Vagos-Coimbra


 
 

Los escuderos teníamos pensado salir a las cuatro de la tarde del jueves, pero Javi tiene trabajo y no podemos salir antes de las 6 pm, lo que nos hará llegar a Vagos, nuestro punto de destino en Portugal, más  tarde de lo previsto. Allí nos encontraremos con el resto de compañeros de viaje Luis y Sonia, Alberto y Marisa e Isma y Mari.

La salida de Madrid, en estos días de puente es sencillamente caótica. Nos cuesta hacer los cincuenta kilómetros hasta el túnel de Guadarrama hora y media. Pero luego afortunadamente la cosa mejora y el resto del viaje es magnifico.

Pasamos la inexistente frontera de Portugal y en un bareto cenamos algo parecido al hornazo salmantino que esta muy bueno, de hecho al hombre le dejamos sin existencias.

Llegamos a Vagos sobre las 12  de la noche. El hotel “Residencial Santiago” sencillo, pero limpio y acogedor, su personal muy agradable nos atiende de maravilla.

A la mañana siguiente saludamos a nuestros compañeros mientras desayunamos. Comenzamos ruta y a pocos kilómetros del hotel nos metemos en faena.

Las pistas, que también podriamos llamar cortafuegos, recuerdan a los arenales segovianos, discurren por densos pinares y en el mapa se ve que esos cortafuegos forman cuadriculas perfectas.

En uno de esos cortafuegos vemos varios árboles caídos que impiden el paso. En un primer momento pensamos que los han puesto para impedir el paso, pero no están talados y su inclinación natural es caer sobre el camino, debido a la propia erosión del terreno, vemos los tocones y deducimos que estaban enfermos y se han desplomado sobre el camino, media vuelta y lo intentamos por otra cuadricula.

Estamos circulando sobre dunas en las que tan solo el camino es de arena, el  resto es monte bajo y pinar. En una subida de cierta consideración Alberto se queda, intentamos sacarlo con las planchas pero no hay forma, de modo que tiramos de winche y listo, pero delante tenemos otra cuesta aun  más empinada y creemos que no será posible subirla de modo que vuelta atrás y buscamos otra alternativa, la verdad es que este juego es de lo más entretenido y encima nos estamos dando un hartón de circular por auténticos ríos de arena, que a esa hora del dia en algunos puntos esta ya blandita, blandita.

Otro cortafuego y mas árboles caídos tapando el camino, esta vez sólo dos ejemplares impiden nuestro paso, intentamos moverlos a mano pero no ceden ni un milímetro de modo que les aplicamos el cable del winche y los apartamos como si fuesen plumas, que buena es esta herramienta, sirve para casi todo.

Accedemos a un “túnel de rayado” que nos deja los coches machacados como nunca, me parece que esta vez ni con Polis se quitaran esos brutales rayajos.

Algo no va bien, al Toy no le entran bien las reductoras y cuando le entran es dificil luego volver a insertar las lagas ¿le habra entrado arena a la transfer?...

Nos vamos acercando a la playa, solo una gran duna nos separa del Atlántico y el ruido del mar es tremendo, podriamos bajar con el coche a la playa pero la salida se nos antoja imposible, la arena esta muy blanda y la pendiente aunque corta es muy empinada de modo que buscamos una sombra  para comer, lo hacemos a unos 500 metros de la playa. entre unos pinos. Después de comer nos acercamos andando y nos mojamos los pies en el mar que tiene unas olas de más de dos metros. Rocco el perro de Mary e Isma se lo está pasando en grande, no para de retozar en el agua y en la arena.

La playa es inmensa a todos nosotros nos recuerda a Playa Blanca. Vemos a lo lejos embarcaciones típicas portuguesas con sus altísimas proas diseñadas para poder pasar las tremendas olas atlánticas. Se dedican a un tipo de pesca milenaria denominada Xávega. Estas embarcaciones al no tener puerto donde recalar descansan en la arena de la playa y se meten y salen del agua  tiradas por bueyes (ahora tractores). Se alejan de la orilla como media milla , calan una de red de unos 500 metros, con forma de saco, pasada una hora mas o menos los bueyes  tiraban de las redes para sacarlas a la orilla con el pescado.

