Valle del rio Moros

 
 

He titulado “Valle Río Moros” a esta crónica con el objetivo de no alargar en exceso su nombre, pues en realidad la ruta que propusimos para este sábado, día 21, fue Cercedilla-Puerto de los Leones-Valle Río Moros-Puerto de la Fuenfría-Cercedilla, con un recorrido de unos 46 kilómetros, aproximadamente.

Nos pusimos de acuerdo para iniciar la ruta en la estación de Cercedilla a las 9,00 h. AM. Acudimos al punto de encuentro: Isabelo, Juanjo, Enrique, Elena y yo. Juanjo y yo quedamos en la rotonda de la “Sopa Boba” a las 8,40 h. AM, y el motivo no era otro que el guiarme con el coche hasta la mencionada estación. Cuando llegamos a la misma, Isabelo y el resto de los integrantes ya habían llegado, con lo cual nos dispusimos de inmediato a descargar nuestras bicicletas.

Una vez que nos hemos saludado, nos montamos en nuestras bicicletas y descendemos a continuación por la calle que nos dirigirá hacia el puente por donde el tren transcurre por encima, nosotros, como el resto de la circulación vial, lo atravesamos por debajo. A partir de aquí, seguimos rectos por la carretera unos cuantos metros hasta que nos desviamos a nuestra derecha para empezar ya de inmediato, por si no nos habíamos enterado, de que lo nuestro es subir, subir y subir y nada más que subir. Hay que decir; no obstante, que en esta ruta hemos tenido de todo: subidas, bajadas, llanos (pero no falsos llanos) y también “falsos llanos”.

 Pronto tomamos el camino que nos conducirá hacia las vías del tren con subiditas cortitas pero un poco complicadas y que como todos conocemos tan bien las sabemos superar sin dificultad.

 Recientemente han abierto un paso por debajo de las vías del tren, con lo cual han hecho más seguro el cruzar las mismas y que nos llevará al “camino de la Solana” enlazando con el “camino de los Lomitos”. Enfilamos nuestras bicicletas por el mencionado camino de la Solana en dirección hacía el Puerto de los Leones, teniendo que subir por varias rampas en la que abundan bastantes piedras. La primera rampa la hemos subido sin ningún problema a pesar de las piedras, al final de la misma tenemos que sortear una cancela, la atravesamos continuando por el camino que nos llevará afrontar una segunda rampa con bastantes piedras y en ésta concretamente, aunque ya la hemos subido varias veces y la conocemos bastante bien, por un motivo o por otro siempre me toca poner pié a tierra, pero no fui la única que lo tuvo que hacer, excepto Juanjo y Enrique, aunque si algún momento lo pusieron fue para ayudar a los demás como siempre.

 Una vez superadas estas primeras subidas, recorremos durante un largo trayecto en descenso y en paralelo a las vías del tren que van quedando a nuestra izquierda, como asimismo la “Presa del Bocao” (este camino es el conocido como el de los “Lomitos”); pero además de admirar el entorno por el que estamos pasando se me pincha una rueda, así que toca paradita y arreglo por parte de Enrique e Isabelo, a lo que me comentan que debería aprender hacerlo yo sola y no me río porque no puedo, pero tienen razón tengo que aprender como sea.

Este camino termina en la carretera de asfalto que parte de Guadarrama y a la que nos toca incorporarnos en fila india hasta el Puerto de los Leones. Es una subida muy asequible y nada dura desde el punto en donde la iniciamos, que pronto nos hace llegar al mencionado Puerto de los Leones, para descender a continuación unos cuantos kilómetros para tomar un camino de tierra a nuestra derecha, por lo que nos encontramos ya en la vertiente segoviana en el Valle del río Moros. 

Este valle está situado entre los cordales montañosos de la Sierra del Quintanar: Al norte se encuentra La Pinareja y la Mujer Muerta con la Peña del Oso y el Montón de Trigo que hace de cabecera cerrando el valle y el cordal formado por Peña del Águila. Al sureste desde La Peñota hasta el Puerto de Los Leones, coincidiendo con el límite entre la provincias de Madrid y Segovia. El fondo del valle tiene una altura entre 1200 a 1500 m.

 El río Moros, es el que da el nombre al valle, nace en la ladera del Montón de Trigo en el llamado Ojos del Río Moros, en la zona de La Garganta (en la Edad Media lo conocían como Garganta de Ruy Velásquez), es un afluente del Eresma, con una longitud de 9 km. y una superficie de 28 km2. Recibe agua de numerosos arroyos y está apresado en dos embalses: el embalse del Vado de las Cabras o de El Espinar y el de las Tabladillas o del Tejo.

