Alcaser do Sal - Lagos


 
 

 Dia 5 Madrid Alcaser do Sal

Todo esta listo y salimos temprano el viernes día 5 de diciembre por la mañana. Hemos quedado en Talavera de la Reina, donde nos encontraremos con el resto de viajeros.

Cuando llegamos, todo el mundo se esta tomando un chocolate con churros en un bareto al lado del Ayuntamiento, compramos lotería, de la que toca claro, y partimos los cinco coches, 2 Defender y 3 Toys camino de Alcaser do Sal. Sólo nos falta Luis que viaja con su hermano en su “Patrolo” y que por necesidades del trabajo saldrá por la tarde y llegara a Alcaser casi de madrugada, tragándose unas retenciones de infarto, según nos contara luego.

Nosotros vamos a nuestro ritmo y cuando llega la hora de comer buscamos y encontramos un pequeño restaurante con comida casera y nos despachamos con una feijoada con  cabeza de porco, frango guisado, y secretos do porco, en fin que comemos barato y bien. Nuestra intención es llegar a Alcaser y acercarnos a ver las ruinas romanas de la península de Troia. Allí nos dirigimos para encontrarnos con que el acceso a estas ruinas lo tienen cerrado, nos quedamos con un palmo de narices y recorremos la península hasta su fin para ver como la están destrozando con cientos y cientos de apartamentos que llegan hasta la misma orilla del mar, por lo demás la península es espectacular, nos damos un paseo por la playa y nos vamos a buscar nuestro hotel. Por el camino vemos los arenales por los que mañana circularemos y aunque se está haciendo de noche no podemos resistir la tentación y nos metemos por algunos cortafuegos, uno de ellos tiene una subida que a los Toys se les atraganta, el dichoso control electrónico de tracción frena las ruedas y es imposible coronar el largo y blando cortafuegos. Los Defender de Pi y Kangu nos dan un buen repaso y suben los dos a la primera. En carretera les cuesta andar y lo hacen a base de ir altos de vueltas y de consumo de gasoil (15 litros de media) pero en el campo son los amos sin duda.

Llegamos a Alcacer do Sal y damos más vueltas que un peón para encontrar el hotel “La cegonha” (La cigüeña) parece ser un waipoint en un juego de geocatching, el punto del hotel esta entre un río y una montaña, pero al final lo encontramos. Nos arreglamos un poco y nos vamos a cenar, encontramos un restaurante que nos gusta, “Retiro Sadino”, cenamos como príncipes distintos tipo de bacalao  a cual mejor y un arroz caldoso con pescado y marisco. Las raciones son realmente brutales y nadie puede acabar con tanta comida.

Tras un corto paseo nos vamos a la cama que mañana empieza lo bueno.

 Dia 6 Alcaser do Sal - Melides (acampada)

 Desayunamos en el hotel y partimos en busca de esas pistas llenas de arena que nos esperan con sus brazos abiertos. Es muy divertido, se puede ir realmente deprisa, como si de una enorme montaña rusa, llena de subidas y bajadas se tratase.

Tenemos otra subida delante y es de las fuertes, segunda, tercera reductora a tope y de nuevo los asquerosos controles de tracción que frenan a los Toy y nos dejan a 10 metros de coronar, el "Patrolo" de Luis tampoco puede con la cuesta de marras, de nuevo los Defender suben sin despeinarse. Mas adelante tenemos otra cuesta de similares características  y optamos por no intentarlo, hasta a los Defe les cuesta un poco esta subida en la que no se puede coger inercia.

Salimos a una zona también arenera pero más entre pinos. Carlos va el primero, entre las roderas hay un tocón  y se ha subido encima,  tiene abollada la protección del cubre y el coche no va ni para  atrás ni para alante. Ponemos el air jak, levantamos el coche rellenamos con arena ponemos las planchas de acero de Pi y el coche queda listo.

La ruta esta siendo de lo mas entretenido  Luis la ha creado desde el Google  y aunque esta sensacional a veces nos toca improvisar y claro es de lo mas divertido. De vez en cuando nos llueve, pero el agua nos respeta para comer. Seguimos por el bosque y llegamos al mar, donde buscamos un lugar para la acampada.

Encontramos un buen sitio muy cerca del mar, montamos el campamento y como es temprano para cenar nos jugamos unas partiditas de mus, mientras nos tomamos un vinito.

