Cuenca 17-18-02-2007



 
 

Cuenca sábado 17-2-2007

La semana ha estado lluviosa por Cuenca. Las previsiones meteorológicas son de mas lluvias e incluso de nieve por encima de los mil doscientos metros y nosotros con un fin de semana por delante, es un panorama de lo mas estimulante.

Nos damos cita La familia Mexcar, Luis y Sonia, Mario y por nuestra parte Javi, Elena que se estrena en estas lides cuatreras y un servidor de ustedes.

Esta vez empezamos por Vadillo  la idea es hacer la ruta en sentido inverso al realizado en diciembre del 2006, con objeto de ver algunas cosas que se nos quedaron en el tintero, hacer algunas variaciones e intentar algún reto como la cuesta que no vimos clara la vez anterior.

Nuestra primera visita es para La Fuente de Los Tilos. Llueve, el paraje es precioso, lastima que este muy cerca de una carretera y  como el personal es tan guarro tiene algo de porquería acumulada, una lastima.

Nos metemos y  nunca mejor dicho en vereda y el suelo “nos enseña los dientes” enseguida. Hay barro y del resbaladizo, pero el Toy con las Mud Terrain va sobre raíles. Tenemos que provocarle para que los pitidos del control de tracción se dejen oír.  

Le pasamos los mandos a Elena para que debute en la conducción por campo y la verdad es que lo hace con mucha soltura y lo que es mejor disfruta.

Continuamos por el embalse de Santa Maria del Val, esta tan lleno, que el agua casi llega al puente.

Nos deleitamos de nuevo con las vistas del Hosquillo, esta vez envueltas en una espesa bruma. Hacemos “una paradiña” y Elena nos ofrece un delicioso chorizo de jabalí y cerdo elaborado por su familia ,en la abulense población de Ojos Albos. Lo regamos con unas cervezas y no dejamos ni la cuerda del secadero. 

Paramos a comer en la zona recreativa. Ha dejado de llover, menos mal, pues Luis descubre que acaba de pinchar. Sustituimos la rueda y comemos al refugio de las barbacoas, bajo un tímido sol ,se esta muy agradable.

Reanudamos la marcha y afrontamos la cuesta  que la vez anterior no pudimos hacer en bajada y que ahora es en subida.

La cosa esta complicada las roderas son bestiales y el agua baja por ellas buscando el valle, de vez en cuando un escalón y para aderezarlo un árbol que o te das con el o te mete en las roderas por lo que es difícil progresar.

Carlos que en ese momento va delante lo intenta, pero no puede, le ponemos las planchas pero tampoco, solo consigue doblarlas, como si fuesen de hoja delata, intenta salir pero vemos que el coche se va hacia el pequeño barranco, que la vez pasada nos hizo desistir de este paso, le empujamos entre todos para que vuelva a las roderas y salir marcha atrás al final lo conseguimos estamos de barro hasta las orejas tan solo estamos a cien metros de donde paramos el coche para investigar la vez anterior pero debemos reconocer que la cuesta nos ha vencido, damos la media vuelta no sin grandes dificultades pues no hay sitio para hacerlo y bajando con los coches totalmente cruzados terminamos con la dichosa cuesta.

Continuamos por la pista que nos da escapatoria, de momento esta bien pero enseguida vemos que el barrizal es de consideración.

 Luis se queda bien enganchado en unas roderas, justo en ese momento encontramos a unos caminantes mas perdidos que el barco del arroz, quieren llegar a Tragacete que esta a unos tres kilómetros, le indicamos por donde ir, pero esta anocheciendo y al final nos piden que les llevemos, a lo que accedemos.

El rescate de Luis se complica mas de la cuenta pues las roderas le escupen hacia el exterior del barranco, tras no poca pelea logramos sacarle, pero ahora es Mario el que se queda, visto lo visto los caminantes prefieren seguir solos que con mala compañía  y se largan. Yo hubiese hecho lo mismo si hubiese visto a varios locos, hablando a gritos  y  con los  coches y ellos mismos llenos de barro.

Ya es de noche por todo el mundo estamos en una bajada pronunciada y  abrimos camino. ¿Es por la derecha? ¿Es por la izquierda? Nos metemos en unas roderas y resbalando, resbalando… ¡zas!… nos metemos en una zanja que amenaza con engullirnos. Me bajo del coche empujo con todas mis fuerzas, Javi mete reductora, todos los hierros y marcha atrás y logramos encarrilar al Toy. Hemos estado a  punto de un percance con esa especie de acequia.

Los demás no están mejor, en plena bajada Luis se ha quedado de nuevo y es que el Patrol es un gran coche pero las ruedas que trae de serie son sencillamente vergonzosas. Mario al intentar sacarlo con el cabestrante también se queda.

El frío es intenso, cero grados. Aquello parece un desfile de linternas arriba y abajo, intentando no meter los pies en las roderas que bajan llenas de agua, tardamos como una hora es desatascar todo lo atascado y por fin salimos de aquel atolladero. 

Llegamos a Tragacete. Allí nos encontramos con un par de coches. Son Kadejoteros  vienen  de Valencia y de Zaragoza, uno de ellos ha tenido problemas con la suspensión y charlamos un rato con ellos.

Cenamos con un apetito digno de tan buena mesa y a dormir por que de tanto “currar” estamos literalmente molidos.

