Cuenca 16-17-02-2008


 
 

Sábado 16-2-2008

 

Las previsiones meteorológicas son excesivamente “benignas” para nuestro gusto, pero es una clásica a la que no se puede faltar de la mano de la familia Mexcar.

Como es habitual salimos tempranito de Madrid. Alberto que es el tío mas puntual del mundo mundial no llega, le llamo al móvil…  en ese momento sale de casa y es que pensaba que habíamos quedado media hora mas tarde. Ralentizamos la marcha y en unos pocos kilómetros nos da alcance.

Pasamos por “El mar de Castilla” y sus augurios tampoco son buenos, esta casi seco.

Entramos al campo. Somos cinco coches y nos dividimos en dos grupos, dándonos un amplio margen (de unos quince minutos) entre el primero y el segundo.

Abren camino Carlos, Metra y Alberto y en el otro grupo vamos Luis y Escuderos.

Los tracks y los puntos van como la seda y llegamos a la presa de La Toba, el escasísimo caudal ha dado pie a que en algunas zonas se forme una gruesa capa de hielo y además el embalse de Santa Maria del Val esta prácticamente vacío, que lastima el año pasado sus aguas lo alegraban todo.

El terreno también acusa esa sequedad  y sin llegar a levantar polvo circulamos por las profundas roderas casi “sin despeinarnos”.

Nos encontramos con los vigilantes de una montería, que incluso nos preguntan si llevamos papeles para circular por el campo…en fin… continuamos camino y de vez en cuando nos encontramos con algún cazador que con cara de “feroche”exhibe su arma, sin bajar el cañón, (casi apuntándonos) como diciendo “Aquí Estoy Yo” ¿Qué Pasa Chicos?. Francamente es muy desagradable, por no utilizar otro adjetivo más contundente con estos personajes casi anacrónicos en el mundo de hoy.

Tras unos kilómetros nos encontramos con un cartel “NO PASAR MONTERÍA” como no queremos problemas con nadie nos ponemos a buscar una alternativa, la verdad es que no es fácil pues estamos en un frondoso pinar, que nos obliga a dar mas de una vuelta, pero tras coronar una preciosa trialera, con unos escalones de autentico lujo retomamos el track.

Comemos en  un área recreativa, tenemos mucha comida, buena bebida y mejor humor, y acabamos (casi) con todas las existencias.

Nos ponemos en marcha y tratamos de encontrar la trialera del año pasado pero no damos con ella, de todos modos el terreno esta en tan buen estado que seguro la subiríamos con los ojos cerrados. De nuevo la archivamos en “pendientes” para el próximo año.

Llegamos a Tragacete tras alguna bajada trialera, que sin barro es un autentico “paseo militar”.

Paco del Hostal El Gamo nos recibe como siempre (en la brecha)  con esas casi ochenta castañas que tiene a cuestas, muy bien llevadas.

Una ducha, un corto paseo por el pueblo y cenamos  como de costumbre opíparamente.

 

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Domingo 17-2-2008

 

Este año no hay nieve, al menos en Tragacete, solo un frío tremendo que hace que los coches estén congelados. Tras un buen desayuno nos ponemos en marcha.

A pesar de que solo quedamos cuatro coches (Metra y Ana tienen cosas que hacer y se largan para casa) hacemos dos grupos. En esta ocasión Carlos y Luis Irán en cabeza y Alberto y Escuderos a la zaga. Empezamos a encontrar algunos neveros y algunas placas de hielo importantes, pero los coches las pasan, no sin algún “culeo”.

A la subida de una corta aunque empinada trialera un placa de hielo hace que el coche de Carlos  descontrolado se atraviese y se quede con la ruedas muy cerquita del barranco, con el consiguiente susto.

Aseguramos el coche por delante con un par de eslingas empalmadas a un árbol y empezamos a elaborar la estrategia de rescate.

Lo primero es hacer que las ruedas no patinen  sobre la superficie helada, para lo cual picamos con el hacha debajo de las rueda para dejarlas sobre tierra de este modo las ruedas tendrán  un punto donde morder, después muy lentamente Carlos da un poco de marcha atrás mientras Luis, Javi y yo mismo tiramos de la eslinga amarrada al árbol  (como si se tensásemos la cuerda de un arco) tirando en diagonal para tratar de dejar el coche derecho. Casi lo logramos a la primera  pero el coche aun no esta bien colocado y el hielo es muy puñetero, lo aseguramos a otro árbol variando el ángulo y afortunadamente a la segunda lo logramos. Muy, muy ,despacio el coche sale del peligro.

La nota jocosa es que muchos, por no decir todos los miembros de la expedición catamos la dureza del hielo en nuestras posaderas, en nuestro deambular intentando colaborar en el rescate del coche y es que este elemento es de lo mas “escurridizo”.

Continuamos camino si bien el “problema” es que no podemos seguir el track, pero encontramos otra alternativa, que unos kilómetros mas adelante nos mete de nuevo en él, no sin hacer algún recorrido a pie para investigar algunas placas de hielo que no tienen buena pinta, pero que salvamos sin gran dificultad.

Atacamos la subida al vértice geodésico y estación de meteo de Collado Bajo. Carlos y Luis por la pista de la izquierda, Alberto y yo elegimos subir por la de la derecha, pues se encuentra arriba. Carlos y Luis nos dicen que ya están casi arriba y nosotros no hemos avanzado casi nada (estamos a 1.400 metros) y es que como luego comprobaremos lo suyo es una autopista y lo nuestro una trialera  de la leche. Estamos ya a 1.600 metros de altitud y empezamos a encontrar placas de hielo de cierta entidad, que vamos sorteando, hasta que en una de ellas y cuando solo nos faltan cien metros de altitud para coronar el coche se nos atraviesa. Conseguimos hacernos con el a duras penas, le colocamos "en el buen camino" y evaluamos la situación. No queda prácticamente nada para coronar pero tenemos unos trescientos metros de umbría helada y una curva de izquierdas muy cerrada, todo es una placa de hielo y el barranco a nuestra derecha. No lo pensamos dos veces, media vuelta y para abajo. Lo de la media vuelta es un decir por que la trialera es estrecha de narices,  pero encontramos un sitio para dar la vuelta, no sin mil maniobras.

Disfrutamos bajando la trialera como hemos disfrutado subiéndola ¡Que gozada!

Por la emisora hemos estado en contacto con nuestros compañeros y vamos en busca de ellos por la pista de la izquierda, que después de donde venimos se nos antoja una carretera nacional (con sus socavones) pero una nacional al fin y al cabo.

Cuando llegamos al área de descanso Carlos y Luis nos tienen preparado un buen fuego en una barbacoa y al amor de la lumbre comemos como leones, pues el hambre ya estaba apretando los estómagos.

Un ratito de sobremesa y partimos hacia casa.

Tal vez no ha sido una Cuenca tan espectacular como otros años, pero lo que es innegable es que nos ha hecho vivir momentos de emoción como de costumbre, por eso termino como siempre diciendo que además de la inmejorable compañía, los paisajes conquenses ,el excelente 4x4 y todo demás…..

¡¡¡Cuenca nunca defraudas!!!

 

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