Hacemos nuestra cena, algunos están “peleones” y quieren mas mus de modo que después de cenar jugamos alguna partidilla mas. Llega la hora de acostarnos y Javi me dice que duerme en el coche por que no quiere soportar mis ronquidos, despejamos la caja del coche de trastos en la medida de lo posible y Javi se prepara una cama, se un pone un gorro de dormir y listo.

Sobre las cuatro de la mañana nos cae el diluvio universal, las tiendas parece que aguantan de manera que me doy media vuelta y sigo durmiendo otro rato.

 

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Dia 7 Melides - Vilanova de Milfontes

 

Cuando nos levantamos esta lloviendo, pero enseguida escampa y nos permite recoger el campamento sin empaparnos. Sacudimos un poco las tiendas pero no hay mas remedio que guardarlas mojadas, La única tienda que ha tenido problemas es la de Kangu que ha tenido goteras. De nuevo se pone a llover  asi que nos metemos en los coches y empezamos a rutear. Las pistas están embarradas y con cantidad de charcos. Nos metemos en un “túnel de rayado” y Carlos estrena su coche, gracias a que las ramas están muy mojadas no le dejan el coche a rayas. Llegamos a Porto Cobo la marea esta baja y podemos cruzar al otro lado sin necesidad de dar ningún rodeo. Tras un recorrido por pistas de arena bordeando el mar plantamos el campamento. El espectáculo desde lo alto de la duna es impresionante. Ha salido el sol y aprovechamos para comer y secar las tiendas, pero cuando estamos casi terminando se pone a llover con ganas de modo que tenemos que recogerlo todo apresuradamente y terminar de comer dentro de los coches.

Es temprano y la ruta por campo se esta terminando, pero nos queda un cartucho en la recamara, ver las ruinas romanas de Miróbriga en Santiago do Cacem y allí nos dirigimos bajo una lluvia torrencial, tras no pocas vueltas encontramos las ruinas. De nuevo somos afortunados y deja de llover lo que nos permite no solo ver las ruinas, si no disfrutarlas bajo un cielo  plomizo muy hermoso, que resalta la belleza de estas viejas piedras.

Nos cobran tres euros por barba. Tienen un pequeño museo cos los típicos restos de ánforas, monedas, agujas y útiles de la época. En el exterior las ruinas están bastante cuidadas, pueden verse las termas, un pequeño pero precioso puente, alguna casa para viajeros con algunas pinturas, lo que queda de un templo y a todas partes se llega por la típica calzada romana en bastante buenas condiciones, aunque mojada por la lluvia como esta ahora hace que mas de uno y mas de dos patinen de forma descontrolada catando el duro suelo romano. La visita ha merecido la pena sin lugar a dudas.

Volvemos a Porto Cobo, de nuevo la marea baja nos permite cruzar y enfilamos las pistas de arena que nos llevaran a Vilanova de Milfontes.

Visitamos el típico  fuerte portugués que se dedicaba a la custodia y venta de esclavos.

Es noche cerrada y en ese momento encabezamos la marcha de modo que “enchufo” la batería de faros de largo alcance y se hace de dia. Javi esta inspirado y navegando me  va indicando cada curva entre los cientos de caminos de arena que “riegan el acantilado” a toda pastilla, disfrutamos a lo grande de todo lo que nos rodea, son unos kilómetros apasionantes. Cuando salimos a carretera estamos sudando de la tensión acumulada. Dan ganas de repetir.

El Apartotel Vila Nova estupendo de verdad, nos damos una ducha y nos vamos a cenar buscamos, aunque nos cuesta pues es temporada baja, una churrasqueria para cenar, tardan un poco en servirnos, pero la comida es casera y excelente y como siempre en Portugal a un precio muy asequible.

Nos damos un largo paseo para bajar lo que hemos “trasegado”. Oímos el ruido del mar que esta de muy mala leche, en nuestro deambular vemos el castillo de Vilanova, ahora una especie de parador y una plaza con una escultura a los héroes de la aviación portuguesa que partiendo de Vilanova llegaron a las Azores allá por los años 30 . Nos vamos a descansar, pero la carne es débil y en unos de los apartamentos nos apretamos un mus, acompañados de un copazo, y pasamos un rato divertido.

