Un apunte sobre Madrid

 
 

Ciudad y capital de España y de la Comunidad de Madrid. Está situada a pocos kilómetros del centro geográfico de la península Ibérica, junto al río Manzanares. La parte norte de la ciudad, por donde se extiende el distrito de Fuencarral, se encuentra a 736 m de altitud y los distritos de la zona sur, como el de Villaverde, a 650 metros. Su clima es de tipo mediterráneo continental, con una temperatura cuyo promedio anual es de 13 ºC, aunque presenta una gran amplitud térmica: en verano se producen máximas que sobrepasan, en ocasiones, los 40 ºC, mientras que en el mes de enero la temperatura desciende hasta los -2 ºC. Las precipitaciones son escasas (450 mm), con máximos en otoño y primavera. Tan sólo el 46,6% de sus habitantes han nacido en la ciudad, lo que significa que el crecimiento experimentado durante los últimos cuarenta años obedece, principalmente, a una extraordinaria inmigración que ha condicionado muchos aspectos de la vida ciudadana.

El actual casco antiguo de Madrid corresponde al recinto que amuralló Felipe IV, que coincide con las actuales rondas de Segovia, Toledo, Valencia y Atocha y sigue, junto al Retiro, por las calles de Santa Bárbara, Fuencarral, Conde Duque y San Bernardo. En esta zona se han producido pocas transformaciones urbanísticas; la más destacada fue la construcción de la Gran Vía, finalizada en 1930. El Madrid de los Borbones experimentó notables mejoras centradas en el saneamiento y embellecimiento de la ciudad; del siglo XVIII datan amplios paseos como el de las Acacias, Recoletos, El Prado, Delicias y el parque del Buen Retiro. En el siglo XIX se derribó la muralla y se planificó un importante ensanche: el barrio de Salamanca y, en la zona noroeste, el de Argüelles. A principios del siglo XX surgieron los primeros barrios relativamente alejados del centro: Moncloa, Ciudad Lineal y Tetuán. Durante la II República se construyó la Ciudad Universitaria y se potenció el paseo de la Castellana al situar allí los Nuevos Ministerios. El gran crecimiento de la ciudad se ha producido en los últimos treinta años, con la creación de nuevos barrios que han superado extensamente la construcción del tercer cinturón (autopista M-30). Actualmente la ciudad sigue creciendo, sobre todo hacia el oeste y el sur, lo que ha hecho necesaria la construcción de dos nuevos cinturones, la M-40 y la M-50, ésta última supone la delimitación de un nuevo perímetro urbano.

Madrid cuenta con numerosos monumentos y edificios importantes, entre los que destaca el Palacio Real. Tiene iglesias notables, como la de San Isidro, San Francisco el Grande, San Jerónimo el Real, las Salesas Reales y la iglesia de las Calatravas; conventos, como el de las Descalzas Reales o el de la Encarnación; fuentes, como la de Cibeles; edificios civiles, como las puertas de Alcalá y de Toledo, el Palacio de Comunicaciones, el edificio del Ayuntamiento, la impresionante Plaza Mayor y la emblemática Puerta del Sol, donde se encuentra la representación de los símbolos de la ciudad: el oso y el madroño. Pero, quizá, constituyen los museos el principal atractivo de la ciudad; los más destacados son: el Museo del Prado, considerado como una de las tres grandes pinacotecas del mundo; el Museo Thyssen, en el palacio de Villahermosa; y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Historia.-

No se conoce con certeza la fecha de fundación de la ciudad, aunque se sabe que en la época romana ya existía un pequeño núcleo. Los musulmanes edificaron en este lugar una fortaleza a la que llamaron Magerit, palabra de la que procede su actual denominación. En torno a este recinto amurallado se desarrollaría, posteriormente, la villa de Madrid. Alfonso VI ocupó el lugar en el año 1083 y transformó la mezquita situada junto a los graneros (almudaina) de la villa en una iglesia dedicada a la Virgen de la Almudena.

Durante la edad media su población no superaba los 3.000 habitantes. En el año 1268 una epidemia la dejó casi deshabitada. A partir del siglo XV Madrid pasó a ser el lugar de residencia, de manera intermitente, de muchos monarcas españoles, hasta el establecimiento de la corte en esta localidad bajo el reinado de Felipe II, en 1561, dada su situación privilegiada en el centro de la Península. Este hecho impulsó su crecimiento poblacional y, por ende, el desarrollo urbanístico, en principio desordenado; así, surgieron los arrabales fuera del recinto medieval y se construyeron numerosos palacios y edificios públicos. Pero fue Felipe III quién consolidó definitivamente la ciudad como sede del gobierno de la Corona. La población ascendía a principios del siglo XVII a más de 80.000 habitantes.

Fueron los Borbones, en especial Carlos III, quienes dieron a la villa y corte su mayor esplendor con la ampliación de su perímetro, la creación de paseos y numerosos monumentos, entre los que destaca el Palacio real que había encargado construir su padre Felipe V.

Durante la guerra de la Independencia la ciudad mostró su oposición al cambio de dinastía y se amotinó contra los franceses en la célebre jornada del 2 de mayo. El siglo XIX tuvo a Madrid como el principal escenario de la política española. La posición de la ciudad fue determinante en todos los cambios políticos que se produjeron. El símbolo que supone el control de la capital como expresión del control del Estado hizo que en la Guerra Civil se convirtiera en el principal objetivo militar de las tropas franquistas. En 1983 Madrid se convirtió en la capital de una comunidad autónoma, la Comunidad de Madrid, cuyo territorio coincide con el de la provincia de Madrid, lo que le ha añadido nuevas funciones políticas y administrativas y, al mismo tiempo, un nuevo signo de identidad.

Según los datos disponibles, a 1 de julio de 2005 la población de Madrid ascendía a 3.155.359 habitantes, frente

a los 2.938.723 del censo de 2001.

 

 

 

 

 

 

 Gentilicio.-

El gentilicio de los habitantes de Madrid es “madrileño” No obstante, históricamente, a los habitantes de Madrid se les ha apodado también «gatos» debido a que, según la leyenda, la conquista de la ciudad por las tropas de Alfonso VI a finales del siglo XI, se realizó mediante el asalto de la muralla por la que treparon las tropas castellanas.

Otras leyendas señalan en cambio que este apelativo de «gatos» les fue otorgado a los ciudadanos de Madrid en la Edad Media por su gran habilidad a la hora de trepar por murallas y acantilados con las manos desnudas.