujeres y el tunecino cada hora y media se despiertan, se levantan, hacen un corro y se ponen a rezar una especie de salmodia rara o Dios sabe que. A las cuatro de la mañana viene un coche y se los lleva a todos, benditos de Dios vayan y bendita la paz que dejan.

Despertamos muy temprano algo mojados por las goteras ya que toda la noche ha llovido torrencialmente y el viento ha soplado con ganas.

 

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Día 5

A las 6 de la mañana  y tras un café nos ponemos en marcha.

Por lo menos no llueve, aunque el viento sigue soplando con mucha fuerza.

Las dunas en esta zona parecen algo más complicadas y desde luego más altas, el ritmo de paso por los cordones de dunas es bueno y logramos hacer los 45 kilómetros que nos separan de Ereched llegando sobre las 3,30.

 Comemos y les dedicamos a los coches un poco de tiempo. David intenta llantar de nuevo la rueda, pues le pierde aire y Roberto con la ayuda de Gerard cambia una homocinética del HDJ que venía sonando.

Por nuestra parte recolocamos un poco los paragolpes, al delantero le falta un trozo y el trasero esta desencajado y rajado como de costumbre, limpiamos el interior que a esta horas está lleno de arena por todas partes. El winche no nos funciona repasamos todos los fusibles pero no va, algún cable se ha debido soltar con tanto meneo, además en algún impacto se han cortado los tornillos que lo sujetan a la cuna por lo tanto esta fuera de combate.

El viento ha conseguido arrancarnos la antena del coche bandera incluida y tenemos que poner la de repuesto.

A la hora de la cena el bareto de Ereched tiene overbooking, una vez más el viento y la lluvia  son brutales y nos obligan a refugiarnos donde podemos.

 Preparamos unas sopas de ajo y un poco de embutido y cenamos abrigados como si fuese invierno, dentro del local han encendido un fuego que amenaza con su densa humareda asfixiarnos a todos.

Nos dejan una especie de contenedor metálico bandonado para pasar la noche ya que las tiendas no aguantaran la embestida del maldito huracán que no para de soplar.

Tiramos los aislantes al suelo del contenedor y por lo menos dormimos a resguardo.

 

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Día 6

Otra noche toledana, no habré dormido ni cuatro horas y a trompicones , entre el viento de fuera aullando contra el contenedor, los feroces ronquidos de Paco y sus paseos a vaciar la vejiga es imposible por cansado que estoy conciliar un sueño profundo.

Lógicamente nadie ha dormido lo que se dice bien y a las 6 de la mañana ya estamos en danza. El viento y la lluvia parece que han remitido pero estamos a 8 grados.

Dunas y mas dunas que con la arena húmeda son muy asequibles aunque si te pasas con el gas cuando rompes la cresta las amorradas son muy duras sobre la arena compactada por la lluvia.

Hacemos algunas bajadas de las que dan vértigo, de segunda reductora y dando un poco de gas para que la trasera no te adelante. Los valles están literalmente cubiertos de agua formando charcos algunos son autenticas lagunas de medio metro de profundidad, una imagen que jamás había visto en el desierto.

Comemos como ya va siendo costumbre en este viaje una lata de sardinas con arena y continuamos pasando unos tras otro los cordones de dunas separados unos de otros por planicies a las que se accede por bajadas muy empinadas.

El GPS nos dice que la gran duna de Sif es suane esta justo enfrente nuestro  a 400 metros, es decir estamos mas o menos en en su base y mañana intentaremos subirla.

Afortunadamente el viento ha cesado y tampoco llueve, montamos el campamento y preparamos una barbacoa, la entraña la chistorra y la butifarra catalana se dan cita en la parrilla y nos ponemos finos.

Encendemos un buen fuego, un buen rato de charla y a la cama que mañana es el gran día.

 

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Día 7

Por la mañana nos levantamos con las tiendas empapadas, incluso ha calado el doble techo y una espesa niebla no deja ver  la gran duna que queremos subir. Mientras tomamos un café y recogemos el campamento la niebla va aclarando y empezamos la subida, pero a unos doscientos metros nos paramos, Lluis estudia el terreno y logra encontrar un paso no apto para cardiacos y deja el coche a escasos 15 metros de la estaca que esta clavada en la cima de la gran duna. Pone una pegatina de Terrirori para que todo el mundo sepa que hemos estado allí. El resto nos conformamos con subir esos metros hasta la picuda cumbre a pie porque la verdad la cosa pinta mal, sobre todo por las inclinaciones laterales.

La verdad es que estamos muy satisfechos y orgullosos de haber formado parte de esta expedición y de haber logrado nuestro objetivo y además y gracias al magnífico estado de la arena en un tiempo record, con la arena mas blanda seguramente hubiésemos tardado al menos un par de días mas.

