Valsain II

 

Rosa, Elena, Eugenio, Luis, Isma, Berrendo (también conocido como Mr. Nandrolona), Carlos, Gregorio, Jorge y yo, en total 10 bikers más Marcial como apoyo de Rosa, nos dimos cita en Valsain para recorrer la ruta circular propuesta por Gregorio, al que le apetecía hacer “algo suave”. Bueno, pues juzguen los lectores la suavidad de la ruta leyendo a continuación.

Como escribo, la ruta se inicia en Valsain, nada mas dejar la carretera CL-601 que une Segovia con el Pto. De Navacerrada. Nada mas comenzar se toma la carretera del Robledo (SG-713), cerrada al tráfico, que desde el principio comienza a ascender con rampas bastante duras que te pillan con las piernas todavía frías. Los que ya conocíamos la ruta, excepto parece ser Gregorio, sabíamos lo que nos esperaba. Una fuerte subida de 4 km en los que se ascienden 400 metros, lo que equivale a una pendiente media del 10%. No está mal para empezar. Superada esa primera dificultad no hay descanso, y la subida continúa con nuevas rampas hasta el kilómetro 11,300 aproximadamente. En este tramo, de seis kilómetros se ascienden otros 200 metros, hasta llegar a la Fuente de la Reina, donde cualquier biker no avisado pensará que las subidas se han acabado y que total, el esfuerzo no ha sido para tanto.

Tras varias paradas para reagruparnos y tomar agua en la Fuente de la Reina, ya muy cerca del Pto. de la Fuenfría, nos desviamos por la izquierda e iniciamos un brusco descenso de 300 metros en 2 kilómetros que nos lleva a la Casita de los Pescadores, justo donde comienzan las famosas siete revueltas de la CL-601 en su lado segoviano. Tras avanzar en fila india y con mucho cuidado por el arcén de la carretera, nos desviamos nuevamente a la izquierda y tomamos una pista forestal que aparece en el vértice exterior de la primera de las revueltas.

Nuevo agrupamiento y comenzamos la segunda parte de la ruta, aquella en la que algunos se creen que se tratará de un relajante paseo entre estupendos paisajes jalonados de pinos de Valsain y helechos.

Je, je, je. Nada mas lejos de la realidad, pues al poco de internarnos por la pista forestal hacia el bosque comenzamos de nuevo el ascenso. Las primeras rampas se muestran amables, lo que permite disfrutar de la charla. Aquí todo el mundo va relajado y charlando. Incautos, no sabéis lo que os espera. Para empezar, dos kilómetros al 10% de inclinación media. Mi ciclo computador, un VDO MC1.0+ parecía obstinado en registrar inclinaciones del 10, 12, 13 incluso 14%, vamos, como en la subida a la Bola del Mundo. Una vez superado este tramo el perfil se suaviza y sigue la cota con algunas subidas y bajadas en plan tobogán, hasta que llega el remate final, una rampa que se eleva ante nuestros ojos y que parece acabar allí, en esa curva a derechas. No puedo contar como lo vivieron otros, pero al menos Jorge y yo, que marchábamos los primeros, nos pusimos de pié en las bicis y comenzamos a darle duro. Total, la última rampa vale siempre un esfuerzo extra, así que pronto llegamos a esa curva a derechas donde…¡LA MADRE…! Ni se acaba ni nada parecido. Dando la curva aparece ante nosotros LA PARED, es decir, una rampa que nada mas verla te hace sentarte y empezar a subir piñones como un poseso para no tener que poner el pié en tierra, así que menos mal que la ruta es de la sencillitas, porque si no es así nos morimos allí mismo.

Subimos por fin la rampa, que parece no terminar nunca, pero al fin llegamos a una pradera donde apilan los troncos de los árboles cortados, y este punto si es el verdadero final de las dificultades, pues ya sólo queda otra trepidante bajada, primero por una pista en bastante mal estado por la cantidad de piedras sueltas que hay, y que cada vez que hacemos esta ruta se lleva por delante alguna cámara, esta vez el premio le tocó a Jorge, y luego por la misma pista pero con un asfalto de primera y una serie de curvas encadenadas que nos explican la afición de Gregorio por esta ruta.

Al final llegamos al punto de partida. Valsain ofrece la posibilidad de tomar un refrigerio, o dos o incluso tres o mas, pero nosotros, Elena, Jorge y yo, no podíamos quedarnos esta vez para el  comentario de la ruta entre cervezas, morcillas y otras viandas, y mira que lo sentimos. Pero sabemos que otros si se quedaron y pudieron disfrutarlas.

Por nuestra parte fue otra jornada estupenda en compañía de viejos y nuevos amigos. Ojalá repitamos pronto.

Enrique.

Lo que vino despues

Pues bien una vez despedidos de la familia Ortega con besos y abrazos varios nos disponemos a reponer fluidos y degustar algo de marisco ya sabeis morcilla, picadillo ¿hummm o eso no es marisco? Me pasa como con las cuestas de un año para otro no lo recuerdo …

 Nos acercamos a “El Porron” donde nos indican tan poco amablemente como de costumbre que solo dan comidas. Mira que son antipaticos  en este sitio. Nos largamos con viento fresco al chiringuito de al lado donde colman todas nuestras expectativas (ademas con simpatia)y nos ponemos como diria Javi “gochos” del todo. Mientras degustamos la manduca no paramos de charlotear como cotorras, la cosa se alarga y cuando nos levantamos descubrimos que son tres los pedales que nos llevaremos a casa dos de la bici y el que llevamos puesto y es que el agua de cebada (debidamente tratada) bien fria en esta epoca del año entra como el agua.

Gregorio.

 

Descárgate el track de la ruta

Perfil y mapa de la ruta