Disfrutamos el momento y continuamos camino, corremos paralelos a la playa por ríos de arena buscando los pasos mejores ya que no tenemos tracks, también tenemos oportunidad de rayar un poco más los coches, que a estas alturas de la película parecen cebras, en fin esto es el 4x4.

Una subida se me resiste, Javi me da indicaciones pero no entiendo que carajos quiere que haga, al final tras tres intentos y un poco “mosqueao” le digo que la suba el si lo ve tan fácil y a la primera lo sube ¡¡¡ que bochorno!!!

Llegamos al “Posto da guarda fiscal” y tomamos una pista de las que permiten rodar rápido, Alberto nos comenta que le parece que ha pinchado, miramos y todo en apariencia esta bien, todos llevamos 1,8 de presión para circular por los arenales y al circular rápido las gomas flanean mas de la cuenta.

Esta atardeciendo y buscamos un sitio para la acampada, lo hacemos a unos cuatrocientos metros del mar el sitio esta de lujo, cenamos de maravilla, lástima que no se pueda encender un buen fuego, pero los pinares llegan casi hasta el borde del mar y el riesgo de incendio es elevado. La noche es perfecta por lo que decidimos dar un paseo hasta el mar. Isma nos deja unas luces químicas para señalizar el campamento, y además nos llevamos un gps con el punto del campamento “por-siaca”, que ya se sabe que de noche todos los gatos son pardos.

El paseo por la playa excelente bajo un cielo cuajado de estrellas, que nada tiene que envidiar a los cielos de Marruecos.

Volvemos al campamento, las luces de Isma funcionan se ven desde lejos. Nos vamos a la cama a dormir, pero….. no contábamos con nuestro querido Alberto que nos da una serenata de ronquidos sencillamente salvajes y a las cuatro de la mañana estamos todos despiertos menos él claro, es un gran amigo, pero en estas ocasiones despierta mis instintos más bajos y asesinos.

Amanece y la primera sorpresa es que la rueda de Alberto efectivamente estaba pinchada y reposa tranquilamente desinflada en el suelo.

Mientras las tiendas se orean del relente nocturno metemos el air jak y cambiamos la rueda, más tarde si es posible repararemos el pinchazo. Tiene narices que entre tanto campo sea un hermoso tornillo el causante de sus males.

Desayuno y en marcha, las características de la ruta son similares a las de ayer arena y más arena, zonas con cantidad de palos y ramas en el camino que golpean los bajos y no nos hacen felices precisamente. Un palo con mala uva te puede escoñar un latiguillo o cualquier cable de los que circulan por los bajos del coche.

Nos hemos entretenido haciendo unas fotos y estamos circulando solos hacia el siguiente punto por un río de arena con inclinación lateral y el Toy que se nos va hacia los pinos como si tuviesen imán, Javi ha cogido la rodera mala  y cuanto más se acerca a los pinos más se inclina lateralmente ,paramos y evaluamos como salir del aprieto.

Me subo a la estribera para hacer contrapeso y algo avanzamos, pero el coche “culea”  y se atraviesa ya estamos encima de los árboles y con una inclinación lateral realmente fea, un empujón desde atrás, gas a fondo y salimos del problema sin un rasguño, eso si a milímetros de los pinos y a punto de tragarnos uno e ellos con la trasera del Toy.

Comemos en una zona recreativa, para nosotros solos, el cuidador nos pone hasta un mantel de papel en la mesa. Reparamos el pinchazo de Alberto y limpiamos filtros.

Al Toy le cuesta tanto el pasar de marchas normales a reductores ,como de reductoras a normales, por unos instantes pensamos que haremos el  viaje de vuelta de Portugal en reductoras , al final  conseguimos meter las largas no sin esfuerzo.