 

 

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 Dia 8 Vilanova de Milfontes - Cabo de San Vicente- Lagos

 Nos hemos quedado dormidos. Alberto nos da un toque al móvil y nos saca de nuestro letargo, en menos que canta un gallo (portugués claro) estamos desayunando junto a nuestros compañeros de viaje en un sitio sencillamente fantástico. Los bollos recién hechos esta diciendo “cómeme” y eso es lo que hacemos acompañados de un buenísimo zumo natural y el típico y fuerte café de Portugal.

Nuestros amigos y compañeros de viaje Pi y Kangu tienen que decirnos adiós, el trabajo les reclama, su viaje estaba previsto de esta manera. Les echaremos de menos el resto del viaje.

Nos ponemos en marcha, la ruta de hoy se adentra en la montaña del Alentejo portugués, para luego volver al mar. Un primer vistazo a la playa donde la noche anterior oíamos rugir el mar para comprobar que sigue igual de cabreado que la noche anterior. Impresionante si un barco tiene una avería en estas costas, debe significar un naufragio seguro.

Los caminos están totalmente embarrados y a primera hora de la mañana una bruma lo envuelve todo, dando al paisaje más belleza aun si cabe.

Subimos y bajamos algunos cortafuegos de consideración a base de reductora.

Cuando un punto “no nos cae a la medida” lo desestimamos y buscamos otro, pero en la montaña esto puede no ser tan fácil, de hecho nos hemos metido por un camino que termina de repente, en lo que parece “un bosque birmano”, que nos obliga a dar media vuelta, la otra opción es un largísimo cortafuegos absolutamente vertical que es imposible subir. Pero por fin aparece un caminillo poco visible y salvador que nos lleva de salida a la carretera.

Ya estamos de nuevo bordeando el litoral por el Parque Natural do Sudoeste con unos acantilados que dan miedo y unas vistas impresionantes. La ruta es sencillamente espectacular a todos los niveles.

Llegamos de noche al Cabo de san Vicente, a pesar de la oscuridad se puede apreciar la magnitud del lugar, mañana lo veremos con la luz del dia.

Continuamos camino a Lagos. El hotel Don Manuel esta bien, aunque tienen un detalle feo, nos piden pagar por adelantado, desde luego lo hacemos, a disgusto, pero lo hacemos.

Preguntamos donde comer un buen frango y entrecosto y en dos coches nos vamos a cenar al restaurante Adega da Marina. Cenamos a lo grande empezando por el pate de sardinas y las aceitunas y siguiendo con el pollo y las costillas a la brasa o la ensalada todo excelente y una vez mas a un precio muy contenido. Volvemos al hotel y como no el personal que quiere jugar un mus y hasta Luisen se anima haciéndonos pasar un rato increíble con su modo de jugar.

Saber lo que se dice saber no sabe jugar al mus, lo que no evita que nos gane a los supuestamente consagrados. Bueno ya se sabe las cosas del juego.

 

 

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Dia 9 Lagos Cabo de San Vicente – Madrid

 El desayuno esta incluido en el precio del hotel, asi que desayunamos y tomamos camino al cabo de San Vicente. Por el camino nos vamos haciendo a la idea de cómo estará “el patio” en el cabo. Hace un viento sencillamente brutal que hace que los coches se muevan como si no pesasen sus dos buenas toneladas.

San Vicente nos recibe con un mar caótico y un viento que casi nos tira al suelo en algunas ráfagas, sinceramente impresionante cuando la naturaleza enseña sus garras.

Hacemos unas fotos y para casa, que tenemos mas de 800 kilómetros por delante.

Ya estamos en España, Emilio conoce un sitio en Lepe donde se come de maravilla y allí nos dirigimos, comemos estupendamente a base de pescadito de todo tipo si bien los precios ya no son los de Portugal evidentemente.

El viaje se hace ameno con la charla por la emisora y asi llegamos a casa sobre las 9,30 pm, muy satisfechos del viaje.

Quiero dar las gracias a Luisen por la currada que se ha pegado elaborando este viaje y también a Sonia pues me consta se lo ha currado en la sombra, con el tema hotelero.

Lo hemos pasado en grande en este viaje compartiéndolo con todos los habituales en estas salidas y más aun si cabe con viejos y entrañables amigos como Pi y Kangu que hacia tiempo no los veíamos y teníamos muchas ganas de hacerlo. También ha sido un placer compartirlo con Emilio y Raúl y confío que en el futuro repitan la experiencia.

Nosotros ya estamos deseando volver y desde luego volveremos a este hermoso pais.

 

 

 

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