Este camino de tierra va paralelo al río Moros y se presenta ante nosotros un recorrido bastante suave sin excesivas subidas y entre la arboleda divisamos una laguna,  creo que se trata del Embalse del Espinar. Nos dirigimos en dirección hacia Collado de Marichiva, pero nos encontramos que la ruta que tenemos que tomar se encuentra cerrada por una cancela, con un cartel advirtiendo “prohibido el pasado desde julio a septiembre, por riesgo de incendio”, pero nosotros no lo hemos visto, estamos ciegos y lo atravesamos como podemos para continuar nuestro recorrido hacia el Collado de                Marichiva. Durante unos cuantos kilómetros seguimos rodando con nuestras bicicletas y nos vamos cruzando con vacas que nos miran con ojos supervisores, una de las veces las pillamos con el culo en pompa, pero pronto se ponen en alerta vigilándonos, no sé si con ganas de cornearnos o de curiosidad por ver pasar a unos romanos.

 Esta zona de momento se va presentando bastante cómoda el recorrerla, por lo que vamos disfrutando de la belleza del paisaje, pues posee un gran y espeso bosque de pino silvestre, hasta que llegamos a un punto en donde tenemos que desviarnos a nuestra derecha y empezar a subir un sendero. El comienzo de la subida de este sendero se va presentando fácil de superarlo y cuando lo hemos recorrido varios metros, a Juanjo se le rompe la cadena, menos mal que Enrique llevaba un “enganche de cadena rápido” y se arregló la incidencia. He tomado nota para comprarlo y llevarlo en la mochila, por si acaso nos volviera a ocurrir a algunos de nosotros o a mí misma.

Una vez arreglada la incidencia, continuamos con la subida que poco a poco se nos va complicando según vamos avanzando, pues estamos encontrando en toda la senda con muchísimo pedregal. En esta zona iba demasiado cerca de Elena, y en un momento dado ella se para y al desviarme para no darme con su bicicleta, necesito afrontar un trozo complicado de piedras, pierdo el control y me caigo; pero es que son tantas las piedras que tiene y, además, la pendiente de inclinación de la misma tan grande, que nos hace tener que subirla a pié todos, pero es que andando resulta también muy dificultoso. Juanjo, es el que más aguanta subiéndola en bicicleta, Enrique e Isabelo se mantienen algunos metros más, hasta que ya por fin todos echan el pié a tierra. Una vez salvado este tramo tan penoso, Enrique deja su bicicleta y desciende a ayudar a Elena a subir la de ella y a continuación vuelve a repetir la jugada conmigo, con lo cual al final los chicos cargaron con dos bicicletas cada uno.

 En la subida de este pedregal nos vamos cruzando con otros bikers que descendían por la misma con muchísima precaución. Y ya por fin cuando terminamos de subirla como pudimos, nos montamos en las bicicletas y continuamos nuestra ruta hasta el Collado de Marichiva, una vez llegado al mismo tomamos el camino a nuestra izquierda con una pequeña subidita asequible que nos conducirá hacia el Puerto de la Fuenfría (1785 metros).

 Una vez que hemos llegado al Puerto de la Fuenfría toca parada para tomar reconstituyentes y proseguir la ruta, pero lo que nos queda para finalizarla es sólo la bajada del mismo. Aprovechamos este punto para hacernos unas fotos y antes de iniciar la bajada Enrique me advierte que no vaya tan cerca de la rueda de Elena, de lo cual tomo nota.

 Ya casi al final del descenso del puerto nos desviamos a nuestra derecha por un pequeño sendero que nos conducirá hacia la “calzada romana”, la atravesamos como siempre con el consabido traqueteo de las piedras de dicha calzada que finaliza al llegar a una cancela, la cruzamos y descendemos por una pequeña bajadita en donde hay unos peldaños de escalera cada metro y medio y dos metros entre cada uno. Al final del tramo puse el pié en el suelo por miedo a caerme, así los tres o cuatro últimos peldaños los bajé caminando hasta el final, en donde volví a montar en la bicicleta y tomar la subida que nos lleva hacia la estación de Cercedilla dando por finalizada la ruta.

 Y aquí en la estación de Cercedilla comienza la fase de recogida de bicicletas, y en el momento de meterla en el coche, me encuentro que no puedo abrir la puerta porque un vehículo había estacionado muy próximo al mío. Me pongo nerviosa, Juanjo, me da instrucciones de cómo hacerlo, y según me lo está explicando aparece otro coche que lo aparca en el medio de la calle sin pensar que me deja en una encerrona y así no puedo salir, antes de que se fueran les pedimos que por favor lo movieran para poder maniobrar, al final se fue solucionando el problema.

 Resumen: Después de sufrir en esa famosa subida del pedregal que nos hizo poner el pié a tierra a todos, a la inversa no habríamos tenido que poner el pié en ese punto como en otros al principio de la ruta, con lo cual la hubiésemos podido hacerla entera sin bajar de las bicicletas.

 Rosa


 Perfil y mapa de la ruta