Nos vamos a visitar Figueira da Foz. Subimos a un mirador desde el que se divisa toda la ciudad, impresionante los puentes que cruzan la inmensa ría. Bajamos a la ciudad y contemplamos el fuerte que defendía la ciudad en la antigüedad. La playa como muchas de ese país es enorme, algunos deciden bañarse y otros damos un paseo por el malecón y al final los del baño se nos unen pues el mar esta de muy mal café esa tarde y el agua trae basura en cantidades industriales.

Nos vamos a Coimbra. Podemos ir por autovía, pero decimos ir por carretera, lo que nos permitirá conocer algo más de este hermoso país, de momento nos obsequia con un magnifico castillo que ocupa toda la ladera de una montaña, tanto nos distraemos en su contemplación que nos despistamos y continuamos por una carretera comarcal, en lugar de la nacional que traíamos, pero al final llegamos a Coimbra.

Tras alguna  que otra vuelta encontramos el hotel “La Pensao Residencial Antunes” data de mil ochocientos y pico, pero que nadie se asuste, antiguo es cierto, pero limpio y aseado y su personal una vez mas muy agradable, además esta emplazado en un sitio privilegiado, al lado de la famosa universidad de esta ciudad y por si fuera poco desde nuestra habitación vemos el acueducto romano, a menos de cien metros, otra de la joyas arquitectónicas de esta preciosa ciudad.

Una ducha,  un corto paseo y a cenar queremos ir a una “churrasquería” a degustar el “frango y el entrecosto” (pollo y costillas de cerdo a la brasa respectivamente) encontramos dos “churrasquerías” una al lado de la otra y no sabemos por cual decidirnos, al final optamos por la de la “izquierda”, nos preparan la mesa y nos tomamos unas cervezas, nos ponen un queso delicioso y a la hora de pedir la cena ¡¡¡sorpresa, sorpresa!!! nos dicen que solo hay pollo para tres personas y que de las costillas nos olvidemos…… intercambio de miradas entre los comensales, pedimos la cuenta ..... nos vamos al de la “derecha” y cenamos como marqueses, una sopa de pescado, un pollo y unas cosillas deliciosas acompañados por patatas y arroz muy buenos, todo ello regado con un “viño verde” que se dejaba beber y al final unos postres deliciosos, además de buena presentación y buen trato del personal.

Algunos decidimos irnos al hotel (esta a un par de kilómetros) andando para bajar tan suculenta cena.

A la mañana siguiente una visita a la ciudad. La universidad una de la mas antiguas de Europa esplendida, (nos subimos los 125 escalones, como unos campeones) el acueducto totalmente restaurado, luego un paseo en coche por la ciudad y desde el río Montego una sesión de fotos de la ciudad.

Todo esta cerrado (es domingo) y nos gustaría comprar algunos recuerdos. Por fin  en Santa Comba Dào y tras no pocas pesquisas, por parte sobretodo de Marisa, encontramos una alfarería con los famosos “Galos “(gallos portugueses) y de paso encontramos una charcutería–pastelería donde algunos (no diremos nombres) se dejaron algunos euros y es que la verdad estaba todo buenísimo.

Ya estamos en España, paramos un momento en cualquier sitio para comer un bocata y para casita, un poco de trafico a la altura del túnel de Guadarrama pero la verdad un viaje de lo más llevadero.

Queremos agradecer a Luis y a Sonia la magnifica preparación de este viaje, que se lo han currado de principio a fin y también al resto de “compis” de viaje, ya sabéis que sin el factor humano un viaje puede ser un bodrio y este desde luego no lo ha sido.

Decir también que hemos echado mucho (muchísimo) de menos a otros compañeros habituales de viaje y que desde luego estamos dispuestos a repetirlo cuando haga falta.

Portugal es un hermoso país, que con todas las diferencias de costumbres e idioma es tan parecido al nuestro que a mí al menos me ha hecho sentirme como en casa.

Ya veréis como volveremos….

 

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