Valmayor II

 

 

 Todos, salvo algún tardón J, estábamos a las diez de la mañana en la rotonda de Colmenarejo donde Antonio Tiratealbarro nos había convocado. Finalmente acudimos a la cita Antonio Tiratealbarro, Andrés, Juanjo, Fernandito, Carlos (aunque yo me obstine en llamarle Fernando), Pedro (el biker subacuático) y yo mismo, Enrique. En total 7 aguerridos bikers.

Tras las habituales salutaciones y presentaciones, en las cuales pudimos admirar los maquinones de Andrés y Tiratealbarro, comenzamos nuestro paseo con destino El Escorial por una ruta propuesta por Andrés.

Salimos de Colmenarejo descendiendo en dirección a la presa del Pantano de Valmayor recorriendo pistas anchas y cómodas. Al llegar a la carretera que transcurre por encima de la presa decido acelerar fuerte. Juanjo me sigue y nos ponemos a rodar en plato grande a 30 km/h haciéndonos relevos. Divertido pero cansado. Dos o tres kilómetros mas adelante aparece otra rotonda donde decidimos parar para tomar resuello y esperar al resto del grupo. Al poco van apareciendo todos, nos agrupamos de nuevo y reemprendemos la marcha tomando un camino que enfila hacia El Escorial. El tramo siguiente pica hacia arriba leve pero constantemente y está cubierto por arena que nos fuerza a buscar el camino más cómodo, pero además tenemos que afrontar los múltiples escalones existentes, lo que nos obliga a, a cada poco, acelerar para aprovechar la inercia y superar los obstáculos.

Finalizado este tramo alcanzamos la carretera que une El Escorial con Valdemorillo. La cruzamos y entramos en un “single track” entre árboles, muy divertido, donde vadeamos un arroyo sin consecuencias para nadie. Empezamos a tirar y nos divertimos de lo lindo ascendiendo por un sendero con curvas y trialeritas accesibles en subida, llegando al poco a una pista ancha donde nos reagrupamos. Mientras eso ocurre pasa por allí un grupo de cómo 30 bikers que enfilan el siguiente tramo del “single track” que nosotros también debemos tomar, así que la diversión está garantizada pues algunos decidimos jugar a adelantarles.

Juanjo comienza a tirar seguido del resto y al poco empezamos a pasar a los mas lentos del grupo comentado. Les adelantamos por la derecha, por la izquierda, por donde nos dejan un hueco, acelerando y regulando el freno. Muy divertido. Al poco se produce un tapón en un paso embarrado y con piedras donde una chica del otro grupo se ha caído. Juanjo se queda taponado pero yo, que le sigo a 10 ó 15 metros veo lo que hay y decido salirme del sendero y hacer un campo a traviesa con mucho cuidado pero con decisión. Eso me permite tener unos cuantos metros rodando muy fuerte (para mis posibilidades, claro) sin bikers delante, en un sendero que seguía subiendo, pero igualmente muy divertido con curvas ratoneras y algunos pasos técnicos.

Contacto con el siguiente grupo y les paso con relativa facilidad. Uno de ellos empieza a tirar fuerte y tomo su rueda. Pienso que no le voy a poder pasar pero al poco veo que comienza a aflojar y en una curva le paso. Acelero, miro de reojo hacia atrás y veo que se está quedando. Sigo dándole pensando ya en el final del sendero, pues mis fuerzas ya no estaban para muchos trotes, cuando siento que alguien viene por detrás. Efectivamente es Juanjo, que está hecho un toro. Me alcanza y cuando el sendero se convierte en una pista más ancha, en los últimos 500 metros, compartimos el esfuerzo hasta llegar a una bifurcación donde los más fuertes del otro grupo esperan a sus compañeros. Nosotros haremos lo mismo y al muy poco aparece Fernando y luego el resto del grupo.

Tras una breve parada donde saludamos a los otros bikers, retomamos nuestro camino en el último tramo antes de llegar a El Escorial. Ahora pasamos por la famosa trialera de El Escorial, que Andrés y Juanjo bajan montados. El resto preferimos bajarnos de la bici y no arriesgarnos a sufrir una dolorosa caída. Carlos no obstante se pega una galleta curiosa y parte desgraciadamente el soporte de su GPS. Sin embargo no pasa nada grave  continuamos.

Alcanzado El Escorial comenzamos el regreso por cómodos caminos que en su mayoría descienden lenta pero continuamente. Es un tramo cómodo, aunque algunos repechos y puentes para el cruce de vías tienen su puntito. Atravesamos varias cancelas de fincas con ganado, que parece no es bravo sino para carne, es decir, chuletones con patas.

Así alcanzamos el penúltimo y también muy divertido tramo de la ruta. Otro Single Track que discurre por un continuo sube y baja con curvas cerradas, un vadeo, piedras y algunas raíces, pero que no impiden ir rápido. El suelo está hidratado por estar el sendero en umbría y el agarre de los neumáticos es excelente, así que le damos fuerte hasta llegar a la cola del pantano de Valmayor donde acometemos el último y penoso tramo de la ruta, ascendiendo hasta llegar al punto de partida.

En total tres horas y media de pedaleo a buen ritmo y alrededor de cincuenta kilómetros muy divertidos en una ruta donde hay de todo, además de una excelente compañía que esperamos repetir.

Un saludo Enrique

Otra opinión

La mañana idónea para montar en bici. Yo colaboré en parte, llegando un pelín tarde para que diese tiempo a que subiese la temperatura.  ¡Verdad que si Enrique!.

Nos juntamos en Colmenarejo: Antonio Tiratealbarro, Andrés (amigo de Antonio procedente del enduro en moto que hoy hemos conocido),  Carlos, Pedro, Enrique, Juanjo y un servidor Fernando.

El suelo estaba bastante hidratado, con pasos de arroyos, algún que otro lodazal y abundantes charquitos. El sol luminoso calentaba nuestros cuerpos; eso si, ayudado por el ritmo que "Don Enrique" imponía, con la inestimable colaboración de Juanjo (su compi en perseguir y adelantar a los biker´s que se encuentren en el camino), entre uno y otro nos han llevado a matacaballos, al menos un buen tramo de la ruta.
Antonio Tiratealbarro, estaba muy preocupado en dominar sus nuevos frenos y sus escasas fuerzas,  por lo que cedió la iniciativa de la dirección de la ruta a Andrés (que estrenaba bici, con los consabidos problemas que ello conlleva).  Los aproximadamente 44 Km. han resultado, escandalosamente bonitos, con paisajes preciosos. Hemos tenido de todo: Trialeras técnicas (con bastantes pedrolos de considerable tamaño) en subida y bajada, con pasos muy especiales. Si no elegías bien el trazado, posible piñazo (Carlos puede dar fe de ello). Casi al final de la ruta hemos disfrutado de un sigle track (no se si se escribe así) que es de los mas bonitos que conozco (y creo que conozco algunos), donde hemos ido muy enciscados. Tanto que Enrique que venía detrás de mi, en una de las paradas me decía emocionado que creía dominar ya la bici. En fin una excelente mañana en un paraje muy agradable y en compañía de buena gente. Hay que repetirla.

Fernando

Perfil y mapa de la ruta