Valpurgis

 

 

A las 09:30 del sábado nueve de agosto nos citó Juanjo justo después de la salida de Guadarrama de la A6, y allí nos presentamos Andeandarán al completo, es decir, Elena, Marta, Jorge, Marcos y yo mismo, además de Rosa y Marcial. Esperábamos contar con la presencia de Claudio, pero finalmente no acudió.

Se trataba de subir al antiguo hospital de Valpurgis, en el Valle de La Barranca. Para ello Juanjo nos llevó en la primera parte de la ruta por varios caminos, que atravesaban algunas urbanizaciones. Llegamos a Los Molinos y continuamos nuestro suavísimo ascenso por un sendero muy agradable que recordaba a El Pardo y que nos llevó hasta la parte baja de Cercedilla. En este sendero Elena pinchó, pero Juanjo le solucionó la avería en un periquete.

Llegados a Cercedilla callejeamos para llegar a una fuente a repostar, aunque el agua estaba bastante caliente. Desde aquí comenzamos la verdadera subida hacia el camino del CalVario, todavía por las calles de la parte más alta de Cercedilla y su salida hacia el Pto. De Navacerrada. Las primeras rampas son las mas duras, pues recorren una zona desarbolada, sin embargo pronto se llega al comienzo del camino del Calvario y se entra en el bosque, que ya no dejaremos hasta La Barranca.

La subida es realmente preciosa, y aunque se sube claramente, las rampas son muy asequibles. Al rato de subir paramos tras vadear un río. Espectacular que prácticamente a mediados de agosto todavía bajen los riachuelos de la sierra con agua. En la parada comimos algunas galletas de limón de Juanjo, como de costumbre, y pudimos coger agua en un caño. Esta vez sí que salía fresquita y agradable.

Continuamos nuestro camino y dejamos El Calvario para llegarnos hasta la carretera que baja del Pto. De Navacerrada. Hay que recorrer 400 metros descendiendo la carretera para cruzarla en el punto donde comienza la pista forestal que nos llevará hasta el valle de La Barranca y Valpurgis.

Ya sólo tres kilómetros de subida por una pista ancha y bastante tendida, que nos permitió a Jorge y a mi subir bastante rápido. Yo, que iba con la Canondale, comencé a apretar. Jorge, con la KTM me seguía sin problemas. A buen ritmo poco a poco parecía que iba a dejarle, y así lo hice durante algunos cientos de metros, sin embargo, después de rodar en solitario durante un rato, oigo por atrás que alguien se me acerca bastante rápido. Me giro, esperando ver la cara de Juanjo, pero para mi sorpresa es Jorge, que vuelve a apretar, me pasa y al que apenas consigo seguir. Afortunadamente quedaba ya poco para Valpurgis y pude aguantar el ritmo, porque ya iba bastante cansado.

Al rato comienzan a llegar el resto. Al principio Elena, Rosa y Juanjo. Un poco después Marta y Marcos, que lo lleva bastante bien, y eso que va con la Scott de Jorge que le queda claramente pequeña.

Y hasta aquí la subida. Comienza la diversión bajando por el Camino Ortiz, una senda que Elena y yo recordamos de nuestra juventud, cuando en compañía de otros amigos solíamos subirla, pero en moto.

La bajada es trepidante. Rápida y divertida, sorteando raíces, piedras, saltando en escalones y todo ello entre árboles que ofrecen su fresca sombra en todo momento. Yo, con la KTM, he observado lo manejable que es esta bici, y eso que no soy un experto en esto de las zonas técnicas.

En el descenso Juanjo se distancia. Jorge y yo jugamos a ver quien acaba primero. En una recta un árbol caído fuerza a tomar una alternativa. Jorge no la ve y tiene que desmontar pero yo llego antes de que le de tiempo y le adelanto tomando la alternativa. Muy divertido.

Al final nos agrupamos de nuevo y tras una nueva parada un poco antes del restaurante de La Barranca para tomar agua mientras Juanjo enseña a los chicos la presa.

Desde aquí el camino de descenso hasta los coches nos lleva atravesando el pueblo de Navacerrada primero, después las afueras de Collado Mediano y finalmente el punto de inicio.

¿Y esto se terminó? Nada de eso. No estaba previsto pero es que tenemos mucho vicio, así que aunque Juanjo no podía quedarse le preguntamos si él conocía algún sitio para comer bueno y barato, y claro, Juanjo nos llevó hasta un sitio, justo al lado de su casa, donde algunos nos tomamos una fabada espectacular, seguida de una pierna de cordero y una rodaja de sandía dulce, dulce, dulce y fresquita. ¿Se puede pedir más a una mañana de sábado?.

Así que esperamos poder hacer esta ruta, comida incluida, con el resto de vosotros, para que la podáis disfrutar como nosotros lo hemos hecho.

Un saludo Enrique

Perfil y mapa de la ruta