Vinuesa 8-5-09 a 10-5-09

 

 

 

Igual que en años pasados, el grupo de 16 amigos y bikers (unos mas ‘pedaleantes’ y otros mas ‘pedaleros’) compuesto por: Eduardo, Alejandro (hermanos), Javier de la Rosa, Daniel, Marcos y Alberto (el primero tío y los demas sobrinos/primos), Maximo, Pedro, Oscar, Carlos Abad, Raul y un servidor (hasta aquí los bikers) y el denominado ‘coche escoba’ o los ‘maestros barbacoistas’: Miguel, Pepe, Javier Vaquero y Javier Ruiz nos juntamos para unas jornadas deportivo -gastronómicas anuales de ‘piruleo’ en todos los sentidos.

 

El lugar con gran acierto lo propuso Edu, que también se encargó de organizarlo todo y encima a un precio razonable: dentro del Camping  ‘El Cobijo’ en la carretera de Vinuesa (Soria) a la Laguna Negra, alquilamos varias cabañas de madera donde nos metimos a razón de 3 personas. Así por la mañana para montar solo había que despertarse, desayunar y poner el trasero en la bici.

 

De improviso una vez que habíamos llegado todos alguien dijo: porqué no nos damos una vueltecilla de calentamiento…. Dicho y hecho: nos disfrazamos de romanos y nos dimos un pirulillo corto aunque empinado y ‘sudoroso’ por la pista que sale del camping que no estuvo nada mal. Así nada mas bajar del coche todos pudimos ‘cambiar el chip’ inmediatamente y soltar la toxinas que pudiesemos traer de la ciudad.

 

Como en ocasiones anteriores la noche del viernes después del botellín de rigor, se convocó la cena de mogollonamiento. Había un ambientazo, buen rollo, chascarillo, chiste, dimes y diretes de esos que marcan época, el cual quisimos también compartir con poco éxito con la joven camarera ‘llamémosla Azofaifa’ (a la que al parecer le hacíamos mucho menos gracia que viceversa).

 

Tras la cena coronada por sus correspondientes chupitos, una parte del grupo, junto con ‘el coche escoba’ al pleno, estuvo un buen rato echando carreras de bebidas de diverso octanaje y color en las terrazas de las cabañas, que al día siguiente les iban a proporcionar fuerzas extra para subir las cuestas o encender la barbacoa.

 

El sábado por la mañana, dado que el bar del camping todavía no estaba abierto, decidimos vestirnos de romanos e ir en bicicleta a desayunar a Vinuesa. Nada mas entrar al pueblo muy cerca de la presa formada cerca del nacimiento del río duero, encontramos un bar donde dimos buena cuenta de tostadas, magadalenas, sobaos, cafes, cola-caos …. etc, Oscar además repartió de su paquete de avellanas tostadas para tomarlas mas adelante durante la ruta.

 

Ya no cabían mas excusas, así que nos montamos en la bici y comenzamos la ruta por una pista ancha entre el bosque, y a subir y a subir y a subir y a pinchar y a subir y a pinchar y a subir ….. en total pinchamos 5 veces la mayoría de veces por los reventones de las cámaras debido a los pedruscos. En cuanto a la subida, salimos a unos 1.100 metros y coronamos  en el desvío hacia el mirador de la laguna negra y el lago helado/ pico de urbión, sobre unos 1.800 metros después de 25 Km desde el punto de salida.

 

El plan inicial era seguir subiendo hasta mas de 2.000 metros para disfrutar de las vistas del mirador y luego volver a bajar y a continuación hacer una vuelta ámplia pasando por el pico de santa inés. Como perdimos tanto tiempo con los pinchazos ya se había hecho demasiado tarde, razón por la que comenzamos el vertiginoso descenso pasando por unos paisajes impresionantes. En total la ruta fueron unos 45 km (la ruta amplia deberían haber sido casi 70 km).

 

Igual que todos los años entre Javier (de la Rosa) + su sobrino Dani establecieron su particular ‘pique’ con Edu por llegar el primero, incluida la mútua guerra psicológica y toda clase de trucos y malas artes. Y el vencedor este año fue: andá pues no me acuerdo …. .

 

Todos las penurias de la subida y de los múltiples pinchazos de golpe y porrazo se nos olvidaron, cuando, según entrábamos en el camping, se veía el humo de las brasas de la barbacoa y se olían los aromas de las chuletitas, morcillas, panceta …. etc..  Encima tuvimos la suerte de que a pesar de las malas predicciones meteorológicas, hasta ese momento disfrutamos de un buen solecito ‘de altura’.

 

Para que os voy a contar como nos pusimos, si os lo podeis imaginar perfectamente. ‘El coche escoba’ no solo había cumplido su misión perfectamente, sino que ha dejado el listón muy alto para el año que viene.

 

Si la comida fue buena, la sobremesa no se quedó a la zaga, hubo hasta amagos de canto gregoriano … . Se montaron tertulias amenizadas con licores y chupitos, mientras otra parte del grupo se encontraba en posición horizontal  hibernando.

 

Por la tarde primero visitamos la Laguna Negra y sus espectaculares cascadas y después nos dimos un paseo por el pueblo de Vinuesa, que está plagado de casas tradicionales de montaña y monumentos, aparte de unas panorámica hacia el monte y el pantano ‘de postal’.

 

Por la noche vimos ‘el partido de turno’ en el bar del camping botellín en mano - otra vez con un ambientazo de bandera - y como el día anterior hubo quién se fue a la cama a dormir y quien todavía tenía la garganta demasiado seca …. .

Durante toda la noche estuvieron cayendo chuzos de punta y por la mañana siguiente con el cielo encapotado, no teníamos muy claro si ibamos a dar la vuelta. Encima en el camping nos dijeron que a las 12 de la mañana teníamos que salir de las cabañas (al final ‘nos prestaron’ dos cabañas para cambiarnos y ducharnos). Por eso antes de dar la vuelta tuvimos que recoger las cabañas y dejamos nuestro equipaje casi hecho.

 

Pero como ibamos a lo que íbamos, a pesar de todos los pesares, decidimos hacer una ruta, aunque mas corta, que comenzaba en una pista forestal nada mas salir del camping en la denominada ‘sierra pinocho’, nos abrigamos un pelín mas y a tirar millas ….. . Igual que el día anterior empezamos a subir, y a subir y a subir y a subir …. (pero esta vez no pinchamos) hasta que alcanzamos 1.820 m después de 12 kilómetros. Desde arriba había unas vistas increibles al valle de vinuesa y a la cordillera del urbión.

 

Como el día estaba muy encapotado y según subíamos el cielo estaba cada vez más negro, decidimos bajar por la misma pista por donde habíamos subido antes de que cayese la de san quintín. La bajada, con el desnivel que había y sin apenas rellanos, fue a toda pastilla. Al llegar al camping preparamos una suculenta ‘comida-aperitivo’ con lo que sobró del día anterior, sobre todo latas y embutidos, para no salir demasiado tarde de vuelta a Madrid.

 

Servidor se volvió a casa con la buena compañía y tertulia del copiloto y compañero de fatigas Pedro.

 

Todo lo bueno se acaba pronto ….. pero se puede repetir el año que viene.

 

Carlos.

 

 

Perfil y mapa de la ruta dia 1

Perfil y mapa de la ruta dia 2

 

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Descárgate el track del segundo día