Tras un buen rato de celebraciones y fotos emprendemos el camino de retorno. Si la venida ha sido dura ahora tenemos que hacer  contraduna y la verdad no es fácil y menos aun cómodo, pero vamos solventando los pasos.

Un grupo de Defender franceses conducidos por un tunecino de guía nos pasa en las dunas de mala manera, con lo grande que es el desierto y tiene que cortar nuestras roderas, uno de nuestros compis le increpa, pues  ayer ya estuvieron molestando  aunque no dijimos nada por prudencia. Al tunecino no le gusta el tono utilizado por nuestro compañero, parece que quiere pelea y se baja del coche con un mosquetón a modo de puño americano, rápidamente rodeamos a los "contendientes" y tras un buen rato de dimes y diretes los ánimos se calman. Cada mochuelo se va a su olivo y proseguimos ruta.

 David ha desllantado a lo grande (de los dos flancos) y la postura del coche nos complica un poco la vida pero al final logramos poner las cosas en su sitio, mientras lo hacemos vemos a uno de los defender del altercado en una olla y nos enteramos de ha roto un palier, mala suerte pues estamos muy lejos de la civilización y al parecer no llevan el repuesto. A medida que avanzamos vamos viendo nuestras propias roderas del día anterior. Un cordón da paso a una planicie y esta a otro cordón y así sucesivamente siempre intentando suavizar la contraduna aunque esto significa apartarnos del rumbo directo pero ya se sabe que en las dunas la línea recta no existe.

Más adelante recuperamos el rumbo y hacemos algunas bajaditas de las que crean afición.

Sobre las 6 de la tarde acampamos y preparamos la barbacoa de panceta, un rato de conversación delante del fuego pero rápidamente nos vamos a la cama que estamos realmente cansados de tanto salto y de tanta contraduna como hemos hecho.

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Día 8

 

Ha hecho fresco toda la noche y de nuevo las tiendas caladas, pero parece que la temperatura va subiendo con cierta rapidez lo que agradecemos pues esta siendo un viaje demasiado frio para la época del año.

Llegamos temprano a Erreched y nos damos un buen baño de más de media hora de agua caliente en el pozo que tiene un caño del que sale agua caliente y sulfurosa. Yo no sé si este agua será buena o mala para la salud, pero necesitamos quitarnos urgentemente toda la porquería y la arena que llevamos acumulada.

Comemos, repostamos gasóleo del que ha traído el coche que hemos contratado y que nos está esperando en el oasis.

 Continuamos camino y nos damos un toque contra una duna que se salda con el retrovisor  roto y la luna de  la ventanilla  que ha debido atascarse y ni sube ni baja bien.

Tenemos una subida larga y empinada que a todos nos cuesta subir (al menos dos o tres intentos)y lo hacemos a base de exprimir los motores a cerca de la 4.300 vueltas.

Estamos ya muy cerca de Timbain y acampamos.

Ramón con su gran habilidad y paciencia nos arregla la ventanilla y yo le pego un trozo de espejo roto al muñón que ha quedado del retrovisor para que por lo menos podamos ver algo, cuando damos marcha atras y lo dejamos listo.

Cena, un buen fuego y a dormir que ya vamos acumulando cansancio.

 

 

 

 

 

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Día 9

El cuerpo se va acostumbrando a dormir en la tienda y hoy he dormido como un lirón y no he sido solo yo hasta tengo que llamar a Alberto que es el primero en levantarse a diario.

El grupo se divide.

Por motivos laborales Los Gerar padre e hijo y Sergio y Roberto, los hermanos palentinos se van del tirón para España. Paco y Emilio (según sus palabras) no quieren tentar mas a la suerte y nos esperaran en Hammamet.

El resto continuamos con el plan previsto.  Mañana de duneo suave , vemos las montañas de Timbain y tomamos un té en un chamizo del camino en medio de la nada.

Reemprendemos la marcha y algunas dunas y algunos toboganes que antes nos parecían complicados ahora nos parecen una autopista después de lo que venimos de hacer.

Tenemos un chott delante nuestro que deberíamos atravesar pero al primer intento las ruedas se hunden en el fango, hay que rodearlo , nos obligara a hacer mas kilómetros y hacer mas dunas de las previstas, pero por ese chott hoy no se pasa.

Buscamos y encontramos algunas rosas del desierto no demasiado grandes pero suficiente para llevarnos un recuerdo.

A pocos kilómetros de Sabria acampamos y nos apretamos unos callos con garbanzos.

Hoy con buena temperatura tenemos un buen rato de distendida charla, intentando comprender los versos de una poesía que Toni nos lee en catalán.

 

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Día 10

Un café y nuestros últimos gofres para desayunar y a Douz, Ocho kilómetros de arena y se acabo el campo de este intenso viaje, después 50 kilómetros de carretera y llegaremos a Douz.