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Cuenca domingo 18-2-07

No ha parado de llover durante la noche y por la mañana cuando nos levantamos esta nevando, las pistas tienen un aspecto fantástico. El que abre camino pisa nieve virgen  y tiene que adivinar por donde discurren los senderos.

El frío es intenso y no paran de caer copos de nieve. Desde luego circular por estas pistas nevadas es un espectáculo y un privilegio, a todos nos tiene impresionados.

Nos cruzamos con un grupo de cazadores, (parece ser que cuando esta nevado no se puede cazar) están en mitad de un camino armados harta los dientes, les pedimos que nos dejen paso, según nos cuentan ellos "están vigilando el monte” la verdad es que tienen toda la pinta de furtivos.

Caza desde luego hay, pues vemos algún gamo cruzando el camino.

Paramos en un alto y los más jóvenes se dedican al arte de la guerra con bolas de nieve, como siempre en estos casos, implican a inocentes civiles que pasaban por allí y nos ponen a todos como una sopa.

Llegamos al arroyo de Las Salinas y las roderas embarradas están “de dulce”, si te paras ahí posiblemente saldrás en primavera cuando todo este seco y bien seco ¡Que barbaridad!, puedes llevar el volante como te de la gana, las roderas te llevaran donde ellas quieran, es imposible salirse.

En algunos puntos rascamos con los bajos, pero cualquiera se para a ver que ha pasado.

En un punto en que nos podemos detener para esperar al resto, vemos un borriquillo muerto que ha sido devorado por las alimañas, no han dejado mas que los huesos mondos y lirondos y esta muy reciente, continua nevando y los termómetros que no suben de cero grados.

Subiendo llegamos al vértice geodésico y estación meteorológica de collado Bajo a mas de 1.800 metros. Allí el paisaje es tremendo. Los árboles tienden sus ramas al suelo cargadas de nieve helada, contrastando con el rojo de las piedras que les rodean.

Hace viento por lo que la sensación térmica  es glaciar pero demoramos la partida por que el espectáculo merece la pena.

Iniciamos el descenso y desembocamos en el arroyo de Lejera  y en un área recreativa nos despachamos unas tortillas que hemos encargado en El Gamo, junto con unos consomés “Magi” y un chorrito de jerez nos calientan por dentro y por fuera, terminamos con un cafetito y un orujin. Como siempre el sol es nuestro aliado y nos calienta mientras comemos, la comida se alarga, pero no demasiado hay que volver a casa y el GPS nos dice que estamos a mas de 200 kilómetros.

Nos largamos y cuando estamos en carretera Carlos nos pregunta ¿conocéis Las Torcas? ....

Pues no ,no las conocemos, hace años que deseaba conocer estas curiosas formaciones de la naturaleza y allí nos dirigimos.

Se trata de derrumbes naturales que se llenan  de agua, se dan en contados lugares de la geografía española.

Son impresionantes, de forma circular casi perfecta, damos un paseo y visitamos varias y ahora si que de verdad nos vamos a casita que estamos todos cansaditos.

El fin de semana ha sido de lo mejor, paisajes, compañía, 4x4 y esta maravillosa Cuenca que………¡Nunca defrauda!.

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Un apunte sobre Las Torcas conquenses.

Los procesos que originaron su formación son muy interesantes, ya que comenzaron a raíz de la última regresión del Mar de Thetis, antiguo mar mediterráneo, cuyo borde más occidental se encontraba situado en ésta zona de la serranía de Cuenca.

En el periodo Turonense, hace aproximadamente 80 millones de años, el mar comenzó a retroceder definitivamente después de varios avances sucesivos que tuvieron lugar con anterioridad, en la era Mesozoica. A partir de ese momento, y gracias a un clima favorable y a la acción de aguas carbónicas en las rocas calizas, muy solubles, las zonas de drenaje favorecieron la disolución de éstas en direcciones de fractura favorable, llamadas diaclasas que permitieron los hundimientos del terreno.

Las Torcas se encuentran en el Monte de los Palancares, catalogado de utilidad pública, muy cerca de la ciudad de Cuenca. En realidad son un curiosísimo conjunto de hundimientos del terreno, que se extienden desde la Torca del Medio Celemín hasta la Torca del Tío Señas. Es posible acercarse en vehículo hasta la Torca del Agua y a las del Torcazo, Torquete y Torca de la Novia. Hasta las demás es necesario seguir a pie, mereciendo especialmente una visita la Torca del Lobo, sin lugar a dudas la más bella del conjunto.

La riqueza del suelo del fondo de las Torcas y las favorables condiciones de microclima propias de la zona, han dado como resultado una abundante vegetación de pinos, robles, avellanos, sauces, arces, tejos y otras especies. Muy cerca de la Torca de la  Novia se encuentran dos árboles centenarios, de enormes dimensiones y portes magníficos. Son de la especie pinus nigra -pinus laricio o negral- y son muy populares entre los conquenses, que les conocen por pino abuelo y candelabro.

  • Número total de torcas 30
  • La más extensa Torca Larga (10,27 hectáreas, equivalente a veinte campos de fútbol)
  • La más reducida Torca de la Novia (0,355 hectáreas)
  • La más profunda Torca de las Colmenas (90,93 metros de altua entre sus cotas, equivalente a un edifico de 30 pisos)
  • La más llana Torca Llanilla (16,82 metros de profundidad)
  • Las más escarpadas e inaccesibles Torca del Lobo y Torca de la Novia (con sus muros verticales de roca)