Guarda - Fundao - Valverde


 
 

Guarda Fundao

Nuestro sexto viaje a Portugal y primero del 2011 acaba de empezar. Nos damos cita cuatro coches: Pinajarro y Mari en el  Defe, Alberto y Marisa en su Toy, Javi y Borja en nuestro Toy y Luisen y yo que compartiremos el Patrolo.

La ruta parte de Guarda, donde el vienes por la tarde hemos cenado bien y barato y además nos hemos tomado unas copas charlando de todo un  poco y al final nos da la una de la madrugada de palique.

El día amanece lluvioso tal y como las previsiones meteorológicas  preveían.

Desayunamos e instalamos nuestra parafernalia para la ayuda a la navegación y al campo sin más preámbulos.

Javi inicia a Borja en el arte de la navegación y rápidamente no solo le coge “el aire” (que no es fácil) si no que navega como si lo estuviera haciendo toda la vida, un crack este chico.

La vistas que ya son magnificas, se ven adornadas con la lluvia y la niebla  que a ratos nos rodea  y que confieren un ambiente perfecto para circular por esos magníficos bosques.

Hay charcos por todas partes pero las pistas tienen demasiadas piedras para que se forme un autentico barrizal, aun así están muy divertidas.

Es difícil orientarse con tantos caminos que salen por todas partes, pero nos vanos dando relevos en la cabeza y la cosa funciona no sin algunas confusiones.

Vamos haciendo camino subiendo y bajando montañas en la Serra da Estrela siempre bordeando los 1.000 metros de altitud, cuando superamos los 1.400 metros encontramos restos de nieve. Pero el hambre aprieta y por fin encontramos una especie de área recreativa y la lluvia nos da un respiro que aprovechamos para comer bajo un tímido sol y la verdad es que nos damos un homenaje. Ahora no lo sabemos, pero luego nos vendrá bien estar bien alimentados.

Nos ponemos en marcha y enseguida empiezan las complicaciones. Una bajada trialera tiene una zanja en su parte derecha de las de órdago. En ese momento vamos en cabeza e indico a Luis por donde bajar y lo hace, no sin dificultad, luego indico a Pina como bajar, pero Luisen en su descenso ha desmoronado parte de la tierra que servía de apoyo en la trazada y el Defe se queda colgado de “la bola trasera” en un pedrusco, ya tenemos trabajo para el winche. Largamos cable y tiramos, pero el Defe está bien agarrado a la piedra y no cede. Decidimos utilizar la polea reductora  y cuando estamos soltando cable nadie lo vigila y… adiós cable… no solo se ha salido del tambor si no que además ha roto el anclaje al rodillo. Fieles a su cita, las inexorables leyes de Murphy, acuden en nuestro auxilio y se pone a diluviar. No es fácil y nos lleva un buen rato lograr hacer “una vuelta mordida” con el cable de acero (porque el cable resbala en el tambor) pero a base de jugarnos los dedos en el intento lo conseguimos. Tiramos de nuevo pero el Defe no quiere salir, se lleva al Toy a pesar de estar calzado.

Tenemos otra idea, usar el air Jack de Alberto y balancear el coche hacia adelante. Lo probamos y “mano de santo” el Defe ya está libre y todos empapados.

Para que pasen el resto de coches rellenamos los huecos con algunas piedras y todos pasan sin más incidentes dignos de mención.

Mira tú que la cosa se está poniendo ”simpatica”estamos subiendo una trialera con “zanjón a la derecha” y el coche de Luisen que tiene querencia a la zanja se empotra en ella abollándose la aleta delantera derecha del coche.

Después del acontecimiento, Luis, decide que  por ahí no sube. Pina lo intenta con el Defe y a duras penas lo logra, luego lo intento con nuestro Toy, mientras Javi y Borja hacen fotos del evento. Con el  segundo intento pago mi osadía con un tributo: una pequeña raja en el paragolpes delantero. Luisen y Alberto nos esperaran un par de waipoint mas adelante utilizando una escapatoria.

Todos estos incidentes nos han retrasado por lo que “la nocturna”, si queremos terminar la ruta por campo, va tomando forma.

De noche y por aquella maraña de caminos solo puedo decir que ha sido simplemente impresionante. Por fin llegamos a Fundao  casi extenuados, tras 180 kilómetros de campo (y de campo por montaña) pero hemos cumplido el objetivo y eso merece un premio. Nos metemos en un restaurante con dos estrellas Michelin y comemos como señores en un ambiente muy agradable, no es barato para un Portugal (27€ por barba) pero mereció la pena. Ni que decir tiene que dormimos como lirones.

Desayunamos como buitres, abriéndonos paso a codazos en el bufet del hotel con un grupo del “inserso portugués “empecinado en  “hacer acopio de alimentos paluego ” de la que salimos victoriosos, por poco, pero victoriosos.

  

Fundao Valverde

Amanece lloviendo (no podía ser de otra forma) de  nuevo en marcha para hacer los poco menos de 90 kilómetros de la ruta de hoy, vamos que comparado con lo de ayer un paseo militar… pues no.

De entrada y como aperitivo unos cortafuegos en subida y en bajada de primera reductora, impresionantes hasta que llegamos a uno en bajada y la prudencia nos hacer abandonar. Realmente está vertical, el  piso es como de gravilla y esta empapado del agua que no deja de caer. Si al final de este cortafuegos no hay salida, por ahí no subiremos ni en broma. De manera que buscamos una alternativa y la encontramos.

El día está dispuesto a ser tan interesante como el de ayer,  tras algunos titubeos optamos por un camino sencillamente precioso. La lluvia y la niebla hacen que todo tenga un halo de misterio impresionante y las cámaras de los aficionados a la fotografía no paran. Tomamos un camino muy poco transitado que la maleza tiene invadido por completo, estamos tentados de abandonarlo, porque realmente no se ven las roderas y en muchos lugares ni siquiera se adivinan, pero Javi y Borja, que van en cabeza están inspirados y nos van abriendo camino muy, muy, lentamente. En varias ocasiones pensamos que lo mejor sería dejarlo, pero dar la vuelta es casi imposible pues el camino es muy estrecho. Nosotros vamos los últimos en ese momento y nos cuesta encontrar las rodadas ¡cómo lo llevarán los primeros! Borja, delante del coche caminando le  marca a Javi por donde pasar, por esa impresionante y autentica jungla. Por fin el caminito desemboca en lo que nos parece una autopista, después de “las estrecheces” pasadas y encontramos un sitio para comer bajo techado, porque no ha parado de llover con mayor o menor intensidad en ningún momento del día.

Me fijo en nuestro coche y veo que llevamos colgando un tubo de goma, investigamos y está claro que algún palo a arrancado de su soporte uno de los tubos que hacen la función de respiradero, parece que el problema no es grave de modo que lo recogemos un poco y ya lo mirarán en la Toyota.

La ruta se está acabado, por unos minutos circulamos a caballo entre la frontera de España y Portugal y desembocamos muy cerquita de Valverde.

Nos despedimos para que cada quien pueda ir a su ritmo a Madrid. Ha sido un fin de semana de 4x4 a fondo, magníficos paisajes, caminos muy rotos espectaculares y una compañía como siempre inmejorable.

Ya estamos preparando otra salida al país vecino.

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