Llegamos sobre las 10 de la mañana y nos vamos a ver al amigo  Ben Jalila, para que repare los pequeños desperfectos de los coches, a nosotros nos pone un retrovisor de ni se sabe de qué coche es, pero que sirve, más o menos, nos pone los tornillos de la cuna del winche y nos encaja un poco los paragolpes.

Comemos en Les Palmiers, un pequeño restaurante lleno de pegatinas de cuatreros y fotografías de coches y de gente del Dakar, comemos bien y barato, crokcs y costillas a la brasa y además atendidos con simpatía y al hotel a darnos una ducha y a pegarnos una siesta de las de campeonato.

Nos levantamos un par de horas antes de la cena alguna llamada telefónica para hablar con la familia y a degustar un buen buffet libre, estiramos las piernas por el parquin del hotel y el grupo entabla conversación con dos mejicanas que con sus hijos visitan Túnez. Son de verbo fácil y nos tienen un buen rato contándonos su vida y sus milagros. A pesar de la siesta salvaje con que nos hemos obsequiado algunos boqueamos con tantos y tan extensos relatos de nuestras amigas mejicanas. Las deseamos muy feliz viaje y nos vamos a dormir.

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Día 11

Por la mañana temprano salimos para hacer un poco de turismo campero. Atravesamos el Chott El Jerid que esta prácticamente seco y nos acercamos a ver el autobús de unos turistas que se quedo atrapado hace años y que según se dice en algunas noches de luna se le ve circular por el chott cubierto de un alo misterioso.

Seguimos dirección Tozeur para visitar el oasis de montaña de Chebbika que esta hasta los topes de gente.

Hacemos la pista Rommel que está en muy buen estado, teniendo en cuenta que tiene más de 70 años y que no se la prodiga ningún mantenimiento. Salvo un paso dañado en la base del ascenso el resto está en muy buenas condiciones  y es que los ingenieros alemanes la hicieron a conciencia sabiendo que debería soportar el peso de los tanques.

De allí a visitar lo que queda de los escenarios de la película de la guerra de las galaxias, que después de 40 años se está deteriorando de forma inexorable, solo unas pocas personas que viven del turismo están allí pidiendo dinero hasta por hacer una foto, nos vamos rápido a comer a la sombra de  un chamizo que hemos visto al pasar.

Salida hacia Gafsa donde encontramos un camping donde pasar la noche. Nos preparamos un arroz y tras la charla de rigor nos acostamos.

 

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Día 12

Tenemos por delante 380 kilómetros hasta Hammamet, de paso visitamos la mezquita de Kairuan al parecer construida en parte con columnas y piedras traídas o más bien expoliadas de la antigua ciudad romana cercana de Sbeltia, nos piden tres euros por visitar su desnudo patio interior y nos  largamos con viento fresco, lo que teníamos que ver se ve desde fuera.

Llegamos a Hammamet a la hora de comer y lo hacemos en el Bereberia, un lugar privilegiado con vistas al mar, pedimos unas parrilladas de pescado  y tardan una hora de reloj en traerlas y además en su mayor parte es pescado congelado y encima caro para un Túnez, un lugar poco recomendable.

El hotel El Sultán magnifico, con un bufet libre muy bueno, cenamos  como reyes  y a la cama.

 

 

 

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Día 13

El desayuno en el hotel igual de bueno que la cena. Salimos temprano para pasar los papeles en la aduana  y embarcar en el ferri francés Daniele Casanova. Sobre el papel el barco debería zarpar a las 12 de la mañana, pero en realidad lo hace sobre las 2 de la tarde, lo de cumplir un horario no va con la gente de los ferris sean de la nacionalidad que sean. Comemos de nuestras ultimas provisiones en el barco y a dormir un rato para matar el aburrimiento.

Aprovechamos para pasar videos y fotos al ordenador, una cena ligera y a dormir disfrutando del balanceo del mar que se está poniendo cada vez mas encrespado.

 

Día 14

 

Por la mañana el mar esta muy cabreado es  una mancha blanca de espuma, con olas que deben superar los dos metros, ese tipo de ola corta típica del Mediterráneo que tanto incomoda a los barcos, pero el Daniele Casanova absorbe todas la irregularidades del mar con una agilidad pasmosa. A las tres de la tarde llegada a Marsella. Nos despedimos de los que han sido hasta ahora nuestros compañeros de viaje y rumbo a Madrid. Nos hacernos 550 kilómetros hasta Alfajarin donde cenamos muy bien y barato y tomamos unas habitaciones, mañana haremos los kilómetros que nos faltan hasta casa dando por concluida esta aventura.

Desde estas líneas dar las gracias a Lluis Rosa de Territori por un trabajo bien hecho en la preparación y consecución de este viaje, estando siempre atento a cualquier problema y facilitando su solución.

Por supuesto gracias a todos nuestros compañeros, que desde el primer momento nos han ayudado en todo, hemos sido una piña y eso ha sido lo mejor. Espero coincidir con vosotros en el futuro.

Inshallah.